La hermosa mansión de los Doyle no queda muy lejos de la ciudad. Son sólo treinta minutos en coche, pero que pueden convertirse perfectamente en una hora gracias al tránsito, como ahora. Voy media hora tarde, pero al entrar a la calle de la mansión y mirar todos esos coches parqueándose en la rotonda frente a las escaleras con familiares apeándose, consiguen aliviarme. No quisiera fallar en algo como esto, por muy poca ilusión que me haga.
Dejo mi Opel un poco lejos de la mansión y me retoco el maquillaje en el espejo retrovisor del auto. No uso labial rojo todo el tiempo, pero esta es la ocasión, definitivamente tengo que llevarlo encima. Me ajusto las tiras del croptop blanco hueso fruncido y me aseguro de que mi saco y mi palazo no tengan ninguna mancha. Están impecables, aunque sé que no durarán así toda la velada. Me guardo el cabello detrás de la oreja derecha y me apeo del coche.
La decoración de la fiesta de compromiso se resume en blanco y dorado. Me he asegurado de que el blanco predomine en telas y que el dorado sea el anfitrión. Los centros de mesa, las plantas falsas, globos, sostenedores de velas, cubiertos, entre cientos y miles de cosas que no recuerdo ahora debido a la inmensidad de la mansión. Sólo hemos decorado la primera planta y la entrada, pero aún así ha sido mucho. No obstante, para el código de vestimenta, Sophie y Ambrose han pedido exclusivamente blanco y beige, así que no es para nada extraño ver a tanta gente dentro y fuera de la mansión con sus elegantes trajes blancos y a mujeres en vestidos beige evidentemente caros. No sé si sepan que es una fiesta de compromiso, por el entusiasmo de Ambrose al pedirme que organizara este evento pareciera que no, aunque es sumamente extraño ver a toda una familia de varias generaciones ir vestida elegante. Es surrealista, pero se vuelve un poco más normal cuando recuerdas que se apellidan Doyle, y que tiene tanto dinero junto que no te lo podrías ni imaginar.
De seguro visten así todo el tiempo. Los eventos deben ser más comunes de lo que se esperaría.
—¡Anya! —escucho una voz familiar a medio camino hacia la mansión, haciéndome detener. Mis ojos casi se salen de sus cuencas al enfocar a Carrie. A una Carrie fundada en un espantoso vestido verde chillón.
Comienzo a bajar todos los escalones tan rápido como me lo permiten mis tacones hasta alcanzarla.
—¿Qué demonios haces vestida así? Te dije claramente blanco o beige, Carrie. ¡Blanco o beige!
Noto la mirada de algunos invitados puesta en Carrie, pero a ella parece no importarle en lo absoluto.
—Y yo te dije que vendría con el vestido más espantoso que encontrara. ¿No está horrible?
Se dispone a dar una vuelta. Poniéndonos críticos, sí, está horrible, pero es un vestido que quedaría perfecto para una noche de fiesta hasta las tres de la mañana. Trae un fajón dorado espantoso que le ajusta la cintura y el vestido, que por si fuera poco por sí sólo encandila, trae brillos.
Tomo a Carrie del brazo y la llevo conmigo hasta el piso de arriba. Su risa se escucha por todo el camino hasta las escaleras dentro de la mansión.
—Annie, Annie, Annie. Pero qué guapa estás.
Tanner, el menor de los Doyle, se acerca a mí con ese porte de chico malo adolescente fundado en un lindo pantalón blanco y una camisa de dos cuartas del mismo color, aunque lleva una fina faja color beige en los parales del pantalón, al igual que sus zapatos Tom Ford.
Ambrose y Tanner no se parecen en absolutamente nada. Ambrose es reservado, masculino y tan respetuoso que jamás invitaría siquiera una chica a bailar para no incomodarla, ni siquiera lo imagino flirteando y no me extrañaría que fuese mi hermana la encargada de coquetear con él. Tanner, por el contrario, a sus veinte años es todo un casanova. Tengo casi diez años más que él, pero siempre que puede me tira un halago, que aunque es completamente en broma ya que lo conozco desde hace mucho tiempo, siempre suele tener ese aura coqueto y tan seguro que estoy segura cualquier chica caería.
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Todas esas cosas que nunca me atreví a decir
RomanceAnya, una joven planeadora de bodas, se niega a ayudar en la boda de su hermana, quien está por casarse con Ambrose, el hombre que ella ama en secreto. Luego de que no tenga más remedio que aceptar, se verá obligada a planearlo todo mano a mano junt...