Billar en Josie's

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Donde Castle ama merodear Josie's para ver a aquél pelirrojo ciego que juega billar.

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Con una cerveza en su mano, Frank se recargaba en la pared al fondo del local. Usaba sus lentes oscuros aún dentro del sitio porque no quería ser avistado por alguien que fuese capaz de reconocerlo.

Meneaba la botella en círculos con lentitud, esperando a que él apareciera. No sabía porqué hacía eso, solo sabía que debía verlo. Sus ojos necesitaban verlo sonreír, su corazón se lo pedía.

Bebió lo que quedaba de su bebida y bufó, debía ir al baño. Se encaminó a aquél lugar y lo cerró para que nadie entrara. Manos sobre el húmedo lavabo cuya llave estaba abierta, derramando agua helada que decidió usar para enjuagar su rostro.

—¿Qué haces aquí? —se balbuceó a sí mismo— No deberías perder el tiempo...

No quería decirlo, no quería admitirlo—: ...por alguien como él.

La idea de desperdiciar una noche en las calles solo para ver al pelirrojo como un acosador aterrador le sonaba estúpida. Por otro lado, la certeza de que lo vería le llevaba impulsos al estómago.

No, no repulsión ni ganas de vomitar; era esa palabra que temía pronunciar. A-...nsias de verlo.

El pelinegro bufó y decidió salir de allí antes de que alguien le reclamara al respecto. Al salir de los baños, pudo verlo: recargado en la barra de ordenar junto a ese amigo suyo... ¿Froggy? O lo que fuera que le llamaran.

Frank pasó detrás del pelirrojo, vio su cabello despeinado tras un largo día de trabajo y sintió la necesidad de tocarlo. Pero no lo haría, conoce el respeto y a Murdock quien no es precisamente una persona que se deje llevar por el tacto ajeno espontáneo.

Siguió su camino hasta su sitio al final del bar, dejando con su paso una sensación de reconocimiento al pelirrojo. Quien se quedó estático unos momentos tratando de saber de dónde provenía esa fragancia tan familiar.

—¿Estás bien? —le preguntó Foggy al notarlo.

—Uh... sí —respondió Matt—. Sólo me quedé pensando.

—¿En qué? —inquirió el rubio tomando una cerveza.

—Umm... trabajo.

—Como tenemos mucho —ironizó el rubio rodando los ojos y tendiéndole una bebida a su amigo.

Frank, ya en su lugar, ordenó una botella más. La camarera asintió desde la barra y se encaminó hacia él, iba con una bandeja en la mano para recoger otras botellas vacías. Mientras se dirigía a Castle, un hombre de otra mesa estiró su mano para soltarle una nalgada a la mujer para proceder a carcajearse, desconociendo que esta iba a tratar de confrontarlo.

—¿Qué le pasa? —cuestionó la chica con el ceño fruncido.

Frank observó la situación con quietud así como Murdock había escuchado. El borracho se quejó y, con palabras vulgares, le dijo que se fuera a seguir trabajando. Castle se levantó y caminó a la trabajadora.

—Aquí está su bebida —le dijo tendiéndosela sin ser capaz de levantar la mirada tras aquella humillación a su persona.

El pelinegro le pidió que la cuidara unos momentos y se dirigió a aquél hombre que bebía con sus amigos de borrachera. Golpeó la mesa con su palma abierta y amenazó a aquél tipo exigiéndole una disculpa para la mujer.

—Vete a la mierda —escupió sus palabras ese malacopa.

Frank lo tomó de la camiseta, lo levantó de su asiento y le repitió con claridad—: ¿Te disculpas o tengo que hacer que lo hagas?

ᑭᒪᗩY: One Shots FrattDonde viven las historias. Descúbrelo ahora