Casa de Refugio
Ya es fin de semana, Refugio y Petita estaban solas en la casa, era una mañana tranquila.
Mientras Petita estaba en su cuarto terminando de arreglarse, Refugio hacía el desayuno habitual.
Desde que recuperó la vista, Refugio agradecía cada día por tener la dicha de ver a sus seres queridos y apreciaba más el hecho de hacer y ver labores diarias como hacer un simple desayuno.
Cuando terminó Refugio de hacer el desayuno preparó la mesa y llamó a Petita para desayunar.
-Buenos días, mamá Cuquita, ¿como amaneciste hoy?
-Bien, mi amor, ¿dormiste bien?
-Si mamá Cuquita, soñé que tú y don Verduras se casaban y me llevaban a la luna de miel, ¿para cuando está eso, eh?
Refugio no podía creer lo que oía.
-Esperanza Chavero, ¿qué es esa barbaridad la que usted está diciendo?
-Pues ayer, sin querer eh-aclaró con su dedo índice - escuché lo que que tu y Julieta hablaban y pues me soñé eso, mamá Cuquita
-Ay Dios mio, Petita no seas chismosa
-A ver, es el chisme el que me busca a mi, yo solo presto mi oído, mamá cuquita. Por cierto, mamá Cuquita, ¿porque permitiste que Don Verduras te tocara una nalga? Tu me has enseñado que nadie lo debe tocar a uno donde no se debe sin consentimiento
Refugio estaba anonadada y se puso nerviosa de pronto, no sabía que decirle a Petita
-E... Eso fue porque... porque-empezó a tartamudear y jugar con sus manos nerviosas-ay Petita, yo...yo lo...lo regañé solo que no conté esa parte a Julieta - mintió, no sabía que decir.
-Pues si pasa de nuevo, me dices y yo lo regaño con una broma pesada-sonrió con maldad
-No Petita, esas no son formas, hablando se entiende la gente, eh
-Pues yo diré algo-mirando a Refugio con sonrisa pícara, se levantó de la silla y feliz expresó- yo solo sé que este arroz ya se coció, y ustedes YA SON NOVIOS-empezando a dar vueltas y pequeños saltos- YA SON NOVIOS, YA SON NOVIOS
Refugio tuvo que aguantarse la risa y fingió estar enojada
-¡PETITA, BASTA!- dijo tratando de sonar molesta
-¡YA SON NOVIOS, YA SON NOVIOS!
-¡PETITA, PARALE!
-¡YA TENGO UN NUEVO ABUELITOOOO!
Y Refugio le venció la alegría de niña, solo pudo sonreír, agarró a Petita de un brazo, la jaló hacia ella y le dió un abrazo como solo ella sabe darlos
-Gracias por darme alegría siempre mi niña
-Gracias por ser mi mamá Cuquita, te quiero- Petita terminó el abrazo y le dió un beso a Refugio en la frente
-Bueno ya, comamos, que tengo que terminar unos papeles en el mercado que me dejó Martín, ah, sabes que Petita, tal vez alcancemos a despedirnos antes de que se vaya para Italia, así que apúrate
-Si mamá Cuquita
Terminaron el desayuno, se terminaron de arreglar y se dirigieron al Mercado
******
Ya en el Mercado
-¡MARTINA!- gritó Petita al entrar y verla cerca de la pequeña oficina donde trabajan Refugio y Martina
Martina al oír el grito supo que era Petita y se giró, al verla, abrió sus brazos para abrazarla
-¡Petita, que alegría que estés aquí!- dijo mientras la abrazaba- ¿Y tu mamá Cuquita? ¿donde está?- preguntó soltando la del abrazo
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Mi Refugio de amor
RomanceContinuación de la historia de amor entre Cuquita y Don Veduras. Autoría: SofiN728
