Olivia
Había salido mal. Ahora mismo no sabía de que lado estar, si el de mi mejor amiga que un poco de razón tiene, o de quien lo entendía perfectamente. Después de todo yo tenía la culpa de las cosas que hacía.
Ahora mismo estaba fuera de la habitación, tratando de escuchar los regaños que recibía el rubio. Aunque por la mirada juzgona de Anthony, tuve que dejar de hacerlo.
Me cruce de brazos a regañadientes, molesta porque parecía mi papá.
Yo solo quería escuchar. Y a él eso le molestaba.
―No seas fisgona.
Le saque la lengua ante su comentario.
―No soy fisgona –me defendí.
Carcajeo en respuesta, aunque no duro mucho gracias al ruido de la puerta abriéndose. Avani salió de ella enseguida, donde su cara decía todo, menos algo bueno.
Me acerque preocupada, acariciando sus manos para poder calmarla, si es que tenía algo para decirme o a su novio incluso.
Sus ojos marrones se dirigieron hacia los míos con una tristeza que me hincho el corazón. Negando con la cabeza se tiró a mis brazos, abrazándome con fuerza y largándose a llorar al mismo tiempo.
No hice más que dejarme abrazar y acariciar su espalda, dejando que llore si es lo que quiere.
Las palabras muchas veces son lo menos que queremos. Solo necesitamos a alguien que nos abrace, nos escuche y si es necesario que se quede parado a nuestro lado por todo el tiempo que necesitemos, así es como podemos ayudar a alguien sin palabras, que quizás, solo quizás no sean las palabras correctas para ese momento.
―Lamento que tengas que verlo de esa manera... –sollozo como si ella tuviera la culpa, y volví a sentirme mal.
La separe de mi cuerpo para poder limpiar sus lágrimas, y mirar sus ojos que estaban llenos de ellas. Su rostro colorado y lágrimas empapándolo.
―No es tu culpa –murmuré, diciendo la verdad.
Volvió a negar con la cabeza, sollozando sin dejar mis ojos.
―Sí que lo es –volvió a sollozar, ahogándose con el llanto–, yo debería hacerme cargo de él y evitar que haga todas estas cosas... –murmuró agarrándose la cara–. Pero no puedo... te lo juro que intenté hacer de todo, pero no accede a nada. No lo puedo obligar...
Dijo por último, y tenía toda la razón. Y se lo hice saber, volviendo a tomar sus manos para poder calmarla y que dejé de alterarse.
―Vos misma lo estás diciendo –la detengo cuando se pasa las manos frustrada–. Él es quien no se deja ayudar, no podemos obligarlo y si no quiere, es él quien se está dañando –le afirmo.
Vuelve a negar a punto de hablar una vez, pero me atrevo a interrumpirla.
―Vine para poder ayudarlo. Ahora necesito que te calmes, te laves la cara y vayas al trabajo para no llegar tarde –ordené–, yo voy hablar con él que para esto vine desde Inglaterra –sonrío de lado.
Antes que niegue, miro a Anth que se puso a mi lado para poder controlar a su novia, quien entiende mis intenciones y la agarra, abrazándola para poder llevársela hacia abajo.
Sin antes decirme algo.
―Madison fue a hacer compras para lavar los platos con Leah –me informa, parando justo al pie del inicio de las escaleras–, y nosotros llegamos en la noche, mientras tanto te vamos hablando. Cuídate.
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𝐖𝐄 𝐃𝐎𝐍'𝐓 𝐆𝐈𝐕𝐄 𝐔𝐏 | #𝐑²
Romansa𝐖𝐃𝐆𝐔|| Está vez, era él quien estaba en el vacío y ella quien podía sacarlo. Los papeles se dieron vuelta, haciendo que Olivia deba ayudar a Jaden. Y Jaden se oponga. Segundo libro de "Don't Give Up". (Es necesario leerse el primero para entende...
