Después de haber platicado y haber disfrutado de su antojo de helado se fue al puesto de don Verduras, esta vez, acompañada por su amiga Martina.
-¡Don Verduras!
-¡Mi querida Martina!
Refugio estaba detrás de Martina ignorando a Juan Carlos, estaba en voto de silencio.
Definitivamente, el embarazo en Cuquita estaba trayendo sus estragos, estaría comportándose como una niña resentida.
-Aquí le traigo sana y salva a tu amada mujercita - se acercó para susurrar - Tienes que contentarla, está que ni ella misma se aguanta
-¡Te escuché Martina!
-No te digo - volteó los ojos
-Yo sé controlarla - guiñó el ojo
Ese comentario incendió a Refugio.
-Me controla tu abuela, tu jamás
-Bueno, pues ya estufas, me voy que tengo pendientes que terminar - abrazó a Refugio y esta correspondió - Relájate, amiga
Cuando Martina se fue Don Verduras con su amor se acercó a Refugio.
-¿Estás enojada conmigo?
-No, estoy feliz vieras
-Solo quiero protegerte
-Me sobreproteges
-Esque me da miedo que algo malo pase
-Aún así no tienes el poder para evitarlo, el doctor dijo que ella y yo estamos bien - lo miró a los ojos - hasta hoy he salido si esque se le puede llamar salida - tono irónico - no he ido mas que a las citas de ecografía, no me dejas hacer casi que nada en la casa, me tratas como si fuera cristal que al mas mínimo roce me pasará algo - agachó la mirada
Juan Carlos sabía que eso era cierto, pero no sabía de qué otra forma cuidarla y evitar cualquier peligro.
-Solo trato de evitar que estén en peligro y además el doctor dijo que deberías estar siempre reposando y he luchado contigo sobre eso, no te quedas quieta
-¡Sí me quedo quieta!
-No
-Que si
Él la besó y ella se opuso.
-Mi mujer está rebelde
Refugio innegablemente hizo una expresión de impotencia y se alejó caminando rápido.
-¡Refugio! ¡Ven aquí!
-¡Oblígame! - gritó mientras se alejaba de él
Ahora Juan Carlos se encontraba en un dilema tenía su puesto abierto y Refugio se iba sola <<¡Dios mío, dame paciencia!>>
No pudo ir tras ella porque no podía dejar su puesto sin su cuidado, en la casa habría un gran pleito.
Juan Carlos llamaría a María.
-Hija, Refugio se fue sola sin mí, por favor avísame apenas ella llegue y que está bien
-Sí papi ¿pasó algo?
-Sí, Refugio no me hace caso
-Ay papá, ni que fuera tu hija, es tu mujer, ella también debe de estar de acuerdo en lo que digas, he notado que sólo exiges y por eso ella está como está
-Pero hija...
-No papi, yo también estoy enojada
-Ahora dos están contra mí
ESTÁS LEYENDO
Mi Refugio de amor
Roman d'amourContinuación de la historia de amor entre Cuquita y Don Veduras. Autoría: SofiN728
