CAPÍTULO 38

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DARYL

Cuando reconocí que el coche estrujado contra otro rojo era el mismo que el del padre de Morgan, recé mil veces porque no fuera ella.

Hasta que vi en el suelo una bolsa negra con un cuerpo dentro. Empujé a todos los que estaban alrededor. En mis oídos solo estaban las sirenas de la ambulancia y los gritos de la policía intentando alejar al barullo de gente.

-Eh. Muchacho. ¡No puedes entrar ahí! -me gritó un policía al percatarse que había saltado la cinta. -¡Detenedle!

-¿¡Quién está ahí!? -grité por todo lo alto.

Dos policías me agarraron por detrás y otro más por delante.

-Relájate chico.

-¡NO! ¡Díganmelo! ¿¡QUIÉN ESTÁ AHÍ!?

Con todas mis fuerzas, intenté deshacerme de los policías. Aunque solo acabé en el suelo. Un hombre alto, sin el uniforme, se acercó a mí y me señaló el coche.

-¿Conoces el coche? -preguntó.

-¡Sí! ¡Joder! ¡Díganme qué ha pasado!

-Eh, chaval. Relájate. -colocó su mano en mi hombro y sacó un sobre de plástico de su bolsillo. -¿Conoces al propietario de este teléfono móvil?

Mis músculos se relajaron cuando no reconocí el móvil de Morgan. No era ese. Negué entre lágrimas con la cabeza.

-Soltadlo. -anunció el hombre.

Los policías se alejaron de nosotros y nos dejaron a solas. Continuaba con la respiración acelerada.

-Vale, chaval. Necesito que te tranquilices. Me has dicho que conoces al propietario de ese coche. -señaló de nuevo el coche de Peter. -¿No?

Asentí.

-Vale. Ahora necesito que te tranquilices. Ha habido un accidente de coche. El del coche rojo era un hombre que había bebido más de la cuenta e impactó con el otro. Aún no sabemos la identificación de la víctima.

-¿¡Pero quién ha muerto!? -insistí eufórico.

-De momento el hombre. La víctima del otro coche está en urgencias. -el hombre me dio unas palmaditas con lástima y me indicó que me alejara del recinto.

Sin esperar más tiempo, busqué el hospital más cercano y corrí. Estaba cansado, con el rostro lleno de lágrimas. Pero aún, con la mínima esperanza de que Morgan no estuviera en una camilla luchando entre la vida o la muerte. Otra vez no.

***

La puerta del hospital se abrió de golpe con mi fuerza. Mi corazón estalló en pedazos cuando vi a Peter y Beth abrazados, comprendiendo que Morgan estaba en la cuerda de la vida.

A pasos cortos, me acerqué a ellos. Se sorprendieron un poco al verme, y no dudaron un segundo en introducirme en su abrazo. Al separarme, me costó pronunciar las palabras.

-¿Está viva?

-No lo sabemos. -rompió a llorar Beth. -La están reanimando.

No podía quedarme de brazos cruzados. Me alejé de sus padres y comencé a divagar por todos los pasillos hasta que me choqué con un doctor. Mis ojos quedaron clavados en sus guantes de látex llenos de sangre.

-Morgan. Morgan Preston. -titubeé.

-¿Eres un familiar?

-Soy su pareja. ¿Está bien? ¿Está viva? ¿Cómo se encuentra?

Todo el tiempo que viví sin ti [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora