CAPÍTULO 36

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DARYL

Habían pasado dos semanas desde que Morgan se marchó. Dos semanas desde que perdí a la chica a la que más quería. Dos semanas que llevaba arrepintiéndome por no haberle dicho "te quiero". Dos semanas sin apenas salir de casa. Dos semanas vacío.

Dos semanas sin ella.

Y tengo que reconocerlo. Fueron las semanas más duras de mi vida. Sobre todo, porque no dejé que nadie se acercara a mí. Carter llamaba numerosas veces a mi piso, aunque muy pocas le abrían la puerta. Él era el único que sabía realmente lo que ocurrió la noche del babyshower. Era el único que sabía el motivo por el que había roto con Morgan.

Gabi también me llamó al móvil, y siempre rechazaba las llamadas o le mandaba un mensaje diciéndole que no era el momento adecuado.

Hasta que un día se ve que decidió no marcharse de mi puerta hasta que le abriese. Harto de los golpes, fui dando zapatazos al pasillo.

-¿Se puede saber qué quieres? -abrí descaradamente la puerta para encontrarme a mi hermana.

-Quiero que vuelvas a ser tú.

-Déjame tranquilo Gabi.

Intenté cerrar la puerta en sus narices, pero ella fue más rápida y se coló por un hueco al interior de mi piso.

-Te conviene irte Gabi. No estoy de humor.

-Claro. Ni ayer, ni anteayer, ni la semana pasada, ni hace dos semanas. No eres el único que está triste por la marcha de Morgan.

No respondí. La ignoré y me dirigí a la cocina con Gabi pisándome los talones.

-¿Me vas a contar de una vez qué es lo que le dijiste la noche del babyshower? Carter no nos lo quiere contar ni a Liv ni a mí.

-Por algo será.

-¿¡Puedes dejar de comportarte como un idiota!?

-¡NO! ¡No puedo! ¿¡Sabes por qué!? ¡Porque Morgan no está aquí por mi culpa! -grité frenético.

-¿Qué? ¿Fuiste tú quien le dijiste que se marchara?

-Sí. -admití con remordimiento.

Dentro del frigorífico solo quedaban sobras de las últimas semanas. Maldecí en voz alta y me senté en el sofá con Gabi a mi lado. Pasé las palmas de mis manos sobre mi cara sudorosa.

-No le dije que la quería.

Gabi me miró con compasión. Ella entendió perfectamente la situación. Morgan solo necesitaba que le dijese eso para convencerse de que, aunque se fuese un tiempo, al volver la estaría esperando. Pero yo fui tan cobarde que no le pude asegurar ese futuro juntos. Al final de la historia, seguía siendo ese niño con miedo a crecer y formar una familia.

No le dije "te quiero" porque me autoconvencí que ella no me quería. Cuando todo era mentira. Ambos nos queríamos de una manera especial.

-¿Y la quieres? -inquirió mi hermana.

-Joder, pues claro que la quiero.

-Pues díselo.

-Como si fuera tan fácil. No responde a mis mensajes ni a mis llamadas. Es imposible ponerse en contacto con ella.

-Te recordaba más valiente. -murmuró. Levanté una ceja extrañado y Gabi suspiró. -Meses atrás habrías hecho lo que estuviera en tu mano para comunicarte con ella. Ahora, en vez de eso, estás compadeciéndote en soledad.

-Ahora mismo me odia.

-Es normal. Yo también lo haría. -Gabi se arrodilló frente a mí y colocó su pulgar en mi barbilla para levantarme la cara. -Tienes que dejarle claro las cosas. La conversación no terminó esa noche ni terminará. Si de verdad la quieres, tienes que dejarle claro que siempre estarás ahí esperándola. Porque vuestra historia aún no ha acabado. 

Todo el tiempo que viví sin ti [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora