**narra Gonzalo**
Después de ese hermoso beso, no puedo evitar decir lo que siento. Si quiero cuidarla y hacerla feliz. No puedo soportar escuchar de sus labios que nunca ha sido feliz. Me despierta tanto deseo de hacerla feliz. Nunca me había pasado con nadie antes.
Estábamos a pocos metros de su casa. Realmente no quería dejarla ir.
Me atrevo a preguntarle si podíamos cenar en su casa. Faltaba una hora para mi medicación. Así que creo que no había problema.
Sé que ella tampoco quiere dejarme ir. Lo noto en su mirada.
- ¿mañana trabajas?
- No.
- ¿queres que cenemos?
- ¿cenar? ¿A esta hora?
- Si. No hemos comido. Estaría bueno no. si te parece bien obvio.
- Mmmm... tengo un poco de hambre... dale veni pasemos a mi casa. Veo que tengo para que cenemos.
- Muy buena idea doctora.
Entramos a su casa y lo único que quería era hacerle el amor. Sacarle ese vestido y hacerla mía. Completamente mía. Sé que ella lo sabe y quiere. Pero debo ir despacio. No quiero asustarla ni apurar la situación. Pero el deseo se está haciendo cada vez más grande.
Me dijo que solo tenía unas milanesas en su heladera. Le dije que no había problema. Me tome la medicación a horario y cenamos. Seguimos charlando por varias horas más. Ya no podía esperar más.
Por un momento quedamos mirándonos el uno al otro. Desnudándonos con la mirada. No había barreras. Solo estábamos ella y yo.
De repente rompe el contacto.
- Voy a lavar los platos.-se levanta incomoda y comienza a recoger los platos.
- mi mama me enseño que la visita lava los platos. Así que vos recógelos y yo los lavo.
- ¿enserio? ¿no te van a salir callos por lavarlos?
- Jajajajaa que chistosa. Dale vas a ver que los hombres en esto somos más útiles que las mujeres.
- Mmm lo dudo pero voy a darte tu oportunidad. Volveme a sorprender.
Mientras yo lavaba los platos ella los secaba. A propósito, llene un vaso de agua y le metí la esponja con detergente. Y me lo tire disimuladamente en la camisa. Quería jugar un poquito con ella. En seguida vi en sus ojos fuego. Sé que quiere.
- Sabía que eras tan experto como pintabas. Sácate esa camisa voy a buscarte una toalla así te secas patito criollo.
- Cuak.
- Jajaja.
La agarre del brazo automáticamente y la apreté junto a mí. Nuestra respiración estaba muy agitada. Ella apoyo sus manos en mis hombros y la bese. La bese con tanta fuerza que la hice gemir.
- No busques ninguna toalla. –le susurre.
Seguimos besándonos con tanto fuego. Ya nuestro deseo estaba a flor de piel. No se podía ocultar. Comenzamos a tropezar con todo lo que encontrábamos en el camino. Me la quería llevar ya a la habitación. En cuanto entramos la tire sobre la cama.
Deslice muy despacio mis dedos sobre su espalda para bajarle el cierre del vestido. Sin quitarle los ojos de encima. Veía su deseo en cada respiración.
Se pasaba la lengua por su labio inferior, haciéndome desearla aún más. En un descuido termine yo debajo de ella. Y me saco el pantalón. Mi erección rosaba su panza y ella jadeaba sobre mí.
Me abrazo y me susurro:
- Te deseo desde el día en que te vi.
Sin dudar más la puse debajo de mí y saque mi bóxer. En cuanto ella menos lo pensó, estaba dentro de ella. Comenzamos a movernos a la par. Era tan... tan... excitante... esto es lo que quiero con ella desde que la vi... aah. La deseo tanto... comencé a moverme con más fuerza.
Y ahí estábamos los dos. Dándonos placer. Dándonos amor. Dándonos pasión. En ese momento recordé que yo había dicho que quería hacerla feliz. Y no dude más y se lo susurre al oído. No guardo su sonrisa y me suspiro al oído. Estábamos en pleno acto. Me sentía en el cielo. Ella es lo que tanto deseaba.
Luego de tanta pasión, caímos desboronados en la cama. Ella acostada en mi pecho. Sintiendo mi respiración agitada. Acariciaba su cabello y nos quedamos varios minutos callados.
Ella rompe el silencio y me dice:
- ¿Por qué me dijiste eso?
- Porque es la verdad. Quiero hacerte feliz.
Nos volvimos a quedar en silencio. La siento pensativa, como si mi confesión la hubiese molestado.
- Estuvo increíble.-me besa y continua –sos increíble.
- Sos tan hermosa.
Nos besamos y nos quedamos profundamente dormidos.

ESTÁS LEYENDO
Yo te esperaba.
RomanceJuana, una doctora de alta trayectoria, se encuentra con un caso muy extraño en su hospital. Debe ayudar a un hombre para que pueda sobrevivir. Lo que esta no sabe es que, este hombre le salvara la vida a ella. En esta historia, se descubrirá com...