Jungkook ni siquiera sabía o entendía porqué había hecho lo que había hecho.
Siendo honesto, Jimin lograba sacarlo de sus casillas. Se autoconvencía que lo hacía por Ma'Elena, porque otra alternativa lo asustaba como si viera al diablo en persona.
- Ten- le extendió un pequeño canasto.
Jimin lo miró.
- ¿Qué es esto?- preguntó antes de recibirlo.
- Ma'Elena te mando esto- ahora era un mentiroso. Ma'Elena ni siquiera había regresado del pueblo. Fue él mismo que rápidamente preparó la merienda y con la misma rapidez volvió a los establos. Pero Jimin jamás se enteraría, ¿verdad?
- Ah, bueno- Jimin recibió el canasto y se trepó en los fardos. La verdad si tenía hambre. Le había vuelto de repente- ¿frambuesas?- preguntó Jimin mirándolo sospechosamente y enarcando una ceja. ¿Jungkook estaría mintiendo respecto al origen de la cesta?después de pensarlo se convenció a sí mismo de lo ridículo de su idea.
- Las recogí de vuelta- Jungkook se rascó una oreja- pensé que te gustarían.
- Bueno...gracias- dijo Jimin confundido. Pero como dice el dicho "a caballo regalado, no se le miran los dientes "
Había un trozo de pan casero, un trozo de queso madurado y una botella de agua helada. Jimin se llevó un puñado de frambuesas a la boca y las deshizo con su lengua. Se quedó quieto al ver la mirada de Jungkook fija en él.
- ¿Pasa algo?- preguntó con la boca llena de la ambrosía de la fruta.
Jungkook meneó la cabeza y se acercó. Tomó una servilleta del canasto y le limpió la comisura y barbilla a Jimin. Dándose cuenta de lo que había hecho apartó la mano presuroso. Jimin estaba con los ojos abiertos mirándolo.
- Frambuesa...te manchaste con frambuesas- mierda uno no hacía eso con los amigos y él y Jimin ni siquiera lo eran- si te cae en la camisa la mancha no sale.
¡Pero por Dios que idiota! Mejor se mordía la lengua para no decir más estupideces.
- Oh...bueno...gracias supongo- dijo Jimin saliendo del trance incómodo que se había generado- aunque la camisa ya me la arruinó tu amigo- Jimin le señaló con un gesto al potro pendenciero que ahora comía su alimento tranquilamente.
- Tal vez Ma'Elena o Rosita, aunque lo dudo, pueden saber algún truco para salvarla- dijo Jungkook un poco sonrojado tratando de no mostrar su turbación.
- ¡Que va!- Jimin hizo un mohín- tengo miles, una menos no importa.
- Claro, lo olvidé por completo- dijo Jungkook aterrizando de nuevo en la tierra.
Jimin bufó cabreado.
- No irás a empezar de nuevo, ¿no?. Métete en la cabeza que soy quien soy, y no voy a pretender ser algo diferente para caerle bien a nadie. Tengo dinero, tengo lujos, soy conocido, tengo un ego enorme- Jimin se detuvo un momento- pero tengo un corazón como cualquier persona. No fue mi culpa tener los padres que tengo. ¿O sí?
- Entiendo- dijo Jungkook- o por lo menos trato.
- Eso es suficiente para mí- Jimin le sonrió- ¿no más peleas?
- No más peleas- dijo Jungkook y sintió bonito dentro de su pecho.
- ¿Almorzamos juntos?- preguntó Jimin tendiéndole un trozo de pan.
- De acuerdo. Estoy muerto de hambre- dijo Jungkook y se puso en otro fardo.
La manta finalmente hizo las veces de mantel donde Jimin puso las cosas del canasto. Era como un picnic improvisado donde él oficiaba de anfitrión.
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Estrella fugaz
Fiksi PenggemarPark Jimin es un bailarín caprichoso y muy voluble, razón por la cual sus padres deciden mandarlo por la temporada de verano a casa de su tía solterona que es dueña de un fundo en el campo. El objetivo de sus padres es que aprenda a valorar lo que t...
