-Me dijeron que te habían visto, no me lo podía creer.- Ella dijo.- ¿Quién es esta chica?- Preguntó mirándome.
-Aria, mi novio. Aria, esta es mi madre, Diane.- El me dijo mirándome.
-Hola.- Dije sonriendo.
-Hola, Aria. Encantada de conocerte.- Ella me dijo dándome la mano.- ¿Quieres venir a cenar uno de estos días? Aria puede venir también. Le diré a Meredith que prepare cena para todos el día que vengáis.- Ella dijo.
-Claro, estaremos aquí un mes y luego viajaremos a Pensilvania para ver a los padres de Aria. Pero podemos hacer un hueco para ir a visitaros.- Ezra dijo.
-Llámame para hacer planes.- Ella le respondió y le dio un abrazo.- Tengo que volver, se supone que estoy comprando unas pastillas a tu padre. Encantada de conocerte os espero a los dos.- Ella dijo y se marchó.
Cuando llegamos esa noche al apartamento de Ezra los dos estábamos cansados así que decidimos irnos directos a la cama.
Los días pasaron rápidamente. La vida en California era más fácil. Podías salir a la calle y que nadie te reconociera. Ni la mitad de los vecinos conocían a Ezra.
-¿Quieres que vayamos a desayunar fuera?- El me preguntó cuando me vio despierta.
-Prefiero quedarme aquí, contigo.- Dije subiéndome encima de el.
-Yo también lo prefiero.- El me dijo poniendo sus manos en mis caderas y haciendo fricción entre nuestros miembros. Pero unos segundos después estaba corriendo al baño para vomitar.
-¿Estás bien?- El me preguntó sujetándome el pelo.
-No se lo que ha pasado, simplemente me han dado ganas de vomitar y aquí estoy.- Dije levantándome con su ayuda.
-¿Te duele algo?- Me preguntó.
-No, estoy perfectamente.- Le contesté.
-Esperemos unos días y si vuelve a suceder te llevo al médico.- El me dijo y yo asentí.
Volvió a suceder cada mañana durante una semana. Ezra ya se había empezado a preocupar y ahora íbamos de camino al hospital.
-Habré comido algo que me haya sentado mal.- Dije para que dejase de preocuparse.
-Pero no te duele nada, es como cuando... como cuando...- No terminó la frase.
-¿Como cuando qué?- Le pregunté.
-Los síntomas de un embarazo.- El dijo casi tan bajo que casi no lo escuché.
-¿Crees... crees que estoy embarazada?- Pregunté.
-No lo se... Suena como la enfermedad de la mañana.- El me contestó. Ahora yo estaba asustada. ¿Y si tenía razón y estaba embarazada? Tengo casi 18 años, no estoy preparada para un bebé.- Aria, pase lo que pase. Siempre voy a estar ahí, y si de verdad estás embarazada voy a apoyarte en lo que sea. Mientras no sea abortar.- El me dijo.
-No, no podría abortar. En el caso que haya un bebé en estos momentos dentro de mi, hay que luchar por el. El no tiene la culpa de haberme quedado embarazada, ni tu.- Le dije dándole la mano.
-¿Te he dicho alguna vez cuanto te amo?- El me preguntó.
-Muchas veces, pero nunca me canso de oírlo.- Le contesté.
Cuando llegamos al médico enseguida nos dijo que pasáramos a la consulta. Ezra y yo nos sentamos en una de las sillas en frente de el y le contamos lo que pasaba. El me dijo que pasase al baño y me tomase una prueba de embarazo y en caso de que diera positivo me haría una eco-grafía para afirmarlo y ver de cuantas semanas estaba. Estar asustada se quedaba corto con lo que estaba sintiendo ahora mismo. Siempre había querido un bebé, pero no tan pronto. Pero había que enfrentar a las consecuencias.
Meé en el palito y salí del baño para esperar a que saliera el resultado junto con el médico y Ezra.
Esta cosa delante de mi iba a cambiar toda mi vida en un momento, de una forma buena quizá.
UUUUYY Aria puede estar embarazada. Maybe baby, maybe not :) Intentaré subir nuevo cap dentro de unos días. Kisses. -M
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El Internado.
Storie d'amoreRe-escrita. Aria vuelve al internado después de un verano en su pueblo natal. Ezra Fitz empieza su primer trabajo como profesor allí. En el primer día, las chispas vuelan.
