Olivia.
Volví a despertar, pero está vez no era por el calor, todo lo contrario. Sentía la cama fría y vacía, y cuando mire a mi lado Jaden no estaba, haciéndome suspirar.
Estaba tan confundida de todo que me estresaba.
Mire la hora en mi celular, notando también que tenía mensajes de Chris y de mi primo regañándome por irme sin saludarlo. Me tomé el tiempo suficiente para contestar cada mensaje, ignorando los de Chris.
Ya tendría tiempo para él.
Me levanté de la cama, siendo las nueve de la mañana no se escuchaba nada, exepto los pajaritos de afuera. Curiosa me acerque hacia las cortinas, dónde tras de estás estaba la ventana con la persiana baja. La subí y me encontré con un árbol, dónde había crias de pajaritos, seguramente pidiéndole comida a su mamá que no estaba.
Me pareció tierno y decidí correr hacia mi mochila, y buscar las semillas que guardaban los frutos secos que comí en el avión. Se las dejé en el nido, tratando de no asustarlos comenzaron a picar las semillas para tragar las.
—Adiós pichones –salude con una sonrisa, por más que no me entendieran.
Cerré la ventana para poder volver a mi maleta, ir al baño y cambiarme una vez que me lavé la cara, me cepille los dientes y me peiné.
No quería tener la confianza de bajar en pijama, así que me puse algo simple pero no vulgar como mis cortos shorts de pijama.
Un hoddie gris, pantalones holgados y zapatillas con plataforma. Esperaba salir de la casa para poder recorrer los Ángeles.
Quería saber si todo estaba igual...
Salí de la habitación una vez que hice la cama. Recorriendo los silenciosos pasillos para poder bajar, note que no había nadie y el silencio de la casa me rodeaba a mí solita.
Fui a la cocina, dónde tampoco había nadie y pude imaginarme que fue por las cervezas en la noche.
—¡Hola! –el chillido me hizo sobresaltar.
Chille asustada, encontrándome momentos después con Leah, la nena de Jaden.
—Que susto –murmuro, llevándome la mano al pecho exagerada.
La nena está vestida casi igual que yo, solo que sus tenis eran más bonitos con princesas y los pantalones eran oscuros.
Que ternura.
—Perdón –se disculpo dando un paso atrás, asustada.
Enseguida me sentí mal. Me acerque hacia ella agachándose y tomándola del brazo, haciéndole caricias para que no se asustara le sonreí.
—No pasa nada, nena –le dije y ella sonrió–, solo que soy un poco exagerada –murmuro para que quede entre nosotras y ella se lleva una manito a la boca, riéndose en silencio.
Quise carcajear en el momento pero me contuve. Ella asintió, dándome un beso en la mejilla antes de volver a hablar, que por cierto, para ser una nena de su edad hablaba mejor que yo.
—Buenos días –dijo educadamente.
Me la iba a comer a besos.
—Buenos días –le devolví el saludo, volviendo a mi altura normal, puse los brazos en jarra–. ¿Que estás haciendo tan temprano despierta? –cuestione con el cejo fruncido.
La nena no tuvo tiempo de contestar, cuando su papá apareció por la puerta, vestido y perfumado por lo que pude notar.
Me quedé encantada mirándolo. Llevaba ropa de siempre, normal, solo que está vez llevaba riñonera encima de la campera y una gorra, tapando su cabello.
En cuanto sonrió note que no estaba siendo muy disimulada, sonrojándome en el momento.
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𝐖𝐄 𝐃𝐎𝐍'𝐓 𝐆𝐈𝐕𝐄 𝐔𝐏 | #𝐑²
Romance𝐖𝐃𝐆𝐔|| Está vez, era él quien estaba en el vacío y ella quien podía sacarlo. Los papeles se dieron vuelta, haciendo que Olivia deba ayudar a Jaden. Y Jaden se oponga. Segundo libro de "Don't Give Up". (Es necesario leerse el primero para entende...
