CAPÍTULO 31

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DARYL

Después de las palabras, silencio. Observé con detenimiento a Morgan.

Solo estábamos ahí parados, el uno frente al otro sin saber cómo reaccionar o qué decir. Quizás fue porque en mi mente todos los puntos desconectados estaban creando un mapa que explicaba todo. Desde su comportamiento extraño, hasta su miedo al agua. También recordé ese día en el que de broma la tiré al mar y ella comenzó a gritar. Me sentí culpable, no por la acción, sino por no haberme dado cuenta.

Ella siempre estuvo ahí para mí, y aun sabiendo que no me había contado la historia completa, nunca pregunté por el final. Y entonces, cuando me contaron la historia completa, me dieron ganas de llorar.

Por ella. Por nosotros. Porque sabía que después de eso no podríamos seguir juntos. Ella no estaba bien consigo misma, a pesar del tiempo, seguía odiándose. Y no podría querer a alguien en esas condiciones.

Tras volver a la realidad, donde Morgan seguía contemplando mi reacción, me acerqué a ella y la envolví entre mis brazos. Comenzó a sollozar y enterró su rostro en mi pecho. Estaba segura conmigo, yo la quería proteger de cualquiera. O como ella decía, de las sombras, que realmente eran los niños que la humillaron y la persiguieron años atrás.

En cuestión de minutos, los brazos de Morgan se estrecharon cada vez más alrededor de mi espalda y su respiración comenzó a ser muy seguida. Notaba como su corazón estaba disparado. Sabía perfectamente lo que estaba pasando.

-Eh, Morgan. Mírame. -rompí el abrazo y coloqué mis manos sobre sus mejillas.

Me observó con mirada perdida y dolorosa. Aquello me desgarró el alma.

Ver como la persona a la que más quieres se está rompiendo a pedazos y tú no puedes hacer nada para ayudarla.

-Morgan, vas a respirar conmigo ¿vale? -ella asintió. Nunca me había encontrado en esa situación, así que intenté hacer lo mejor posible. -Respira, inspira. Respira, inspira.

Respiré al son de mis palabras mientras Morgan imitaba mis movimientos. Sin embargo, soltaba aire de forma fraccionada.

-Todo va a ir bien ¿vale? Estás teniendo un ataque de ansiedad, pero te prometo que todo pasará. -mantuve la voz calmada y serena en todo momento. Noté como en diversos instantes Morgan desviaba la mirada en señal de vergüenza. -No, no. Sigue mirándome. No pasa absolutamente nada. No hay ningún peligro, tú sigue respirando profundamente.

-Daryl... -su voz se entrecortaba sin apenas poder pronunciar dos palabras.

-No te preocupes Morgan, estoy contigo. Siempre lo estaré.

Permanecimos diez minutos más centrándonos en la respiración. Solo cuando me aseguré de que estaba totalmente calmada, mantuve la conversación.

-¿Necesitas algo? -pregunté.

-Agua.

Busqué por la habitación hasta encontrar su botella de agua azul en la mesa de escritorio. Le quité la tapa y le ayudé a beber a sorbos. Finalmente, cayó rendida al suelo apoyando su espalda contra la cama. Me senté junto a ella quien apoyó la cabeza en mi hombro.

-¿Qué voy a hacer ahora? -susurró preocupada.

-¿Con qué?

-Con Gabi. Con todo.

-Ahora, vamos a dormir. Mañana será otro día.

-Pero no puedo, están ahí los pensamientos. No se van. No me dejan.

No obstante, yo no sabía qué más hacer. No era ni psicólogo ni especialista. Así que se me ocurrió una idea.

-¿Quieres que me quede contigo?

Todo el tiempo que viví sin ti [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora