Capítulo 21: Paredes de cristal

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Mi cabeza estaba retumbando

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Mi cabeza estaba retumbando. Estaba intentando mantenerme tranquilo. Estas personas no sabían que yo era un omega... ¿o sí?

Quería levantar mi rostro y observar sus expresiones, pero no podía, la orden de Yibo había sido clara.

Podía sentir a varios hombres caminar por detrás de nosotros mientras caminábamos por el puente hacia el gran barco.

Miré la alfombra roja cuando estuvimos arriba y al instante las risas llegaron a mis oídos. El lugar estaba lleno de personas, necesitaba relajarme.

—Mira nada mas quien acaba de llegar —La voz cantarina de un hombre de buen humor habló. No lo reconocía —El señor... Verdugo —Se rio levemente divertido. Yibo no mostró interés por contestar, pero sí se detuvo al instante. —Este debe ser tu famosa mascota.

*¿Famosa?*

—Es hermoso, como dicen los rumores —Se rio de nuevo —Pero no veo la marca de ti, ¿acaso te has vuelto blando?

Nada. Yibo siguió sin responder, pero note la leve rigidez de su cuerpo.

— ¿No piensas hablarme? —Soltó una carcajada — ¿A caso sigues sin entender tu posición? —Susurro la última pregunta. La diversión se había ido.

—Soy Verdugo.

— ¿Uh?

—Se cuál es mi posición, el que sigue sin entenderlo eres tú.

Hubo un incómodo silencio, entonces Yibo siguió su camino mientras me jalaba para que siguiera a su lado. La luz se volvió tenue mientras más avanzábamos, entonces nos detuvimos frente a un elevador.

—Señor —Alguien saludo, entonces entramos al elevador.

Estábamos solos pero seguía sin saber si ya podía levantar mi mirada. Necesitaba preguntar qué estaba por ocurrir y a dónde nos estábamos dirigiendo. Mi cabeza estaba realizando demasiadas preguntas, pero mi boca no formulaba ninguna.

—Mientras esta cadena este en mis manos... no te ocurrirá nada —Hablo de repente sin girarse a mirarme, pero aun así me tomé el atrevimiento de levantar levemente mi cabeza y observar su perfil.

— ¿Qué está pasando? —Susurre — ¿Por qué me has traído aquí?

No hablo por varios segundos, entonces lo hizo.

—Porque eres una mascota... la mía —Entonces la puerta se abrió.

No necesite levantar la mirada para observar qué era este lugar. Lo recordaba. La abrumadora oleada de feromonas de alfa era un indicio, así como la música y el ambiente. Era un lugar igual al que había visto en los pisos subterráneos del dragón negro. Estaba casi seguro que si levantaba la cabeza vería a omegas dentro de jaulas que colgaban del techo.

Me detuve al instante porque no estaba seguro que tanto podría aguantar con tantas feromonas a mí alrededor. Yibo se dio cuenta, así que se acercó un paso a mí.

Imperfecta atracción | YiZhan Donde viven las historias. Descúbrelo ahora