Jungkook se la pasó en su oficina toda la mañana. Tampoco fue a almorzar a la casona. Y durante la tarde se la pasó con la Negra domando caballos nuevos para prepararlos para el trabajo que desempeñarían cuando estuvieran listos. Éste proceso se realizaba durante un largo año para asegurarse de que no sucedieran accidentes. Sus principales clientes eran niños. Además debían seleccionarlos minuciosamente, porque de vez en cuando aparecía uno indomable y ése era apartado y utilizado como semental o si era demasiado indómito para la venta.
Jungkook era muy riguroso en éste tema y la negra se sabía al dedillo el trabajo. Jungkook sabía que podía confiar en ella cien por ciento referente a los caballos. La negra al igual que él tenía ese don con los caballos. Quizá debido a la difícil y complicada vida que tenía. También era consciente de lo difícil que era llevarse con ella. Generaba más reacciones de rechazo que de simpatía entre sus compañeros de trabajo. Pero Jungkook sabía su valía y trataba de mantenerla a salvo dentro del Golondrina. La negra no tenía nada más que su trabajo.
Jimin no sabía todo esto y mascullaba en silencio de vez en cuando, otras veces cuchicheaba con Bruto, que asentía con la cabeza, como si lo entendiera e hiciera de amigo solidario escuchándole sus puyas. ¿La condenada chica era la única qué no era receptora del malhumor de Jungkook? ¡Diablos! Le hervía verlos.
- ¿Te tragaste un limón?- le preguntó Yoongi mirando como Jimin hablaba sólo y dirigía miradas asesinas de vez en cuando en dirección a donde estaba Jungkook.
- ¿Porqué?¿explícame porqué?
Yoongi se encontró perdido. ¿Su amigo se estaba volviendo loco?¿ qué diablos quería que le explicara?
- ¡No te quedes callado!- lo conminó Jimin.
- No se de qué reverendo diablos me estás hablando, Jimine.
Jimin lo miró y movió la cabeza.
- ¡Jungkook!, ¿ no lo ves?- dijo Jimin rojo- hoy por la mañana le gruñó a todos, y míralo...¡Ahora entiendo!- se pegó con la palma de la mano en la frente- ¿tienen algo entre ellos?
Yoongi primero lo miró con la mandíbula desencajada y pasado el estupor largó una fuerte carcajada.
- ¿Dije algo gracioso?- lo fulminó Jimin al mirarlo.
- Tú...tú eres muy gracioso, Jimine- le señaló Yoongi y él entrecerró los ojos y frunció los labios- ¿El patrone y la Negra?- Yoongi volvió a reír- aparte de que se respetan mutuamente por cuestiones referentes a los caballos, no, no tienen nada. Claro que la negra no lo tiene tan claro. ¿Oye?- Yoongi lo quedó observando y levantó una ceja.
- ¿Qué?
- ¿Porqué te interesa tanto lo que hace el patrone?¿ celos?
Jimin lo miró como si hubiera perdido los tornillos.
- ¡No seas tonto!- Jimin le tiró un pocillo de alimento que Yoongi esquivó riéndose- simplemente me molestan las injusticias.
- Ah, eso era- dijo Yoongi.
Jimin lo empujó y pasó de largo. Mejor no seguía perdiendo el tiempo mirando a Jungkook. ¿Celoso él? Ni en un millón de años celaría a nadie. No eso no iba con él. Además ni siquiera eran amigos. ¿Verdad? Ahora quien se puso de malhumor era él. Condenado Yoongi, él y su mente ociosa.
Por la noche mientras cenaban Jungkook aún no le dirigía la palabra y comía en silencio. Jimin lo pilló unas cuantas veces mirándolo, pero enseguida apartaba la mirada.
- Mi niño- empezó la Sra. Elena- ¿porqué tan callado?
Jimin se hizo el interesado en su comida pero sus orejas estaban atentas a su respuesta.
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Estrella fugaz
FanfictionPark Jimin es un bailarín caprichoso y muy voluble, razón por la cual sus padres deciden mandarlo por la temporada de verano a casa de su tía solterona que es dueña de un fundo en el campo. El objetivo de sus padres es que aprenda a valorar lo que t...
