Un Plan Maravilloso

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Noche.

Mientras María y Valentina dormían, Refugio y Juan Carlos se encontraban en su habitación peleando. Por otro lado, Petita se había quedado a dormir con su mamá Olga.

-¡Que no!

-¡Ya te dije que si!

-¡No estás más gorda!

-¡Yo pienso lo contrario!

Refugio estaba teniendo una lucha interna consigo misma al notarse con más de peso en varias partes de su cuerpo.

-Estás hermosa, mi amor. Toda tu estás perfecta - se levantó de la cama dirigiéndose a ella

Refugio estaba frente al espejo nada más en ropa interior analizando como su cuerpo había cambiado.

-Para mi estás perfecta - apoyó su cabeza en el hombro de ella - tus senos - desabrochó el sostén para quitárselo - mira nada más - sonrió al verlas libres - tu hermoso vientre en el cuál me diste una hermosa niña - acariciaba el vientre de ella - tus hermosa piernas, tus muslos - movía sus manos de abajo hacia arriba - tus hermosas nalgas - sonrió pícaro y Refugio volteó los ojos - todas lindas, siempre listas para ser amadas por mí - empezó a bajarle la braga despacio - y algo tan maravilloso como esto, que me hace delirar y desearte cada vez más, ansioso siempre de hacerte al amor sin descanso - besó su cuello - sin condición ni prejuicios, solo amarte por quién eres y lo que representas en mi vida, mi amor

-Te amo tanto, tanto

-Yo te amo con todo mi corazón y te deseo

Aún Refugio viéndose desnuda en el espejo con Juan Carlos detrás de ella, él se atrevió a excitarla bajando su mano hacia el valle de su feminidad introdujendo dos dedos haciéndola excitar y jadear, él podía sentir como ella cada vez más se empezaba a emocionar con tan sólo sentir lo mojada que estaba

-Juan Carlos... Mi amor

-Abre los ojos

Con dificultad ella los abrió.

-Eres la mujer más hermosa y no sólo tu belleza, también tu forma de amar, de sentir, de hablar, de reír

Él le dió la vuelta y la atrajo hacia él.

Juan Carlos andaba nada más con su bóxer pero Refugio sintió la emoción con él que estaba, en verdad la deseaba.

Juan Carlos la tenía agarrada de sus nalgas con fuerza para que ella lo sintiera, ella hacía pequeños gemidos ante tal tacto.

-Te deseo ta to, he estado deseándote cada día, cada minuto más

Refugio sonrió y él se acercó al oído de ella.

-Planeo hacerle el amor a mi mujer hasta agotar fuerzas, ¿se une usted a este maravilloso plan?

- Siempre sí, mi amor - lo besó - nada más hay que tener cuidado de no despertar a Verdurita - volteó a ver a la cuna sonrojada

-Aprovecharemos cada minuto que se nos dé - situó un besito en la naricita de ella - se separó de ella y cerró la puerta con llave por si las moscas

Juguetones se acostaron en la cama, él encima de ella, ella soltaba risitas viendo como él desesperado se quitaba el bóxer.

-Espera

-¿Qué?

-¿No deberíamos usar protección?

-Pero el doctor dijo que ya no podrías volver a embarazarte, acuérdate lo que nos explicó

-Sí, tienes razón

Él continuó, le abrió las piernas y se posicionó en medio de ella, le mordió un seno y con la otra pellizcó el seno haciendo que ella se retorciera. Sin esperar más, él se adentró en ella de una fuerte embestida, rápidamente le tapó la boca para taparle los gémidos que habrían de salir.

Mi Refugio de amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora