Capítulo 52

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—¡Maldita sea mew, ven aquí y dime lo perfecto que soy! —Exclamó frustrado el azabache.

Riendo me paré junto a leo que estaba explicando explícitamente como espera que sea su cita con el desconocido.

—Entonces con esos brazos de ladrillos va a atarm - oh, mew ¿Terminaste de babear? Amigo, ya dile “flaco, me re gustas, andemos o te hago un amarre, guerra avisada no mata soldado”

—Leo, tengo una pregunta, ¿Cómo demonios tienes un título de psicólogo?

Preguntó milk incrédula de que semejante idiota tenga un título de psicólogo, a veces también me sorprende, pero oye, yo no sabía que las cabras dan leche y soy graduado de ingeniería en alimentos, no tengo derecho a juzgar.

—De la misma forma en que tú eres ingeniera y metiste una cuchara al microondas. —respondió con una sonrisa maliciosa el gemelo mayor.

—Fue UNA vez, ¡Y estaba ebria! —Se quejó la chica haciendo una pataleta.

—Tres. —Comentó su novia.

—¡¿Qué son tres veces?!

Ante la actitud infantil de su novia, love rodó los ojos.

En ese momento, neo, con una gran sonrisa de oreja a oreja apareció en nuestro campo de visión.

—Buenas noticias chicos, la llave ya está fuera, oh Sebastián, la niña de adentro dice que le regreses su parche.

—¿Niña?, ¿De que hablas? Estoy solito. Vine aquí porqué el señor opas aquí presente me dijo y cito “Mi hijo idiota y sus amigos aún más idiotas se esposaron, ayúdame o lloro”

Ante la respuesta del hombre mi amigo se puso pálido.

—¿Que tú qué? ¡Hay una niña ahí atrás!

Y Sebastián, como no aprecia su vida ¡Fue a ver!

—No hay nada ahí atrás.

—La sangre de cristo tiene poder. —Espetó el grupo que me acompañaba.

—¿Ustedes no eran ateos? —Pregunté con la ceja alzada.

—Querido mew, en la vida hay que decidir tus batallas con sabiduría; y en estos momentos el mejor movimiento es pedir perdón por nuestros pecados, oh y huir, dile al señor opas que si no nos saca de acá voy a encender el auto y acelerar hasta donde me guíe el destino. —Explicó con calma el gemelo mayor.

—Yo tengo las llaves, niño. —habló el padre de win rodando los ojos.

—Y yo vi rápidos y furiosos, si no se prende, explota, pero algo ha de pasar. —se encogió de hombros. —Vamonos neo, eres el hermano inteligente, mi belleza inmensurable nos equilibra.

—Te das cuenta que literalmente somos gemelos y por ende nos vemos idénticos, ¿No?

—Quisieras querido, Quisieras. —habló el mayor haciendo un ademán con su mano caminando a la salida

El menor de los dos suspiró cansado y siguió a su hermano.

—Mew, ¿Son capaces de encender el auto sin llave? —preguntó gulf con preocupación.

—Leo no puede ni abrocharse bien los pantalones, neo por otro lado, pudo encender un foco con una papa.

—Sebastián, nos vamos, no quiero tener que lidiar con otro dolor de cabeza, y win, piensa en tus amistades, por favor. —habló el señor opas soltando un suspiro cansado y masajeando sus sienes.

—¿Que te qué? Estás demente si crees que me quedo aquí SOLO, cuando ese mocoso de allá dijo que hay una niña aquí. —sebastian cruzó los brazos y siguió el mismo camino que habían tomado los gemelos.

¿Tienes Queso de Cabra? [Mewgulf]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora