.
No puedo apartar la mirada del espejo, ladeo mi cabeza a la izquierda y vuelvo a la posición inicial, lo único que puedo ver son unos ojos marrones que a lo largo del tiempo han ido perdiendo su brillo peculiar. Se lo robaron. Me quitaron la luz sin algún derecho a una devolución ¿Qué era saber reír? Finjo una enorme sonrisa en el espejo hasta que mis comisuras duelen, no sirve de nada, es una mascara mas que puedo enseñarle a los demás, no lo siento. Desde hace cuatro años que no conozco lo que es esa emoción, se que carezco de ellas, pero ¿Cómo sentir algo diferente si lo único que has experimentado ha sido odio?
Las voces en mi cabeza se burlan de mí, siempre he odiado el sonido de sus voces, es irritante y molesto, cada vez que las escucho consecuente a ello mi cabeza empieza a palpitar fuertemente; siempre dándome ordenes, llamándome de las peores maneras, tan solo quisiera sacarlas de allí, apagarlas para siempre. Me observo una vez y con el sonido de una sonora carcajada mi puño estalla haciendo que caigan cristales vueltos trizas en el lavamanos. Genial, mi molesta madre se enfadará de nuevo.
Limpio con agua las gotitas de sangre que quedaron en mis nudillos, haciendo como si no paso nada, cuando se trata de mi nunca pasa nada, a ninguno le importo realmente. A mi corta edad se que el amor es un sentimiento de debilidad que te vuelve vulnerable, como un trozo de papel que le da la oportunidad al otro de destrozarte de la manera que desea, tu corazón lo entregas puro, esperando que lo cuiden y lo siguiente que ves, es como este cruje una vez que se volvió trizas. He conocido el amor de dos maneras y las dos me han decepcionado, siempre aparece alguien mas que me lo roba, siempre habrá alguien mas que me dejara en segundo lugar, ellos dicen que soy mala pero no soy más que una víctima más en este cuento.
Todo empezó con mi papá.
Un hombre que en la calle era sol, pero en casa era total oscuridad, para los demás era un hombre noble y trabajador, atento a su familia, cuando la realidad era un lobo disfrazado de cordero, en casa faltaban todos esos abrazos y besos que fingía en la calle. Apariencias. Me enseño a pintar mi mundo de oscuridad, reconociendo que nunca conocería la luz, aun así, lo quería, mi tonta inocencia y fe me aferro a la creencia que todo algún día cambiaria y paso. Un día no apareció y mi historia paso a ser una niña abandonada por su padre, decía que ya no me aguantaba más, que todo conmigo era difícil, yo no lograba entender que hacia mal o que estaba mal conmigo, pero, lo único que sabia, dicho por mi madre es que era una bomba, todo lo que tocaba, explotaba y se destrozaba. Es difícil creer con otro concepto cuando eso es lo único que escuchas.
El segundo amor vino después.
Con la llegada de ese chico de ojos verde aceituna que destrozaría por completo mi estabilidad mental, pero era muy chica para saberlo. Me enseño lo que era amar, lo que era tener a alguien que se preocupara por ti y poco a poco fuese curando tus heridas, era la primera vez que mi corazón volvía a sentir, volvía a latir y de una manera más fuerte, me sentía viva, todo con el era magnifico y con el pasar del tiempo se fue convirtiendo en una montaña rusa; dos días rosa era igual a tres días negros, vivíamos en un constante sube y baja hasta que no pude aguantar más. Todo ser humano tiene un limite y las cosas con Pablo habían llegado al suyo, me deje elevar para después sentir como era tirada al vacío sin paracaídas, recibí el golpe, no pensé que lograría levantarme hasta que apareció él, hasta que lo conocí.
Dicen que la música salva, pero en mi caso, el fue quien me salvo de mi mayor tormento, de mi propio infierno, conocerlo me hizo creer en algo más, en tener motivos para seguir peleando en esto que llamamos vida. Me escondí en la letra de sus canciones, me escondí en la melodía de su voz, me escondí en su vida, como un camaleón, me camuflaje a tal punto que me sentía parte de él, todos me decían que era muy chica, pero yo sabia que estaban equivocados. No podían hablar mal de mi héroe.
ESTÁS LEYENDO
Simplemente tu
Fanfic¿Alguna vez has sentido que lo tienes todo y de la nada todo se esfuma? Lo que tienes en tus manos, lo que forma parte de ti, en segundos se vuelve aire, se va. Lo teniamos todo, eramos un todo, el me complementaba y yo era su otra mitad, habíamos...
