— ¡Apresúrate, no tenemos todo el día!
— "Aprisiriti, ni tinimis tidi il dii".— Imitó Sukuna, tan infantil como pudo. —Solo fuí por mi abrigo, cálmate un poco.
— Quien más tomó tiempo fuiste tú, Megumi, yo sé que maquillarte toma tiempo pero no te veo mucho cambio.— Añadió Toji, colocándose un reloj dorado sobre su muñeca izquierda.
El pelinegro menor se indignó tanto como un modelo profesional podría hacerlo.
— Bueno, seguro no fui el único que tardó con su maquillaje.— Megumi se giró hacia Itadori, y éste sólo acomodaba su cabello rosado con sus manos frente a un espejo.
— Oh, de hecho hoy no estoy usando maquillaje para nada.— Dijo el pelirosa, mirando a su amigo de reojo mediante su reflejo.
Aún sin ningún cosmético en su rostro, Yuuji lucía genial, al parecer era suficiente con su rutina de skincare para verse bien.
Megumi, quien anteriormente tenía una expresión firme, ahora se le marcaba una vena en la frente debido a su creciente enojo.
Entendía que no fuera algo grandioso para los demás, pero para él significaba muchísimo, pues anunciar que se casaría pronto, sería una noticia que giraría por todo Japón.
— Te ves increíble con o sin maquillaje.— Sukuna dijo contra el cuello de su amado al abrazarlo por detrás. —Y sin nada puesto también.— Susurró al dar un beso sobre la cabeza de Megumi.
El pelinegro alejó a Sukuna con su mano, sonrojado y avergonzado por igual.
— Ya vámonos.
— Bien.— Dijeron al unísono los demás hombres presentes.
|♥♦♥♦|
El Fushiguro menor dejó salir un suspiro contra el cristal de su ventana, llamando así la atención del pelirosado.
— Ese fue un gran suspiro, ¿Qué es lo que te preocupa, Megumi?
Y con esa pregunta, al mencionado se le pasó un recuerdo por la cabeza.
— Megumi, ya tengo acompañante para la boda.— Canturreó Yuuji cuando se adentró a la habitación del pelinegro, lanzandose al blando colchón de la cama de su amigo.
Fushiguro saltó un poco en su lugar por el nuevo peso que lo hizo rebotar, al igual que el can negro que reposaba sobre sus piernas.
— Ah ¿Sí?— Preguntó un poco interesado, pues hasta donde sabía, Yuuji no tenía a nadie contemplado e incluso pensaba ir de mal tercio con él y Sukuna .
— Es alguien genial con quien he estado saliendo hace unos días. Tiene 48 años.— Decía Itadori como si nada, acariciando al perro blanco que tenía Megumi en su cama.
— ¿Qué? Itadori, podría ser tu padre.
— Sí, pero es el tuyo.
Con ese recuerdo, Megumi no supo muy bien que responder, pues habían varias cosas que le preocupaban de ahí:
1. Su propio padre y Yuuji estaban saliendo, ¿Desde cuándo? ¿En qué momento?
2. No es que le importara la edad, pero en ese caso sí, por que se estaba hablando de SU PAPÁ.
3. ¿No sería incómodo que Yuuji fuese su madrastra?
4. ¿Sukuna estaba al tanto de ésto?
Y por último, de hecho, más importante que lo anterior, ¿Qué quería Toji de Itadori?
Megumi sabía de primera mano que Toji no era alguien precisamente dedicado en una relación, por lo que no tuvo más duda de que algo buscaba.
Había algo muy obvio que no dejaría pasar por alto, y era lo rápido que el mayor había tomado la oportunidad de acercarse a Yuuji en cuanto su divorcio se hizo público.
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Love me again.
RomanceLuego de pasar años a lado de una persona que juraba cambiar y nunca lo logró, Yuuji finalmente se cansa y se decide hacer algo que jamás imaginó hasta el momento: Pedirle el divorcio a Satoru. Y Gojo tratará de hacer todo lo que está en sus manos p...
