— La verdad no creo que necesites llevar otro pan solo porque tiene más fibra.— Dice Sukuna, regresando a su lugar un pan de molde que Megumi había tomado.
— ¿Y por qué no? Es más saludable.— Refuta el pelinegro devolviendo su elección de pan al carrito.
— Porque ya llevas uno diferente al que tienes en casa y no te has terminado.— De nuevo lo saca del carrito y ésta vez lo coloca en un nivel más alto para que su adorado príncipe no lo alcance.
— ¿En qué te afecta comprarlo si eres millonario?— Se posiciona frente a Sukuna, levantando el pecho para verse más intimidante, igual que un gato a punto de pelearse.
— Reducir el consumo de productos que no necesitas ayudaría mucho al medio ambiente. No estás siendo saludable solo estás haciendo hiperconsumo.
Sukuna se cruza de brazos a la altura de su pecho, demostrando lo muy superior que es físicamente, y esbozando una sonrisa mientras le mira desde arriba, le da a entender a Megumi que ha ganado la discusión.
Pero Fushiguro no está dispuesto a aceptarlo.
— ¿Y a ti desde cuándo te interesa cuidar el planeta?
El pelirosa suelta una risa que prontamente se funde con el ambiente, hasta el viento se siente agradecido de haber podido mezclarse con tan bonito sonido.
Esa risa tan masculina y seductora, hace que Megumi quiera derretirse ahí mismo, y solo porque su fuerza de voluntad es más fuerte, es que no se permite regalarle una sonrisa tontamente encandilada.
— Quiero cuidarlo porque aún no me caso contigo.— Dicho ésto, peinó hacia atrás las hebras azabaches que ama acariciar cada noche hasta que sus cuerpo se pierde en un sueño encantadoramente profundo. Le descubrió la piel pálida a su pequeño gato negro y previamente depositó un suave beso en su frente, de esos que sabe perfectamente que le harían ronronear si pudiera hacerlo.
Conoce tan bien a esa pelusa azabache.
Sabe que una muestra de afecto física y repentina le hará reiniciarse y preguntarse qué acaba de pasar.
Y Sukuna decidió terminar de esa manera la discusión, con un argumento moralista para verse intelectual, porque en realidad aborrece la elección de pan que su amado elegiría, y no quería sentirse como un adulto haciendo un berrinche únicamente por un alimento.
Pero todos sabemos que básicamente eso es lo que hizo.
— Eres un cursi sin remedio.
— Lo sé.
— Sí, pero aún así llevaré eso, quieras o no.
Y Sukuna sin más remedio, baja aquel producto del estante y hastiado se permite gruñir por lo bajo.
"La próxima vez no ganarás, Fushiguro Megumi."
|♠♣♠♣|
Han pasado un par de días desde la pelea infortuita en el jardín, dónde puede que un hermano haya salido menos victorioso que el otro.
El cuerpo le causa molestias todavía al moverse, y uno de sus pómulos duele al tacto de las yemas de sus dedos, pero está muy feliz de que solo sea eso y no huesos rotos.
No hay nadie en casa ese día, se encuentra solo, los demás se decidieron por ir a hacer las compras mensuales y él no tenía muchas ganas de poner un solo pie en el asfalto.
Colocó un asiento frente al ventanal del jardín y cómodamente decidió abrazar un cojín que reposó sobre sus piernas.
Apoyó su frente contra el cristal que lo separaba de aquel espacio verdoso lleno de flores; lindos arreglos de pétalos suaves cuál terciopelo que en algún momento de su vida le habían regalado a montones. [O tal vez no]
Se permitió cerrar los ojos un momento para darle paso a los sentimientos que le hacían sentir pequeño, indefenso.
ESTÁS LEYENDO
Love me again.
RomanceLuego de pasar años a lado de una persona que juraba cambiar y nunca lo logró, Yuuji finalmente se cansa y se decide hacer algo que jamás imaginó hasta el momento: Pedirle el divorcio a Satoru. Y Gojo tratará de hacer todo lo que está en sus manos p...
