Cap. 18

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La pareja de tórtolos iba desempacando sus mochilas. Después de que el Jimin se haya metido la ducha más larga de su vida, el Yoonalgas se dió cuenta de que su novio poco más y traía zapatillas de cristal.

— ¿Por qué trajiste tanta huevada?

– Pero casi no traje nada.

– Un cepillo eléctrico, casi todo tu ropero, una secadora de pelo...

– Claro, ¿con qué si no me sacaría el pelo?

Yoongi se quedó callado un cacho y luego lo puteo.

– Ay, hija, gila eres vos, ¡Dame carajo!

Tomó/le arrebato la secadora y la tiró a la mierda, tomo una de las toallas del baño y fue a sacarle el pelo al Jimin, con todo su indio, pero con amor.

– Puedo hacerlo yo, oe.

– Jiminito, no jodas.

Así que estuvo como 20 minutos masajeando el pelo de su noviecito, hasta que empezaba a secarse y en lo que se paraba para colgar la toalla escucho el catre de mala calidad tronar un poquito. Al asomarse por la puerta vió cómo el Jimin estaba desplomado sobre el colchón, parecía tieso pero solo estaba durmiendo.

Se acercó y le espantó la mosca que se paraba en la nariz del jailón durmiente, lo tapó con el edredón de tigre y se sacó las bototas junto a su pantalón y charrita, prácticamente se metió en pelotas a la camita junto al Jimin y se dispuso a completar sus saludables 4 horas de sueño. Se aprovechó un poco del reflejo de Jimin, o sea el babear mientras roncaba, y le metió el dedo nomás por joder.

Pero ya luego de unos minutos quedó dormido sobre el jaila, quien sí había sentido el dedo en su hocico pero estaba tan hecho pomada que no tuvo fuerzas para protestar, pero bien que tuvo fuerzas para abrazar al Ñingi, porque se quedaron dormiditos y calentitos, aunque afuera hiciera como 24 grados.

Pero ya luego de unos minutos quedó dormido sobre el jaila, quien sí había sentido el dedo en su hocico pero estaba tan hecho pomada que no tuvo fuerzas para protestar, pero bien que tuvo fuerzas para abrazar al Ñingi, porque se quedaron dormidito...

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Mientras algunos dormían, otros laburaban en el sol, entre esos el par de amigas geis, quienes habían ido a recoger guineos de la huerta del papá de la Caro, y estaba jodido porque ninguna tenía idea de cómo cortar los racimos, así que se rindieron atenidas a la puteada que iban a recibir.

Así que se fueron al río a joder a los karachis. Se hicieron mordisquear con los putos peces, pero se vengaron cuando por accidente pisaron unos cuantos bebés peces. Tras el trauma se fueron a despertar a los novios porque ya estaba sufi su remoloneo.

Sin embargo, el IQ superior al promedio del Yoongi las cagó, había puesto con llave la puerta, por lo que tuvieron que golpear hasta que alguien les abriera.

– ¡Carajo Yoongi, abrí!

– ¡Jimin no seas gei y abrinos!

Fueron vilmente ignoradas, como por 5 minutos, hasta que el Jimin se dignó a abrir.

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