Cuando un corazón se rompe, existen dos tipos de personas: A quién le rompen el corazón y quién lo rompe.
La primera persona es la persona a la que tiene que dejar ir aún cuando no quiere hacerlo:
Dejarte ir fue como si una parte de mi, la que estaba tan consumida por ti, la parte que lastime al irme me gritara, me reclamará, porque me rendí.
Porque fui la primera en decir "BASTA", la que me gritaba que, quizás, todavía había esperanzas pero dejarte ir fue mucho más que decir "basta" en realidad, si fue perder un poco la esperanza.
Dejarte ir fue irme de algo que me consumía, fue entender que simplemente no iba hacer lo que yo realmente merecía y deseaba.
Dejarte ir ardía, quemaba, y rasguñaba pero preferí dejarte irte a ti que perderme en el intento de que lo nuestro funcionará.
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Palabras Mudas
AcakEntre las páginas desteñidas de este libro yacen solo unos cuantos poemas, cartas sin destinatario, y palabras que han quedado mudas, atrapadas en el eterno susurro del "Hubiera". En un mundo donde la libertad de expresión es un derecho inalienable...