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Ella despertó a la noche siguiente. Donde pensó que había pasado para que estuviera metida en su cama con la misma ropa con la que había llegado a la fiesta.
Adrienna se incorporó encima de la cama y observó que aún había oscuridad en torno a la casa. Sin embargo, ella continuó pensando cómo había llegado a la cama.
―Tranquila querida ―escuchó ella―. Te traje anoche a la casa para que pudieras descansar porque te encontrabas mal.
―Recuerdo que bailamos y a partir de ahí, ya no recuerdo nada más.
―Te tuve que obligar a venirte de la fiesta. Era la primera vez que no querías venirte de la casa de padre.
―Eso es extraño ―dijo ella.
Después respiró profundamente y olió a comida asada.
Adrienna miró hacia el tocador y Luciano se acercó con la bandeja junto a ella.
―Gracias por el festín Luciano. Nunca me habías dado algo así desde que...
―No hay de que ―le interrumpió.
Hicieron una breve pausa.
―Ahora cuando comas, date una ducha y ponte algo cómodo. Voy a llevarte a la biblioteca de la casa y te podrás traer algunos libros.
―¡En serio!
―Sí. Ya le pedí permiso a padre.
Entonces ella pensó en las palabras de Guilherme y dijo enseguida:
―Luciano, ¿me podrías dejar un rato a solas en la biblioteca de la casa para saber que libros voy a traerme?
―Yo tengo que ir a entrenar a los vampiros y tardaré un tiempo. Espero que la casa Bianchi no te aburra.
―Por Dios ya he vivido muchos años encerrada en la casa. Dudo que me aburra después de todo.
―En ese caso, prueba bocado y dúchate. Te llevaré a la casa de padre en veinte minutos.
―Vale Luciano. Pero padre se molestaría.
―Padre tiene que resolver asuntos fuera. Así que, no te preocupes.
Ella comenzó a comer algo, mientras que pensaba como haría para que Luciano no se enterase de sus propósitos cuando llegaran a la casa Bianchi.
Después, se metió en el cuarto de baño y se dio una ducha tranquilamente.
Cuando salió al cabo de diez minutos, se puso ropa cómoda para ir a la biblioteca.
Luciano llegó a la habitación de la cocina y cogiendo a su esposa, le dijo:
―Nos vamos.
Después la puso en su espalda y Luciano corrió para llegar cuanto antes a la casa.
Al llegar a la casa Bianchi, Adrienna entró mientras que Luciano iba hacia el jardín. Donde supo que tenía que dejar por un rato a solas a su esposa.
Adrienna en cambio, caminó hasta la biblioteca.
Ahí, fue hasta el escritorio de Francesco. Donde comenzó a buscar por los cajones lo que estaba buscando. Sin embargo, no encontró nada. Al parecer, el vampiro sabía cómo ocultar las cosas.
De pronto, vio a Guilherme ante ella. Quien estaba señalando al escritorio.
Ella buscó lo que el vampiro quería y encontró un pequeño botón. Donde le dio sin pensarlo y de ahí salió unas páginas.
Adrienna los cogió y salió de la biblioteca. Donde fue hasta su antigua habitación.
Ahí en pocos segundos, cerró la puerta con llave y se sentó encima de la cama.
Cuando se sentó, ella se percató que eran esas páginas eran de las dos familias escrita de puño y letra de Francesco. Tanto de los Coppola y los Bianchi.
El primero que cogió fue las páginas del aquelarre de los Coppola. Quería conocer más de la familia enemiga de Francesco.
"Los Coppola han vivido más de cuatro siglos. El miembro mayor del aquelarre es Carlo Coppola. Un hombre compasivo que se ha encargado de salvar cada vida humana. Su primera esposa murió por causas del sol y su segunda esposa, Irene es una bella mujer.
"Ella se quedó sin saber que decir y continuó leyendo. Ya que leyó por encima lo que había en las páginas del libro.
"Recuerdo aquella noche oscura. El pueblo estaba hundido en el infierno. Uno para las dos familias. Supe que Carlo no se quedaría de brazos cruzados. Por lo que maté a Imara por ira y rabia. La mujer de la que el vampiro del aquelarre se encaprichó. Una mujer casada y tenía una hija pequeña.
"Su marido intentó salvarla, pero a la vez le maté a él desgarrándole el cuello. Después lo hice con su mujer. La cual estaba exhausta y muerta del miedo.
Adrienna siguió leyendo sin saber que decir. Por lo que le daba las gracias a Guilherme de todo lo que estaba descubriendo sobre Francesco.
"A mi mala suerte, sentí el corazón de alguien. Y cuando llegué al piso de arriba y la vi con mis ojos, supe que no podía matar a aquella pequeña por nuestras leyes.
"Antes de llevarme a Adrienna de la casa de sus padres, Carlo apareció ante nosotros y se quiso vengar. Salvo que cuando vio a la niña, no hizo nada por la seguridad de la pequeña de la mujer que amaba.
"Fue cuando hicimos un pacto de paz. Donde firmamos ante el consejo de vampiros ese pacto.
Adrienna se sentó sin saber que hacer, pero ahí tenía la respuesta a las preguntas que ella había tenido durante años.
Después, ella cogió los folios arrancados de los Bianchi y se quedó sin saber que hacer. Salvo que si sabía lo que leía en esas páginas todo cambiaría para ella.
Sin dudarlo, ella agachó la cabeza y se puso a leer.
Sin embargo, cuando llegó a una parte le puso más atención. Ya que era casi la misma historia que redactaba la de los Coppola. Pero era la de los Bianchi.
"Tuvimos que llegar a una guerra. Carlo no estaría dispuesto a permitir que le hiciera daño a un pueblo que le había acogido sabiendo que clase de monstruo era.
"Lo mejor de todo, es que se cuál es el punto débil que tiene el vampiro. Una humana.
"La guerra inició cuando comencé a matar cada humano de ese pueblo. Él no pudo hacer nada. Incluso para salvar la vida de esa mujer.
"Lo mejor de todo es que hicimos un pacto. Y la niña es nuestra salvación por lo que pasó aquella noche.
"Adrienna es nuestra salvación y no pienso parar hasta conseguir un alto cargo en el consejo.
Ella se maldijo y no supo qué hacer. Salvo que ya conocía toda la verdad. Algo que Carlo le quiso mostrar y que no quiso ver con sus propios ojos porque estaba ciega con la versión que le había dado Francesco.
Adrienna escondió esas páginas arrancadas por si necesitaba pedir ayuda a las personas que creían que eran los asesinos de sus padres.
Ella sintió un salto fuerte sobre el piso de la habitación y cuando se giró vio a su esposo. Pero ni siquiera se puso a temblar por lo que acababa de descubrir.
―¿Pensé que estabas en la biblioteca? ―le preguntó.
Este se acercó a Adrienna y esta le respondió:
―Aún tenía unos libros aquí que quería llevarme. Incluso devolverle a padre el libro que me dio sobre los aquelarres.
―Llévaselo a la biblioteca. Él sabrá de lo que es cuando lo vea.
―Prefiero dárselo personalmente.
―¿Vas a esperarle toda la noche?
―Puede o quizás todo el día.
―¿A qué te refieres?
Ella agarró a su esposo y lo tiró encima de la cama. Donde se puso ansiosa encima de él.
Adrienna consiguió el control en el sexo durante toda la noche. Donde Luciano no dudó en poseerla salvajemente como lo hizo cada noche desde que se convirtió en su esposa.

Renacida (Manos Miserables #2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora