Capítulo 28

867 33 34
                                        

Miércoles 21 de enero, 2026.

Esa madrugada se levantó, estaba algo incómoda, la espalda le dolía y necesitaba caminar un poco para aliviar un poco el dolor, fue hasta la sala de estar donde estaba la silla de lactancia que había comprado unas semanas atrás, era muy cómoda la verdad, se sentó un momento y en su rostro se podía ver lo cómoda que estaba en la silla. Pasó suavemente su mano sobre su panza, acariciandola empezó a tararear una canción de cuna que recordaba de pequeña, era en euskera...

- Aurtxo polita seaskan dago, zapi zuritan txit bero. Aurtxo polita seaskan dago, zapi zuritan txit bero... -cantaba con los ojos cerrados.

Mientras tanto en la habitación Álvaro se daba vueltas sobre la cama, movió su mano un poco y no la sintió, abrió los ojos lentamente y efectivamente ella no estaba ahí, frunció el ceño, se levantó y fue hacia el baño, hizo sus necesidades y regresó a la habitación, se estiró un poco y decidió bajar para buscarla.

Bajando las escaleras escucho su voz cantando aquella dulce melodía y no pudo evitar sonreír, caminó hasta poder verla, estaba mirando hacia la ventana con sus manos sobre la barriguita cantando suavemente, los ojos le brillaban, tanto por el sueño como por el momento que estaba experimentado, poco a poco sus ojos empezaron a cerrarse con lentitud, mientras caía rendida ante el sueño.

Él la miró recostado a una de las columnas de la sala con una sonrisa dibujandose en sus labios, no podía sentirse más afortunado por tenerlas en su vida. Minutos después decidió hablarle para llevarla a la cama y que ahí pudiese descansar mejor.

- Cariño... Vamos a la cama. -ella suspiró.

- Mi vida, quiero quedarme aquí, la cama es algo incómoda.

- ¿Ah de verdad? -ella asintió cerrando los ojos- ¿No quieres dormir en la cama conmigo?

- Dormir contigo, sí, en la cama, no.

- Vale, entonces me quedaré contigo.

- Si quieres ve a la cama mi amor, más tarde te acompañaré, al menos que uno de los dos duerma bien ¿no crees?

- ¿Segura? -ella solo asintió con la cabeza.

Álvaro besó su cabeza y barriga con dulzura antes de subir las escaleras y regresar a su habitación, por otro lado Itziar logró conciliar el sueño, había sido difícil hacerlo desde hace un par de horas, pero finalmente se quedó dormida en aquella silla que era mucho más cómoda que su cama en esos momentos.

Jueves 22 de enero, 2026.

Los primeros rayos de solo se asomaban por la ventana grande que abarcaba casi el tamaño de la pared de su sala, el sol pegaba directamente en sus ojos y el olor al desayuno terminó por despertarla, despacio abrió sus ojos, se estiró y caminó hasta la cocina donde estaba su marido terminando de preparar el desayuno.

- Buenos días. -le dijo él dedicándole una sonrisa.- ¿Cómo dormiste?

- Buenos días mi amor -respondió dejando un pequeño beso en sus labios.- muy mal -confesó dejando caer su cabeza en el pecho de él.- he podido dormir hasta las tres de la mañana.

- Hubieras regresado a la cama cariño.

- No, te juro que no podía estar más acostada, la espalda me mata.

- Mi vida -dijo abrazándola y besando su cabeza.- creo que necesitas un buen masaje, podríamos llamar al spa donde vas siempre.

- Eso me gustaría, además he visto unas almohadas para embarazadas, dicen que se duerme muy bien con ellas, no sé si comprarla.

Una Oportunidad Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora