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Ya era de día. Como había mencionado Ramé la noche anterior, un grupo se iba a adentrar en la prisión para despejarla y poder vivir en los pabellones. El grupo estaba conformado por: Rick, Glenn, Daryl, T-Dog, Maggie y Ramé.
A la niña le gustaba hacer las cosas que hacían los adultos, aunque debiera rogarle a su padre y jurarle que estaría bien, aunque a ella no le gustara hacerlo. Pudo entrar con la condición de no alejarse del grupo, por nada.
Rick abrió la cerca y el primero en entrar fue T-Dog, lo siguió el grupo e hicieron una especie de "formación" para protegerse el uno al otro. La cerca se cerró cuando todo el grupo había entrado.
—Daryl. —el mencionado mató a un caminante con una barra de metal.
Todos iban juntos, matando a los caminantes que se les acercaban mucho; todos tenían que ir a mano limpia, o no tan limpia: llevaban barras, machetes y otras cosas para defenderse.
Ramé estaba entre Glenn y Maggie a pedido de ellos, pero no evitaba que matara alguno que otro muerto.
—¡Juntos!
Los que no habían entrado estaban del otro lado de la cerca, tratando de alejar y matar algunos caminantes a través de esta.
Mataron y mataron a todos los que se les acercaban.
—¡No te alejes! —T-Dog se había separado del grupo para agarrar uno de los escudos que usaban los guardias de la prisión.
—¡T! ¡T! —lo llamaron y el hombre volvió a formarse con el escudo en manos, mientras empujaba a un caminante que se le acercaba.
El caminante cayó al suelo y Maggie corrió hacia él.
—¡Maggs! —llamó a su hermana.
La mayor clavo su machete rápidamente en la cabeza del caminante y camino hacia atrás para volver con el grupo. Todos estaban nerviosos.
Ramé le clavó su barra de metal a un caminante que amenazaba con agarrar su pierna.
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Pudieron despejar una zona de caminantes. Tardó, pero finalmente pudieron entrar todos al pabellón más cercano.
—¿Qué les parece? —preguntó Rick bajando una escalera.
—Hogar dulce hogar. —dijo Glenn mientras entraba con bolsos en las manos. —Al menos por ahora...
—¿Es seguro? —preguntó la embarazada recorriendo el lugar con la mirada.
—Este pabellón, si. —le dijo Ramé.
—¿Y qué hay del resto de la prisión? —preguntó Hershel.
—Mañana, buscaremos la cafetería y la enfermería.
—¿Dormiremos en las celdas? —preguntó Beth, se notaba un poco insegura.