Capítulo 6

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La mañana a pesar de todo se le pasó volando a Jimin.  Yoongi era un compañero estupendo y paciente además tenía un humor negro que a Jimin le encantó de inmediato.  Le enseñó a preparar un alimento especial que se les daba tres veces al día a los potros nuevos,  Jimin aprendió rápidamente ganándose los elogios de su compañero. Otra cosa fue cuando tuvo que acercarse a los potros para darles de comer.  Estaba aterrorizado.  Nadie lo convencería nunca de que esos cuadrúpedos tenían algo de tiernos. 

Yoongi se apretaba la guata riéndose cuando uno de ellos le escupió la comida en la fina y blanca camisa de Jimin, mientras el potro lo miraba desafiante.

- ¡ No te rías!¡Esto no tiene nada de gracioso! ¡Mi Gucci ha quedado arruinado!- se quejaba Jimin dando pequeñas patadas al suelo.

- No tengo idea de quién es el tal Gucci, pero tendrás que usar ropa cómoda y barata para trabajare- le dijo Yoongi recogiendo el tiesto que Jimin había volcado- por suerte el patrone no vio esto,  este alimento es muy caro y no puede desperdiciarse.

- Me tiene sin cuidado lo que tú patrón piense- dijo Jimin rencoroso- lo haga bien o mal siempre tendrá una razón para criticarme.

- Junkook no es así- le dijo Yoongi ya sin reírse- lo que pasó hoy no había pasado nunca.  Todo es culpa de la negra.  Ella es la que cepilla a los caballos y también los doma. Sólo ella y Jungkook hacen ése trabajo.  Jungkook tiende a sobreprotegerla por cosas que no tengo derecho a decire,  pero la muy zorra se aprovecha de la buena voluntad del patrone.

Jimin se quedó pensativo.  En realidad las cosas entre él y el bruto empezaron mal desde un principio,  la negra endemoniada no había tenido nada que ver. Claro que había añadido leña a su ya difícil relación con el ahijado de su tía.  Pero si era justo las cosas ya venían mal de antes.  Suspiró desganado y se agachó para recoger lo que podía del alimento del suelo.

- Eres bueno,  Jimine- le dijo Yoongi- se nota a leguas que eres de ciudad pero ahí estás,  recogiendo del suelo el alimento.  En el fondo tienes un corazón noble y humilde.

Jimin se sintió emocionado.  Eso era lo que su padre le había dicho exactamente. Que había olvidado su humildad y bondad cegado por el éxito y las malas  elecciones de amigos. Esa era la razón por la que lo mandó donde su tía, además que no aprobaba para nada su relación con Héctor.

- Gracias.  Alguien me dijo que  debía volver a recordarlo.  Tal vez el equivocado era yo- Jimin le sonrió- me alegra que seas mi compañero.

- A mí también.  Puedes contar desde ahora con un amigo.

La conversación quedó interrumpida cuando Jungkook llegó.

- Es hora de almorzar- anunció serio.

- ¿Y?- preguntó Jimin poniéndose de pie y afirmando el recipiente en la cadera.

- Todos tienen una hora para hacerlo,  también tú- le respondió Jungkook- supongo que irás a la casona,  yo también voy...

- No- Jimin lo interrumpió- me quedaré aquí. Como yo lo entiendo ese tiempo es mío y puedo hacer lo que quiera con él.

¿Acaso pretendía que se fueran juntos a almorzar cómo si fueran amiguitos?¡Que se jodiera! No tenía ganas de verle la cara y atragantarse con la comida.  Suficiente sería soportarlo durante la cena,  porque no le quedaba de otra.

- ¡Haz lo que te dé la reverenda gana!- masculló Jungkook y sin esperar se dio la vuelta y se fue.

- ¡Uy!, como que sacas el diablo en el patrone- exclamó Yoongi riéndose.

- Mmmm- fue la escueta respuesta de Jimin- ve a almorzar yo voy a dormir un rato.

- ¿Estarás bien?- le preguntó Yoongi rascándose la cabeza.

Estrella fugaz Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora