[13.5] El amor es guerra

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El joven Megumi de 26 años probablemente golpearía a su versión de 16 si se lo encontrara por la calle, aunque obviamente eso sea algo imposible, por lo que sólo podía quedarse con los recuerdos vergonzosos que le tocó vivir en esa época.

Como por ejemplo, cuando conoció Sukuna.

Fushiguro había cambiado de escuela luego de haberse convertido en un busca problemas en la anterior, y sus padres en un intento de pensar que eran sus compañeros quienes lo provocaban, buscaron la mejor solución que se les ocurrió.

Bueno, al menos su madre pensó en hacer un cambio de instituto, pues Toji había dicho algo parecido a "Que deje en el hospital a todos esos bastardos. No pagamos la colegiatura para que sus alumnos sean una mierda."

Así fué como llegó al instituto más remoto de Sendai.
Donde por supuesto, comenzaría desde 0 y se convertiría en el alumno más destacado por su intelecto y no por su fuerza bruta.

— ¿Estás listo para tu primer día de clases, cariño?— Preguntó dulcemente la voz femenina de su madre.

Megumi asintió ante la cuestión y luego de ello sólo partió hacia dentro del colegio.

Todo era diferente para él.

Las instalaciones parecían tener milenios desde su última remodelación, los profesores lucían algo intimidantes, y además los uniformes negros eran algo incómodos, pero parecía que podías personalizarlos.

Suspiró con resignación, impregnada no sólo en su andar.
Se esforzaría para no meterse en problemas.

|♥♦♥♦|

Aunque bien todo se fue a la mierda en cuanto notó que no sería el alumno más brillante de la clase.

Un bastardo de apellido Ryomen respondía todo a la perfección, no importaba de qué se tratara, hacía todo bien, y parecía no inmutarse ante ello.

Maldito idiota.— Musitó en su lugar.

— ¿Hablas de Sukuna?— Preguntó a sus espaldas una voz muy suave, por lo que reconoció, era masculina.

— ¿Eh?— Salió inconsciente de sus labios. No esperaba que alguien lo escuchara.

— Sukuna, el de pelos parados color rosa que se sienta frente al escritorio y tiene una bufanda roj...

— Basta, entendí quién era desde el cabello rosa.

— Pues no deberías tomarle tanta importancia, él ni siquiera pertenece a ésta clase.— El chico se alzó de hombros, Fushiguro pudo verlo de reojo.

— ¿Cómo dices?

— Él es de un año superior al nuestro, pero es sobresaliente, así que viene aquí a perder el tiempo.

— ¿Y por qué no toma sus clases normales y se va?

El joven rió por lo bajo, y Megumi se sintió avergonzado por no saber qué preguntó mal.

— Tiene un excelente desempeño, y le gusta alardear de eso, por lo que toma clases de su año y de inferiores también, al mismo tiempo.— El joven detuvo sus palabras para mirar el escritorio y asegurarse que el profesor presente no los mirara. —Los profesores aprovechan eso para ponerlo de ejemplo, dicen que es el mejor alumno que ha pisado la escuela en décadas.

— Ya lo veremos.— Concluyó el pelinegro y de nuevo se concentró en lo que debía de resolver.

Si tan sólo esa declaración de guerra se hubiera quedado en un susurro dentro del salón de clases, las cosas pudieron haberse desarrollado más rápido.

Love me again.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora