Capitulo 27 - FIN

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Para algunas personas ese era un día simple, un día normal, un día cualquiera. De otras era el cumpleaños, una cita esperada, tal vez un velorio, o el concierto en el que siempre deseaste estar. Pero realmente... esto es lo que menos nos importa, porque sólo debemos centrarnos en nuestra pelinegra favorita que da vueltas en un pequeño cuarto, acompañada de su madre y hermano. 

-Lo dije claramente durante tres semanas no quería ninguna interrupción,- expresaba con el celular en la oreja -¡me vale madres si tú empleo depende de esto, son mis vacaciones!- sus tacones resonaban fuerte contra el piso -¿A quien vas a mandar? ¿en cuanto llega? ¡Lo quiero en diez minutos si no me vas empacando tus cosas y guardas tu sueño de representante aclamado para otra vida, imbécil!-. La llamada terminó, sin ninguna despedida. Seun se paró del sofá fino donde estaba recostada para tomar el hombro de su alterada pero muy bien arreglada hija. 

-Te dijo que los sacara de aquí, tienes que tranquilizarte- dijo soltando su hombro para suspirar -el maquillaje no puede tapar la vena que siempre sale de tu frente cuando te enojas. La coreana se desplomó sobre un banco pequeño, poniendo ambas manos sobre su rostro, su hermano la miraba curioso. 

-Es que es tan injusto,- musitó mirando por la ventana que quedaba a su costado -con Ryder, Nayeon, Bambam, Jisoo, Rosé e incluso Sorn era imposible que ninguna información se filtrara para los estúpidos reporteros entrometidos y tal vez me tiene más mal que yo se lo prometí, ¿entiendes? 

-Esto no es tu culpa,- aclaró su hermano mirándola -la gente habla, los medios explotan, son cosas de todo los días deberías saberlo ya. 

-Yo lo entiendo, pero que pasa con Lis... 

-Ella lo entenderá hija, en cuanto se vallan podremos continuar con todo y contigo pasando al altar, aún no logro que tu padre deje de llorar culpando a su inexistente alergia a las margaritas. 

-Todo un Kim,- resopló graciosa la coreana -¿como estará ella? 

-¿Lis? Seguramente más nerviosa que tú, hija ya la conoces debe estar tan tímida como siempre. La pelinegra curvo sus labios en una media sonrisa imaginándose a su amante. 

-Oh si, super angustiada.- Comentó Jimin

... 

En otro cuarto totalmente alejado al primero estaban Marco, Siuni, Sorn y Lis. 

-Mientras siga viendo tu cara en la cara de la luna,- cantaba entonada la rubia dando un vals torpe con su madre -mientras siga escuchando tu voz entre las olas entre la espuma, mientras tenga que cambiar la radio de estación porque cada canción me hable de ti... de ti... me hable de ti. 

-Basta hermana bebé,- la paró su hermana con quien continuo bailando -creo que ya mareaste lo suficiente a mamá. 

-Y yo sé que tal vez, tú nunca escuches mi canción yo sé, y yo sé que tal vez te siga usando así robándote mi inspiración... ¡estoy muy feliz! 

-Lo sabemos hija,- rió Marco sosteniendo el hombro de su esposa que sollozaba desde la mañana -estas como niña en navidad. 

-Te juro que ni aunque fuera navidad, ni aunque tuviera un diente para mi almohada, ni aunque el conejo se hubiera retrasado, ni aunque la primavera llegara por segunda vez, ni aunque pizza lloviera del cielo... nada, absolutamente nada se compara con lo que siento justo ahora.- aclaró aplanando con nerviosa su blanco vestido corto

-Es que... yo en verdad la amo. 

-Créeme lo sé,- expreso Sorn en un suspiro -lo sé desde que tienes quince y lo sé ahora. 

No esta por más decir que un abrazo cursi familiar se hizo aparecer, incluso el señor Manoban intentó disimular la lagrima que caía en el hombro de su hija mayor. Sabía que era un héroe, una publicista profesional, y una adulta... pero para él jamas dejaría de ser su niña pequeña... aquel bebé indefenso que cayo en su patio delantero. 

Superman - Jenlisa GipDonde viven las historias. Descúbrelo ahora