Mimí estaba quitándose poco a poco su ropa, primero la blusa que después dejo ver un sujetador de color azul cielo e Ivonne no podía evitar quitar la vista se veía tan sensual con ese color, Mimi al igual se retiró el pantalón e Ivonne estaba a punto del colapso, si de por sí ya era bella ahora al natural lo era más, cuando estaba por quitarse la ropa interior decidió voltearse para darle un poco de privacidad, aunque si por ella fuera la ayudaría a quitarse lo faltante.
Mimí: Supongo ya puedes voltear trato de cubrirse con sus manos lo más que pudo e Ivonne se ruborizó al verla le parecía tierna y así vez tan sexy.
Ivonne: Si ahora solo posa como quieras – tomo su lápiz y fue detrás de su oleo, Mimí por su parte decidió recargarse en una columna y poner una pose algo sensual que Ivonne se deleito al verla, comenzó a dibujar con calma a la final tenían toda esa noche.
Carlos recostó a Isabel en la cama llenándola de besos por todo el cuerpo hasta que llegó a un tirante de su vestido y sin más lo recorrió con la mayor delicadeza y ella se reconfortaba al sentir la delicadeza y ternura que Carlos la hacía suya, llevo sus besos al cuello e Isabel comenzó a arquear su espalda, Carlos descendió hasta encontrarse con el pecho de Isabel, el se dirigió a su pezón y comenzó a lamerlo e Isabel comenzó a jadear.
Carlos: Me encantas – con su otra mano comenzó a darle la atención que le faltaba al otro pecho.
Isabel: Car…..Carlos – dijo con dificultad al sentir las caricias.
Pero el solo se encargó de darle atención a su pecho, el poco a poco comenzó a recorrer su pierna con su mano cosa que para Isabel era una deliciosa tortura, aunque Isabel no se quedó atrás y comenzó a desabotonar su camisa con rapidez y es que el deseo la consumía por dentro, al tener el pecho descubierto de Carlos se acercó dejando un camino de besos, de pronto se vieron un momento a los ojos y unieron de nuevo sus labios en un pasional beso.
Por lo mientras Joss ya estaba dormido en la habitación de huéspedes ella se puso a leer para tratar de olvidar lo que había pasado, de nueva cuenta alguien llamaba a la puerta y cuando pregunto por quien era nadie respondió, reviso por su picaporte, aunque se veía todo oscuro, así que con algo de desconfianza abrió la puerta y ahí estaba de nuevo Ilse, antes de que pudiera cerrar la puerta Ilse se le acerco a ella robándole un beso, Mayte se separó al instante ya que no quería seguir con este jueguito.
Mayte: Ilse ya por favor – la empujó.
Ilse: Nena por favor admite que no quieres que me vaya – la tomo de los hombros.
Mayte: Ilse vete o es que acaso disfrutas de mi dolor, quieres ver cómo me caigo a tus pies, no pues no, ahí si estás muy equivocada – menciono molesta – te voy a pedir que me dejes en paz si no llamo a la policía – amenazó.
Ilse: Mayte yo a pesar de lo que te he dicho que aquí no hay amor, la verdad es que…… – la miro a los ojos – solo intentaba convencerme a mí misma de eso ya que yo también siento algo por ti que va más haya del sexo solo que no sé cómo llevar una relación, no se ni que diablos significa eso – espeto molesta de si misma.
Mayte: Ilse no mientas por favor ya – suplico.
Ilse: Nena – se acercó a Mayte y la tomo de las mejillas – mírame y dime si crees que te estoy mintiendo – hicieron un profundo contacto visual y ambas no aguantaron más, los labios se unieron en una hermosa danza que ambas les calmaba está agonía y dolor que llevaban por dentro y aunque era exigente no había dobles intenciones, se separaron lentamente e Ilse recargo su frente con la de Mayte.
Mayte: Ilse dime por favor que esto no es mentira – unas lágrimas la traicionaron.
Ilse: Mayte para mí hubiera sido fácil irme con cualquier mujer y en cambio estoy aquí a tus pies y suplicando que me dejes ser tuya, se que a veces parezco insensible, pero es solo una coraza y ahora quiero por primera vez algo estable, pero que sea contigo nena – paso sus pulgares por sus mejillas interceptando las lágrimas que caían – eso sí vas a tener que enseñarme muchas ya que yo nunca eh tenido algo así ¿Me entiendes? – Mayte asintió y sin más se dieron otro beso lento y tierno.
Isabel ya estaba totalmente desnuda al igual que Carlos, el antes de entrar en ella la miro pidiendo su aprobación e Isabel asintió, el lentamente entro en Isabel y está última lanzo un gemido de dolor como de placer, ya había pasado un largo tiempo en que no tenía relaciones íntimas, el espero un poco y se quedaron esperando disfrutando de la sensación única que les daba esto, hasta que Isabel comenzó a mover sus caderas y el se movió poco a poco, hasta que sus movimientos se intensificaron, puso uno de sus dedos en el clítoris de Isabel y con esto su gemidos se intensificaron junto a su placer, unos minutos después ambos llegaron a un arrebatador clímax que los hizo gritar sus nombres.
Carlos: ¿Estás bien? – pregunto al ver a Isabel muy callada.
Isabel: Si – suspiro – hace meses no me sentía amada ni deseada pero eso hoy cambio – sonrió – aún no puedo creer que un niño como tú se pudo enamorar de alguien como yo – lo miro a los ojos.
Carlos: Por tu escancia, tu personalidad y tú ternura, aunque claro no dejando de lado tu belleza, tus ojos y es que todo de ti me vuelve loco – acaricio su mejilla y luego la beso.
Isabel: Te amo.
Carlos: Yo más – la abrazo con fuerza y ambos cayeron sometidos ante el cansancio de sus cuerpos.
Ivonne por su parte contemplaba y trazaba cada línea en su lienzo de divina mujer que tenía enfrente, Mimí solo trataba de convencerse de que esto no era nada malo y que todo era por su pequeña, no quería admitirlo o demostrarlo pero se moría de la vergüenza ante que la vieran al natural y esto se intensifico más cuando Ivonne se quedaba más de lo normal viéndola, Mimi a esto solo le regalaba una sonrisa algo nerviosa.
Ivonne: Descansa Mimí ya llevas una hora en esa posición – se levantó y le dio una bata para que se pusiera encima.
Mimí: Gracias ya se me estaban durmiendo los brazos – tomo la bata.
Ivonne: Disculpa es que si está algo difícil hacer esto y para los que dicen que ser modelo es fácil aquí ya tienen su respuesta – rio y Mimí la acompaño – pero eso sí déjame decirte que eres realmente hermosa – se sonrojo un poco al decirlo
Mimí: Gracias – la miro con timidez.
Ivonne: ¿Quieres una copa? – saco de un mueble una botella de vino y 2 copas.
Mimí: Si pero nada más una – sonrió e Ivonne se dispuso a servir.
Ivonne: Salud – miro a Mimí.
Mimí: ¿Por qué brindamos? – pregunto confundida.
Ivonne: por esta bonita amistad – titubeó un poco al decirlo.
Mimí: salud – chocaron sus copas y bebieron el vino.
Ivonne veía a Mimí y es que por más que intentará negarlo esta mujer ya la había embrujado completamente, Mimí sentía la mirada intensa de Ivonne y sentía que su pecho comenzaba a arder, Ivonne no pudo soportarlo más dejo la copa de vino sobre el buró y se acercó a darle tan anhelado beso que había soñado desde el primer día que la vio.
Continuará.....................................
