Capitulo 12

783 72 7
                                        

   Anoche Haerin había quedado helada con mi comentario. Por eso salí de la habitación corriendo.
  Al subir agarre mi celular para ver la hora pero un recordatorio hizo que mis pensamientos de dormir desaparecieran.
  26 de Marzo: "Cumpleaños de mamá".
Las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas y el dolor que no sentía hace años apareció.

(En el pasado, días antes de la muerte de mi madre).
El cumpleaños de mi mamá se acercaba y con mi padre queríamos regalarle algo muy importante para ella. Hacía meses que no íbamos de viaje por eso mi padre saco boletos para ir a Seúl. El lugar favorito de mi madre. Nos tomariamos unos días y festejariamos el cumpleaños allí.
Pasaban los días y estábamos más emocionados por contarle de nuestro regalo.
Pero un día antes de irnos mi madre se enfermo y quedó internada en un hospital. Tenía problemas para respirar.
El problema fue que de ser un día fueron semanas. Al punto de que los médicos no encontraran soluciones.
Al cabo de un mes mi madre seguía igual y su doctor nos había dicho que le quedaban pocos días.
Ese mismo día salimos con ella al patio del hospital, quería ver los árboles de cerezos y al sentarnos mi madre dijo:
"Mi Danielle, espero que siempre estés feliz con papá. No descuides tus estudios y por sobre todo sigue a tu corazón. Siempre voy a estar para ti, en dónde sea que esté. Mi niña hermosa."
Esas fueron sus últimas palabras. Las únicas que siguen en mi mente y las que siempre recuerdo cuando pienso en ella.

Mi padre entro a mi cuarto y se sentó en mi cama. Al verme llorar me dió un abrazo, consolandome.
  -Hoy es el cumpleaños de mamá.- dije entre sollozos.
  -Si, mi amor. De seguro está súper feliz por ti, en el cielo.
  -Espero que si. ¿La extrañas?.
  -Por supuesto. Ella fue mi primer amor. Tu también la extrañas.
  -Si, demasiado.- me volvió a abrazar, pero está vez con más fuerza.
  -Lo sé.
  -¿Podemos ir en la mañana a llevarle sus tulipanes?
  -Claro que si.
  -Pueden ir Ji won y Haerin.
  -Claro, descansa mi niña. Te amo demasiado.
  -Yo igual papá.- me dió un beso en la frente y salió de mi habitación.
Trate de dormir unas horas. Y al despertarme me vesti simple. Con un vestido que mi madre me había regalado hace años.
Salí de mi habitación y los ví a ellos. Haerin sonriéndome con su mirada de comprender como me siento, Ji won y mi padre.
-Espero estés bien Danielle.- dijo Ji won, acercándose a mí y besando mi frente.
-Gracias Ji won.
Mi padre me agarró de la mano y fuimos afuera. Subimos al auto. Me senté del lado derecho mirando la ventana.
Puse una mano en mi regazo y la otra en el asiento.
Cuando estábamos llegando Haerin acercó su mano a la mía y la apretó con fuerza, la mire y me sonrió.
Bajamos del auto y fuimos al lugar en donde estaba el cuerpo de mi madre.
Mi padre había comprado tulipanes y blancos, así que puse el ramo en la lápida y me senté frente a ella.
Le cantamos su cumpleaños y estuvimos ahí durante un largo tiempo.
Cada vez que pensaba en ella, en los momentos que podríamos haber pasado juntas, en las cosas que le habría contado, por ejemplo cuando conocí a Haerin y me enamore de ella.
Cosas que no podré contarle nunca. Consejos que nunca podré tener, cosquillas, besos, todo lo que una hija desea.

Antes de irnos Haerin agarro mi mano y me llevo cerca de unos rosales, a dónde nuestros padres no nos podían ver.
-Dani, no hemos podido hablar en todo el día. ¿Cómo te sientes?.
-Muy mal Hae, ¿me puedes abrazar?.
-Si.- me abrazo tan fuerte como pudo. Escondí mi cara en sus hombros y comencé a llorar. Mientras ella me acariciaba el pelo. Me aleje y le di un beso en la mejilla.
-Hae... te amo.- ella no respondió pero me dió un beso. El más significativo.
Quería seguir así todo el tiempo.
Que el mundo se parará y quedáramos ella y yo. Juntas contra el mundo.
-Te amo Dani.- me volvió a abrazar.- Tu madre debe estar muy orgullosa de tí. Debes saberlo.- sus palabras fueron tan dulces y reconfortantes que supe que nuestro amor era algo más que tener una relación.
Era estar enamoradas. Estar juntas y pasar los desafíos que se hicieran difíciles. Estar la una para la otra.



Y así
Con el tiempo
Nuestros abrazos fueron miradas
Nuestros besos fueron deseos
Nuestras caricias fueron ideas
Y nuestros "te amo" fueron nuestro olvido
Nuestra separación...

Una noche estrellada Donde viven las historias. Descúbrelo ahora