CAPÍTULO 8

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DARYL

Me tumbé en mi cama reventado de ese día. Había sido una locura total.

Empezando por la comida, que fue un desastre. Y como no, por culpa de mis padres, que estuvieron criticando a mi hermana por cada cosa que hacía.

"Seguimos pensando que ese peinado te queda fatal".

"Más te vale estar estudiando y no ligando con cada chica que veas por la calle".

"Como siempre, arrojando dinero en cosas inútiles".

Los odiaba por eso. Incluso tuve que saltar gritándoles que parasen de hablarle así. Después de eso nadie dijo nada más. Y hasta que Morgan llamó vino a casa, estuvimos los tres en el cuarto de Freddy jugando a videojuegos.

Y en cuanto al resto del día. Bueno, tampoco me quejo tanto, fue divertido. Tenía que admitir que descubrir que Morgan era una de las amigas de mi hermana me pilló desprevenido, eso y que no habíamos empezado por buen pie. Tenía la sensación de que me odiaba un poquito. Pero me divertía poniéndola de los nervios.

Cuando la vi sentada bajo la lluvia noté que había estado llorando. A pesar de la lluvia, veía sus ojos hinchados y sus mejillas rojas. Pero no dije nada. Así que me comporté como habría hecho en cualquier momento. Tan cabezota que era y seguro que se había resfriado.

Entre pensamientos y pensamientos me quedé dormido.

A la mañana siguiente, me desperté antes de que los rayos de luz alcanzaran mi ventana. Me puse una camiseta de Marvel y unos vaqueros. Mi barriga comenzó a rugir así que fui a la cocina a por algo de picar. Terminé eligiendo unas rosquillas con un café. Como casi todas las mañanas.

Era sábado y no tenía ningún plan. Qué raro. Pero no quería quedarme todo el día estudiando. De repente, una idea me vino a la cabeza. No se me ocurrió mejor plan que llamar a mi hermana para preguntarle qué tal. La llamada se cogió al quinto pitido.

-Agh, ¿Qué quieres? Estaba durmiendo. Que te levantes un sábado a las nueve de la mañana no significa que todos tengan la misma vida aburrida que tú.

-Buenos días hermanita. ¿Has soñado con cuentos de hadas?

-Con uno en el que el lobo feroz se comía a mi hermano en vez de a la abuela de caperucita.

-Halagador.

-¿Me vas a decir ya por qué me has despertado a esta hora?

-Me aburro.

-Pues vete a fastidiar a otra gente que esté despierta un sábado a las nueve. Como Morgan, la condenada siempre se levanta temprano.

-Buenos hábitos. ¿Qué planes tienes para hoy?

-Dormir toda la mañana... Comer... Hablar con Olivia de por qué no fuimos a la fiesta... Y para compensárselo ir a su partido de baloncesto. -balbuceaba del sueño y apenas entendía lo que me decía.

-Me apunto a lo del partido. -dije.

-¿¡Qué!? ¡Ni de broma! Te dije que no podías venir.

-Te prometo que no haré nada. Además, necesitarás un chófer exclusivo.

Se lo pensó un poco y terminó aceptando a regañadientes. En el fondo sabía que no estaba interesado en nada de eso.

-Te recojo media hora antes de que empiece. -le colgué.

El resto del día estuve estudiando y haciendo trabajos para la universidad. Intenté empezar mi novela, pero las ideas seguían tan bloqueadas como siempre, por lo que opté por seguir con mi lectura de Mujercitas. Iba por menos de la mitad, pero me estaba gustando bastante. De momento la que más me llamaba la atención era Beth, tan callada y guardando tantos secretos en ese silencio. Me daba curiosidad saber que rondaba por su cabeza.

Todo el tiempo que viví sin ti [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora