Park Jimin es un bailarín caprichoso y muy voluble, razón por la cual sus padres deciden mandarlo por la temporada de verano a casa de su tía solterona que es dueña de un fundo en el campo. El objetivo de sus padres es que aprenda a valorar lo que t...
Las cosas en la estancia cambiaron con la partida de Jane. Yoongi tuvo que tomar su lugar y Jimin se tuvo que hacer cargo sólo del trabajo de alimentación y mantenimiento de los potrillos. Por suerte ahora se había acostumbrado a ellos y ellos a él.
Durante el día veía mucho menos a Jungkook, ya su carga laboral había aumentado. Yoongi no era la negra lamentablemente a pesar de poner todo su empeño. Los caballos resintieron un poco la ausencia de la chica y se mostraban reacios e inquietos con Yoongi.
El verlo menos lo hacía añorarlo más, porque cada día se sentía más atraído por él. Así que por las noches asaltaba su boca como un desesperado. Cosa que a Jungkook le hacía reír, pero en el fondo se sentía de la misma forma. Su pasión no decrecía, al contrario, iba en aumento. Ya llevaban tiempo con sólo roces y besos, toques subidos de tono, orgasmos en el silencio de las paredes de sus habitaciones o baños.
Por las noches Jimin de puntillas se colaba en la habitación de Jungkook o viceversa, así que optaron por dormir juntos. Era tan poco el tiempo que les quedaba como para desperdiciarlo. Claro que dependiendo de la habitación en que se quedaban, uno de ellos debía madrugar para irse a la suya y salvaguardar las apariencias, principalmente de la curiosidad de Rosita, a quien no se le iba una.
Jimin encontró en sus prácticas una fuente de alivió, además Rosita había demostrado tener bastante talento y aprendía rápido. La muchachita lo hacía reír con su verborrea infantil y sin filtro.
- ¿Mimi?- preguntó Rosita recostada y jadeando en el piso de la sala de baile.
- Mmmm...- Jimin la miró desde dónde hacía sus elongaciones.
- ¿Volverás algún día?¿volverás a visitar el Golondrina?- había cierta tristeza en la pregunta de Rosita.
- No lo sé, Rosita- Jimin sintió una punzada de tristeza también, últimamente evitaba pensar en eso- tal vez...depende de cuán ocupado esté.
- Ah...- susurró Rosita- ojalá vengas. Te vamos a extrañar.
- Yo también- le respondió Jimin y sabía que era cierto- pero faltan semanas todavía para que me vaya. Disfrutemos del tiempo que voy a estar. Después habrá tiempo para extrañarnos, ¿no crees?
Rosita sonrió un poco.
- Está bien. Pero creo que quién más te va a extrañar es Kookie- soltó de improviso Rosita.
- ¿Porqué crees eso?
- Porque sé que te quiere, Mimi. Se le nota cuando te mira- Rosita se encogió de hombros.
- Yo...yo también- le fue imposible decir "lo quiero ", era como si al decirlo se atara a algo que no podía ser- nos llevamos bien.
- Sí- Rosita lo miró burlona- bastante.
Jimin se sonrojó. Al parecer no habían pasado desapercibidos al radar de cupido que tenía Rosita.
Esa noche recostado en el pecho de Jungkook, pensaba en su conversación con Rosita, esa chica era muy perspicaz. Apoyó la barbilla en el torso de Jungkook y lo miró.
- Rosita sabe, bueno no tiene la certeza, de que hay algo más que amistad entre nosotros.
- Sería raro que no se hubiera dado cuenta. Sus antenitas de polilla siempre están atentas.
Jimin se puso a reír con la comparación. La verdad era que aparte de dormir juntos, de besarse hasta quedar sin aire, no habían avanzado mucho más. Pero Jimin lo deseaba. Quería consumar aquella pasión que lo hacía arder y entregarse a Jungkook de una vez por todas. Sabía que sería perfecto.
- ¿Puedo preguntarte algo?
- Claro- Jungkook se acomodó en los cojines para poder mirarlo mientras le acariciaba lánguidamente el hombro con la yema de sus dedos.
- ¿Porqué no hemos tenido relaciones sexuales?
Jungkook dejó su mano inmóvil sobre el hombro de Jimin.
- ¿Porqué la pregunta?- preguntó Jungkook desconcertado.
- Porqué yo quiero hacerlo- dijo sinceramente Jimin- pero tú no te has pronunciado sobre el tema. Tal vez te asusta, o que se yo...
- No. No sabes cuánto lo deseo- Jungkook suspiró- pero temo decepcionarte. Temo que me compares con tu novio. Tengo miedo de mi inexperiencia en esta relación.
Jimin se trepó sobre su cuerpo hasta quedar cara a cara con él.
- Nunca lo haría. Eres especial. Seré tu primera vez y no creo que me decepcione nada que venga de tí.
- ¿Lo dices en serio, princeso?- todavía había un poco de dudas en el tono de su voz.
Jimin sonrió asintiendo con su cabeza.
- Muy en serio. Hasta ahora nada de tí me ha decepcionado. Si me haces el amor como besas y me tocas...tienes el éxito asegurado- Jimin le besó la barbilla.
Jungkook se rió bajito.
- Debe ser porque soy bueno en todo lo que hago- dijo Jungkook burlón.
Jimin le apretó una tetilla con su dedo índice y pulgar haciendo ver estrellitas a Jungkook que tuvo que conformarse con quejarse en silencio para no despertar a Ma'Elena.
- Eres un bruto, engreído y...
Jimin no pudo continuar porqué Jungkook lo calló con su boca. Después de eso se olvidó de lo que iba a decirle. Su boca caliente y su lengua húmeda lo llevaron al Nirvana del placer. Por Dios ese hombre era el gurú de los besadores. Fuerte y suave, acostumbrado a dominarlo, y Jimin lo dejaba, era excitante ser sometido por su boca, por sus manos. Sólo quería, sólo esperaba que su cuerpo fuera sometido a la brevedad con igual pasión.
- Éste fin de semana iremos a una cena a la luz de la luna- le dijo Jungkook cuando terminaron de comerse la boca- esa noche te haré mío.
Había tal ternura, tal emoción en su aseveración que Jimin se sintió conmovido. Podía haberlo hecho ahí mismo, pero no. Jungkook lo haría especial, y eso lo asustó más que saber que se entregaría a él.
- Lo esperaré ansioso- Jimin lo miró largamente deslizando sus dedos por el contorno de su rostro. Era como si inconscientemente tratara de grabarlo en su memoria, no olvidar ningún detalle. Sus pestañas negras y sedosas, su nariz grande pero que le otorgaban carácter y fuerza, sus labios que encajaban perfectos con los suyos, sus ojos negros como la noche que brillaban en ese instante como dos luceros. Jimin por primera vez tuvo la certeza de que su partida sería triste y dolorosa.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.