¿Qué pasaría si una flota de colonización Terran quedara atrapada en el terrible universo de Warhammer 40K?
En esta historia nuestros protagonistas son parte de una flota con la misión de colonizar un planeta lejano. Para su mala suerte, quedando a...
El comandante Luciel fue convocado en Calidus de forma urgente bajo las órdenes directas de Sitaura para una operación de extremo secreto.
Seguido por un séquito de sus mejores hombres caminó en silencio por los pasillos del palacio de Babel. Este lugar le traía nostálgicos recuerdos del palacio de Terra, cuando aún su legión podía pararse orgullosa al lado de sus hermanos de las otras 19 Legiones de marines. Los pasillos blancos estaban construidos de forma simétrica con un material que se asemejaba mucho al marmol; las ornamentadas paredes tenían hermosas decoraciones de oro y maravillosos cuadros que parecían detallar guerras pasadas de los Terran.
Este lugar no parecía en lo absoluto una fortaleza pero Luciel no se atrevía a subestimar el poder bruto defensivo de este planeta. No era el centro del Imperio Terran por nada.
Los pensamientos del Comandante fueron interrumpidos cuando llegó frente a unas bellamente ornamentadas puertas de casi 10m de altura. Frente a ella estaban parados dos gigantes de armadura dorada que portaban enormes lanzas casi tan grandes como ellos. Luciel se sorprendió al tener que mirar hacia arriba pues hasta ahora no había visto a un solo Terran que siquiera se acercara a su tamaño (hay que recordar que Luciel es más alto de lo normal incluso para los de su legión que en promedio son altos). Pero fuera de eso lo primero que le vino a la mente fue la imágen del primarca Sanguinus, enormes alas etéreas que parecían estar formadas por hebras de energía pura fluctuaban en la espalda de esos misteriosos soldados dándoles un aspecto casi sagrado.
(La guardia dorada... ¿Acaso no habían sido destituidos de sus funciones?)
La pregunta flotó en la mente de Luciel cuando recordó unos informes que había leído hace un tiempo. Lo primero que había echo cuando se le otorgó el Sector Titan fue actualizarse sobre el estado actual de la galaxia y en especial de la G.T.E así como en su idioma el cual era extrañamente similar a uno que se hablaba en la primitiva Terra. Pero teniendo en cuenta la identidad de estos guerreros a él también le había parecido extraño que Sitaura hubiera permitido su expulsión, al parecer solo los había sacado del radar por un tiempo. Luciel podía hacer sus propias teorías sobre la razón para sacar una pieza tan importante del tablero pero ahora era irrelevante, si habían regresado era porque la situación era más grave de lo que podían imaginar.
Uno de los guardias miró hacia abajo. El comandante no podía ver sus ojos pero podía sentir como sus miradas se encontraban, aún así no sintió una gota de miedo ante la imponente figura mientras mantenía el contacto visual.
El ruido de la pesada puerta abriéndose rompió la tensión con el guardia apartando la mirada para regresar a su inmaculada posición original con solo esas extrañas alas que surgían de su armadura moviéndose lentamente como tentáculos.
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