Ilse había llegado a la locación que era en un bello jardín botánico junto con Mayte y antes de llegar con su manager para ver qué era lo que debía realizarse, la güera noto que Marian estaba ahí al parecer estaba supervisando, Ilse volteo a ver a Mayte y la tomo de las manos.
Ilse: Nena – la miro fijo a los ojos.
Mayte: ¿Qué pasa? – cuestionó dudosa.
Ilse: Esa chica de ahí es Marian – señaló discretamente – por algo esto algo no me cuadraba y nunca se me a hecho llamado los domingos – tomo de las mejillas a Mayte al ver su cara de preocupación y celos – nena recuerda siempre bien esto que te voy a decir – ella bien pudo ser mi primer amor, pero tú eres la mujer de mi vida y la que mi corazón necesita, eres tú y solo tu – la beso sin importar que la vieran, Marian volteo y ahí vio a Ilse besando a Mayte, le hirvió la sangre y sin dudarlo se acercó.
Marian: Ilse no creo que debas estar dando tus espectáculos en público – dijo lo más seria posible – recuerda que tienes una imagen que cuidar.
Ilse: Ocúpate de tus asuntos y que mi manager se ocupe de los míos, así que no molestes – tomo la mano de Mayte – vamos nena – se alejo con Mayte de ese lugar y Mayte sonrió victoriosa de saber que Mayte le daba su lugar en cambio Marian estaba bastante molesta, pero se controlaba lo mejor posible.
Mientras tanto Fernanda llegó a su departamento con el alma hecha añicos y sin bien se había distraído de sus penas amorosas apenas llegó a su casa toda la culpa volvió a si misma, se recostó en su cama mirando al techo y pensando en todo lo acontecido, se hacía preguntas que al menos por ahora no tenían respuesta, pero un llamado a su puerta la saco de sus pensamientos, al abrir la puerta ahí lo vio a el y ella estaba por cerrar la puerta pero el la detuvo.
Héctor: Le conté todo a Claudia – la miro a los ojos.
Fernanda: ¿Qué le dijiste a mi hermana? – cuestionó preocupada.
Héctor: Todo Fernanda – se adentraron a la casa y el cerro la puerta.
Fernanda: ¿Cómo fuiste capaz? – lo aparto molesta.
Héctor: Porque te amo y yo ya no soy feliz con ella, ah la que amo es a ti – la tomo de la cintura.
Fernanda: Márchate – las lágrimas la traicionaron – espero Claudia esté bien por tu propio bien porque si no yo misma me encargaré de hacerte añicos – abrió la puerta esperando a que saliera, el la miro y sus miradas aunque gritaban por un beso Fernanda no se sentía bien y el le daría su tiempo para pensar, Fernanda al cerrar la puerta lo primero que hizo fue romper en llanto.
Mientras tanto Ilse fue llamada para prueba de vestuario y Mayte decidió esperarla en el camerino leyendo una revista que había ahí cuando de pronto y sin previo aviso alguien entro dejando a Mayte desconcertada y al alzar la vista ahí vio a Marian cruzada de brazos.
Mayte: ¿Se te ofrece algo? – la miro seria.
Marian: Si que te alejes de Ilse – grito molesta.
Mayte: Disculpa – dejo la revista a un lado.
Marian: Que te alejes de Ilse – se puso frente a ella.
Mayte: Y si no lo hago ¿Qué? – se levantó a encararla.
Marian: Mira yo sé que crees que ya ganaste porque eres la “oficial” – hizo comillas con los dedos – pero yo fui y seré su único amor, así que si sabes lo que te conviene aléjate y deja de estorbar me – la empujó.
Mayte: No me hagas reír, que te hizo cambiar de parecer respecto a tus pensamientos homofóbicos, porque dudo mucho que el amor te naciera – rio sarcástica.
Marian: Eso a ti no te importa – la miro fijamente – se mucho más cosas de ella que tú – le hizo saber.
Mayte: Mira Marian yo no sé que te has creído o con que derecho tienes de elegir lo que Ilse y yo debemos hacer, pero solo te voy a decir una cosa porque ahora la gata saca sus uñas, pero nunca ataca así que puedes amenazarme todo lo que quieras, pero nunca voy a dejar a Ilse porque yo si la amo – tomo su bolso y salió del camerino dejando a Marian totalmente roja de coraje.
Ivonne estaba acomodando todo para una velada romántica con Mimí, hasta que de pronto alguien llamo a la puerta, cosa que la desconcertó ya que habían quedado en la noche, pero sin más fue a abrir y se topo con una de las mayores sorpresas que Ivonne nunca imagino, ahí estaba una chica castaña de tez clara y ojos cafés.
???: ¿Ya no me recuerdas? – pregunto al ver su cara de desconcierto.
Ivonne: Liliana, Liliana Abaroa – sonrió.
Liliana: La misma amiga – le dio un abrazo que Ivonne correspondió con suma alegría
Ivonne: Pero ¿Qué haces aquí? – cuestionó sorprendida.
Liliana: La verdad vine solo de paso a dos cosas, la primera una convención y la segunda visitar a mi casi hermana – la toma de las manos.
Ivonne: Pues entonces que esperas una invitación o que – la adentro a su casa – y dime ¿Qué has hecho de tu vida? – se acercó con 2 copas y una botella de vino.
Liliana: Pues no mucho solo que estoy próxima a por fin firmar con una disquera – dijo entusiasmada.
Ivonne: De verdad oye eso amerita una celebración no crees – destapo la botella de vino y le sirvió una copa.
Liliana: Ay gracias guapa – dio un trago a su copa – pero dime tú mi amor ¿que has hecho? Ya que lo último que supe de ti fue que te fuiste a Francia – la miro.
Ivonne: Si fui a presentar mi colección y fue todo un éxito eso sí – sonrió victoriosa
Liliana: Me alegro de verdad – dio un sorbo a la copa y la miro fijo – y en el amor – cuestionó con calma.
Ivonne: Aunque no lo creas ya me enamore hermana – sonrió al recordar a Mimí.
Liliana: Júramelo ya que desde que te conozco hiper, mega, juraste que “Ivonne Guevara enamorada jamás” – la imitó y a esto ambas rieron – ¿Cuándo conoceré a la afortunada? – sonrió.
Ivonne: Viene está noche que tal si nos quedamos aquí poniéndonos al día y conoces personalmente – se levantó entusiasmada.
Liliana: Me parece bien eso sí conociéndote mejor no me quedo ni a cenar ni a platicar con ella mi vida, porque eres capaz de matarme en ese mismo momento – rieron y siguieron su charla muy amena entre recuerdos y anécdotas.
Por otra parte estaba Fernanda parada frente la casa de su hermana tocando la puerta insistentemente, pues llevaba más de media hora tocando y nadie le abría, estaba realmente preocupada por su hermana ya que sabía perfectamente que Claudia podía ser bastante impulsiva con sus emociones, hasta que fue sacada de sus pensamientos cuando escucho unos gritos que conocía a la perfección.
???: Cómo tienes el descaro de venir aquí después de lo que le hiciste a tu hermana? – dijo una voz molesta.
Fernanda: Mamá yo no quise que las cosas se dieran así – volteo para darle la cara.
Margarita: Eres una descarada – le dio una cachetada – si tienes aunque sea un poco de dignidad lárgate y deja a tu hermana en paz que para mí tú ya estás muerta – con esto dejo a Fernanda totalmente destrozada y herida se hubiera esperado todo menos esas palabras de su propia madre, se fue hecha un mar de lágrimas y es que muy en el fondo se preguntaba el ¿Por qué se tuvo que enamorar de un hombre que era prohibido para ella?, ¿Por qué?.
Continuará…………………………
