Fue un día cálido de otoño en el que Sukuna nació.
Su primer llanto cautivó completamente a su madre; la mujer lo amo desde el primer momento en que lo tuvo entre sus brazos.
Adoraba a ese lindo retoño con toda su alma, aún si había sido producto de una violación realizada por su propio marido.
— Te criaré para ser un mejor hombre que tu padre.— Besó con gran cariño la frente de su niño recién nacido.
Desde ese momento juró que protegería a ese rayo de sol, costara la que costara.
Cosa que indudablemente cumplió luego de un par de años, pues aún si le costó renunciar a la vida de alta sociedad (y de maltratos), escapó con el verdadero amor de su vida para darle un ejemplo real de familia a su pequeño.
— Sukuna, mamá te llevará a un lugar mejor.— Le informó en un susurro al infante mientras lo sujetaba firmemente contra su pecho.
El lindo pelirosa no dijo nada ya que el sueño dominaba su pequeño cuerpo a esa hora de la madrugada y la única señal que realizó, fue sujetar las prendas de su madre en su delicada mano.
La fémina odió por un momento arrebatarle el futuro prometedor a su hijo; éste dejaría de ser heredero de todo lo que poseía su padre, pero no podía seguir permitiendo que siguiera entre abusos y violencia doméstica.
Con todo la valentía reunida y su niño en brazos, se atrevió a abandonar la habitación compartida con su esposo, importandole muy poco lo que iba a dejar atrás.
— Eres muy estúpida si crees que te llevarás a mi hijo, si es que en realidad es mío.— Habló el hombre de manera calmada.
Kaori sintió el sudor frío recorrer su espalda al escuchar esa profunda voz detrás de ella.
— Sé que te haz estado viendo con Jin desde hace unos meses, aunque quién sabe, pudieron ser años.— La imponente presencia que amenazaba con hacerle daño, se acercó para acariciar suavemente el cabello negro de la mujer.
Con ésta acción, ella sujetó con más fuerza al niño entre sus brazos.
Por nada del mundo le volvería a entregar a su hijo.
— Veo que no pretendes decir nada, así que yo diré algo.— Su grande mano tomó con fuerza el cuello de su esposa por detrás, se acercó hasta su oído y le susurró:
— En cuanto cruces esa puerta, haré de tu vida un infierno y olvídate de que esa escoria que tienes en brazos lleve mi apellido para reclamar una herencia.
— Pues tal vez no necesite tu sucio apellido, Ryomen.— Se soltó del agarre de su cuello y se alejó de él.
— ¿El bueno para nada de mi hermano le va a dar el "Itadori"?— Rió con verdadera gracia.
— Me sentiré más orgullosa de eso.
Aún con las piernas temblorosas salió de la lujosa casa que de acojedora no tenía nada y afuera de ésta ya le estaba esperando un auto negro, con un hombre pelirosa de rostro más amable como conductor.
Cuando finalmente entró al vehículo, se soltó a llorar mientras abrazaba a su hijo. Se sentía libre por fin.
¿Quién diría que su hijo menor sería el que tendría una historia similar?
|♥♦♥♦|
— ¿Tendré un hermanito?— Preguntó completamente maravillado el pequeño.
— Así es, cariño.— Su madre le acarició sus suaves cabellos rosados.
— ¿Por eso parece que tienes una sandía?
La mujer río por la ternura de su hijo.
Desde que comenzaron a vivir con Jin, (hacía aproximadamente un año desde que escaparon de Tokyo para mudarse a Sendai) todo había mejorado considerablemente y aunque su economía no era la misma de antes puesto que despojaron de grandes cosas a ese bondadoso hombre, tenían lo suficiente y necesario para vivir sin grandes inconvenientes, sumando el hecho de que nadie los conocía en su nuevo hogar.
ESTÁS LEYENDO
Love me again.
RomansaLuego de pasar años a lado de una persona que juraba cambiar y nunca lo logró, Yuuji finalmente se cansa y se decide hacer algo que jamás imaginó hasta el momento: Pedirle el divorcio a Satoru. Y Gojo tratará de hacer todo lo que está en sus manos p...
