¿Tiempo Fuera?

594 46 49
                                        

Después de haber platicado y haber disfrutado de su antojo de helado se fue al puesto de don Verduras, esta vez, acompañada por su amiga Martina.

-¡Don Verduras!

-¡Mi querida Martina!

Refugio estaba detrás de Martina ignorando a Juan Carlos, estaba en voto de silencio.

Definitivamente, el embarazo en Cuquita estaba trayendo sus estragos, estaría comportándose como una niña resentida.

-Aquí le traigo sana y salva a tu amada mujercita - se acercó para susurrar - Tienes que contentarla, está que ni ella misma se aguanta

-¡Te escuché Martina!

-No te digo - volteó los ojos

-Yo sé controlarla - guiñó el ojo

Ese comentario incendió a Refugio.

-Me controla tu abuela, tu jamás

-Bueno, pues ya estufas, me voy que tengo pendientes que terminar - abrazó a Refugio y esta correspondió - Relájate, amiga

Cuando Martina se fue Don Verduras con su amor se acercó a Refugio.

-¿Estás enojada conmigo?

-No, estoy feliz vieras

-Solo quiero protegerte

-Me sobreproteges

-Esque me da miedo que algo malo pase

-Aún así no tienes el poder para evitarlo, el doctor dijo que ella y yo estamos bien - lo miró a los ojos - hasta hoy he salido si esque se le puede llamar salida - tono irónico - no he ido mas que a las citas de ecografía, no me dejas hacer casi que nada en la casa, me tratas como si fuera cristal que al mas mínimo roce me pasará algo - agachó la mirada

Juan Carlos sabía que eso era cierto, pero no sabía de qué otra forma cuidarla y evitar cualquier peligro.

-Solo trato de evitar que estén en peligro y además el doctor dijo que deberías estar siempre reposando y he luchado contigo sobre eso, no te quedas quieta

-¡Sí me quedo quieta!

-No

-Que si

Él la besó y ella se opuso.

-Mi mujer está rebelde

Refugio innegablemente hizo una expresión de impotencia y se alejó caminando rápido.

-¡Refugio! ¡Ven aquí!

-¡Oblígame! - gritó mientras se alejaba de él

Ahora Juan Carlos se encontraba en un dilema tenía su puesto abierto y Refugio se iba sola <<¡Dios mío, dame paciencia!>>

No pudo ir tras ella porque no podía dejar su puesto sin su cuidado, en la casa habría un gran pleito.

Juan Carlos llamaría a María.

-Hija, Refugio se fue sola sin mí, por favor avísame apenas ella llegue y que está bien

-Sí papi ¿pasó algo?

-Sí, Refugio no me hace caso

-Ay papá, ni que fuera tu hija, es tu mujer, ella también debe de estar de acuerdo en lo que digas, he notado que sólo exiges y por eso ella está como está

-Pero hija...

-No papi, yo también estoy enojada

-Ahora dos están contra mí

Mi Refugio de amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora