¿Qué pasaría si una flota de colonización Terran quedara atrapada en el terrible universo de Warhammer 40K?
En esta historia nuestros protagonistas son parte de una flota con la misión de colonizar un planeta lejano. Para su mala suerte, quedando a...
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La armada se divide en 20 grandes flotas (actualmente 18 ya que dos fueron borradas por los Orkos). Cada Gran Flota está compuesta por 20 sub flotas mas pequeñas que pueden funcionar de forma individual. ______________________________________
El 29 de septiembre del año 61 en el primer siglo del calendario militar Terran todo empezó. Ya varios sistemas planetarios habían caído bajo el ataque de los Tiránidos y el Imperio solo pudo encontrar una solución: crear sus propios monstruos.
Las grandes e innumerables maquinas del Mecha Enjambre Zerg oscurecieron el cielo empezando una masacre brutal contra los Tiránidos. Desde la retaguardia llegaban ordenes de retirada, esta guerra ya no iba a ser luchada por nosotros simples marines, la escala se alzaba a dimensiones que simplemente no podíamos entender. Por primera vez eramos un estorbo pero tuvimos que reservarnos nuestros sentimientos de impotencia y subir a las naves de evacuación para retirarnos lo más rápido posible del planeta.
Antes de subir a la nave pude contemplar una imagen que nunca olvidaré en toda mi vida. El cielo que estaba oscurecido con densas y negras nubes tóxicas de repente fue atravesando por un rayo de luz que cortó como una espada despejando un gran parche de la mortal contaminación atmosférica. El supremo Lider del Imperio Terrano, La Dama Blanca de la Espada, la mismísima emperatriz en persona habia descendido a este inhóspito planeta ataviada con una plateada armadura. El brillo sagrado que desprendía su cuerpo cubrió todo el campo de batalla y pude sentirlo, su mirada se cruzó por un momento con la mía.
Como una amorosa madre que abraza a su hijo, un sentimiento calido de alivio abrazó mi cuerpo. Sin darme cuenta las lágrimas fueron derramadas mientras el estrés y el agotamiento de semanas de intenso combate se desvanecían como si hubiesen sido solo una ilusión. Ese día pude apreciar la belleza y magnificencia de aquel que protegía a los Terran de los horrores del universo, aquel que nos había guiado a la victoria a pesar de que todas las probabilidades estaban en nuestra contra.
-Por la emperatriz...
Susurró el Marine mientras recuperaba algo de sí mismo para proceder a realizar torpe un saludo militar colocando su puño derecho sobre su corazón.
Una sonrisa fue enviada por Sitaura a ese Marine mientras veía como la compuerta se cerraba y la nave salía a máxima velocidad del planeta al encuentro de la flota que esperaba a una distancia segura mientras retenían lo más posible al enjambre.
Numerosos rayos de luz cortaron las nubes iluminando el oscuro campo de batalla. Al menos ⅓ de los restantes miembros de la guardia dorada habían descendido cayendo a la tierra como ángeles mientras empezaban una dura batalla contra los tiranidos. La vista de Sitaura se dirigió a un lugar del campo de batalla en que el tecnoenjambre estaba sufriendo bajas masivas y su cuerpo desapareció mientras recorría la gran distancia de cientos de kilómetros en un instante.
-¿Qué tipo de aberración eres?
La voz telepata de Sitaura llegó al Señor de la Horda que acababa de cortar en dos con su espada a varios Zerg Mecánicos. La mirada confundida de la bestia se dirigió a Sitaura que estaba parada en el aire varios metros de altura. El brillo de inteligencia en este Tiranido no había pasado desapercibido para la Dama Blanca y la verdad es que no era el único tianido inteligente pero destacaba mucho entre el resto.