Jungkook tampoco apareció para la cena. Rosita por orden de la Sra. Elena le dejó un plato de comida para que se calentará cuando llegara. Según ellas a veces cuando iba el veterinario llegaba muy tarde, así que acostumbraban irse a dormir, Rosita le dejaba listo y luego se regresaba a su casa.
Jimin se sentía, aunque no lo reconociera, decepcionado. No había visto al bruto en todo el día y a pesar de haber estado ocupado igual lo extraño un poquito.
Después de despedirse de su tía y Rosita, Jimin se fue a su habitación y se preparó para dormir, pero después de acomodarse en distintas posiciones para lograrlo desistió. Así que se levantó y se sentó en el hueco de la ventana a espiar la entrada. Cerca de las once y media de la noche sintió los cascos de Trueno en la gravilla de la entrada.
Jungkook se bajó y tomó las riendas del caballo y se dirigió al galpón en la parte trasera de la casona, supuso Jimin para dar comida y dejarlo a resguardo. Luego lo vio aparecer caminando lentamente y dando uno que otro bostezo. Se veía realmente cansado apreció Jimin al mirarlo, más bien espiarlo desde la ventana de su habitación. Cuando lo vio subir los escalones de la entrada se puso sus pantuflas y salió hecho un rayo de la habitación en dirección a la cocina.
Jungkook ya calentaba en el microondas su cena, esperando apoyado en la encimera.
- ¿Muy cansado?- preguntó Jimin entrando a la cocina.
- Un poco- Jungkook lo miró- ¿qué haces despierto a estas horas, princeso?
- Uuuu...¿no podía dormir?- dijo Jimin.
- Y yo que llegó a soñar con mi cama- dijo Jungkook sonriendo y abrió el microondas, sacó el plato y se sentó a la mesa- ya que no tienes sueño acompáñame a cenar, no me gusta comer solo.
Jimin no espero que Jungkook lo repitiera y se sentó frente a él, agarrando un durazno para comérselo.
- ¿Siempre es así cuando viene el veterinario?- preguntó Jimin dando un mordisco a la fruta.
- Sí. Viene desde la ciudad. Es especialista en caballos. Así que aprovechamos cuando viene. Claro que hoy nos retrasamos porque revisó también a los potrillos.
- ¿A Bruto también?- preguntó con voz preocupada. El potrillo no era muy amistoso y seguro no le habría gustado que lo revisara un desconocido. Parecía mamá gallina preocupado por él.
- Sí, nos dio su resto de trabajo. Lo has malcriado mucho, princeso- Jungkook cortó un trozo de carne y se lo llevó a la boca.
- Jane dice lo mismo- bufó Jimin mordiendo con ímpetu el durazno- ¿Qué quieres que haga? Bruto es mi amigo.
Jungkook levantó una ceja y luego se rió.
- Jane y yo tenemos razón. Pero no tengo fuerzas para iniciar una discusión ahora mismo- Jungkook trinchó una papa y se la comió. Jimin lo miró molesto pero también miraba la comida de Jungkook con ganas, últimamente siempre tenía apetito. Jungkook vio como miraba su plato y sonrió- Abre la boca, princeso.
- ¿Ah?- preguntó Jimin.
- Se te nota que se te hace agua la boca con mi comida- anda, abre la boca- repitió Jungkook y Jimin lo hizo.
Con el mismo tenedor que él comía le dio un trozo de carne con papa untándolos en la salsa que tenía en el plato. Jimin se saboreó escandalosamente.
- Mmmm...está delicioso- gimió Jimin reapasándose los labios con la lengua que Jungkook seguía como hipnotizado. Jimin al darse cuenta sonrió con picardía. Sabía lo que podía provocar su boca.
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Estrella fugaz
FanfictionPark Jimin es un bailarín caprichoso y muy voluble, razón por la cual sus padres deciden mandarlo por la temporada de verano a casa de su tía solterona que es dueña de un fundo en el campo. El objetivo de sus padres es que aprenda a valorar lo que t...
