Capítulo 13

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Yoongi observaba a Jimin dar de comer a Bruto mientras conversaba con él en susurros lo que lo hizo sonreír.  Parecían dos amigas cotorras.

- ¡Hey! ¡Jimine!, estas consintiendo mucho a ese potro,  lo vas a malcriar- le gritó Yoongi divertido.

- Es mi consentido,  que le voy a hacer. ¿Verdad mi Brutito que eres el bebé de tío Jimin?- el potro relinchó y le pasó su hocico por el hombro.

- ¡Basta!¡me vas a dejar lleno de baba!- Jimin le apartó la cabeza con las manos y le besó el morro- ¡buen chico! Ahora termina de comer que tío Jimin tiene que seguir trabajando.

Jimin salió del cubículo de Bruto con Yoongi riéndose a carcajadas.

- Sí eres así con un caballo,  ya me imagino como serás de consentidor como padre. A propósito,  ¿qué le habrá pasado al patrone que no ha llegado?eso es extraño- preguntó Yoongi.

Jimin se encogió de hombros.

- ¿Qué tiene de extraño?- le preguntó Jimin.

- El patrone jamás a llegado después de los trabajadores en toda su vida.  Eso es lo extraño.  ¿No sabes si se enfermó o algo?

- ¿Y porqué tendría que saberlo?- preguntó Jimin.

- Viven juntos en la mansión- Yoongi rodó los ojos.

- Hasta anoche estaba bien- le respondió Jimin recordando los acontecimientos pasados- debe haber tenido algo que hacer.

- Mmmm...eso debe sere.

Jimin sonrió.  Le causaba gracia la manera de hablar de Yoongi al agregar "e" a la terminación de algunas palabras.  Su forma de hablar era especial y única.

- Llegó el pedido de alimento para los potros,  Jimine.  Tenemos que ir a pasar revista y anotar los códigos de los tambores.

- ¿También se hace eso?- preguntó Jimin curioso.

- Sí.  Así podemos chequear que este la cantidad  total del pedido o si hay alguno en mal estado.  Por eso debemos ir abriendo cada uno de ellos y anotando.  Si alguno se ve de color extraño lo marcas con un plumón,  para luego apartarlo. Es un trabajo sencillo pero largo y tedioso.

- No pensé que se hiciera eso- dijo Jimin asombrado.

- El alimento es caro,  Jimine.  No sé puede desperdiciare.  Estamos hablando de millones en  este preparado especial.

- Entiendo- Jimin siguió a Yoongi al cuarto de almacenamiento que estaba al lado de la estancia de los potros. Yoongi le pasó un cuadernillo para que Jimin anotara y aprendiera el procedimiento.

Jungkook apareció cerca de las nueve de la mañana con todos preguntándole si se sentía mal o estaba enfermo.

Jimin desde la bodega de alimentos lo observaba con una sonrisa burlona.  El pobre, había pasado un susto de aquellos, la noche anterior.  No era raro que se hubiera retrasado, si al igual que él, le había costado quedarse dormido. Hasta pena le daba haber jugado así con su mente.  Bueno sólo un poquito.

Jungkook estaba rojo de vergüenza y de rabia al ser el centro de atención de sus trabajadores.  Todo por culpa de polilla y de Jimin.  Y más avergonzado se sintió al divisar de reojo la sonrisa burlona del susodicho.  Así que apenas pudo librarse de las preguntas incómodas se encerró en su oficina y no salió hasta la hora de almuerzo.

- ¿Nos vamos juntos,  amigo?- Jimin sonreía apoyado en la entrada a su oficina.

- ¿Montaras a Trueno?- dijo Jungkook todavía picado- si es así te doy un aventón...sino te tocará caminar.

Jimin largó una risotada.

- Típico de macho recio- Jimin empezó a caminar- no soportan que se les toque el ego.

Jungkook de dos zancadas lo alcanzó y se puso a su lado.

- Equivocado,  princeso.  Para que sepas no estoy molesto.  Bueno un poquito con tanta preguntadera sobre mi retraso en la mañana.

Jimin sonrió y le topó el hombro con el suyo.

- ¿Te desvelaste por mi causa?

Jungkook se detuvo y lo miró.

- ¿Qué crees?- Jimin sonrió- no todos los días me pasan cosas como esas.

- Tranquilo- Jimin le pegó con la mano en el pecho- nadie se va a enterar de que si hubiera querido te habría besado.

- ¿No vas a olvidarlo?¿verdad?- Jungkook siguió caminando y ahora Jimin pegó una carrera y se puso a su lado.

- No. Cuando te pongas difícil y en pose de macho neandertal,  volveré a recordártelo- Jimin le cerró un ojo- nos vemos en la casona.

- ¿ No subirás a Trueno?- le preguntó Jungkook,  y luego agregó- hace calor para caminar hasta la casa.

- No, gracias.  Prefiero caminar- aparte de Bruto todavía le tenía terror a los caballos.

- Cobarde- le susurró Jungkook pasando por su lado y montando su caballo.

- Soldado que arranca vive para otra guerra- Jimin se puso a caminar.  La verdad, sí hacía calor,  pero ni modo.

- ¡Vamos! No seas testarudo- Jungkook lo seguía montando a Trueno a paso lento- te vas a achicharrar.

- No. Adiosito,  goodbye, sayonara...¡Ayyy!- el grito de Jimin despertó hasta las moscas que dormitaban- ¡Te dije que no, bruto!

Jungkook lo había izado como si fuera tan liviano como una pluma y lo había montado en Trueno delante de él.  Jungkook reía a carcajadas.

- ¿Sabes, princeso? Ya me acostumbré a tus gritos,  caprichos y qué me llames bruto. Pero Trueno es un poco más sensible,  así que  compórtate.

El aliento de Jungkook le calentaba la oreja mientras le susurraba esas palabras y Jimin sintió terror,  pero no del caballo,  si no de él y de los retorcijones que le estaba generando. ¡Maldito desgraciado! De seguro se estaba desquitando.  Lo malo es que le estaba funcionando de maravillas.

- Así me gusta, domadito como mis caballos- Jungkook empezó a galopar y Jimin sólo era consciente de los brazos alrededor de él mientras conducía al caballo.  Menos mal que el trayecto no era tan largo,  porque si seguía con Jungkook mucho rato rozándole el trasero con cada movimiento de Trueno  terminaría con una dolorosa protuberancia en su entrepierna.

¡Maldita abstinencia obligada!

¡ Maldito Jungkook por recordárselo!

Fue el viaje más corto y aún así se le hizo eterno.  Jungkook al contrario estaba disfrutando mucho de devolverle la mano al voluntarioso princeso.  Un poco de su propia sopa.  ¿Nada mal?¿verdad?

  ¿Nada mal?¿verdad?

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