Capítulo 46 | Una rota realidad

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Dimensión B-0

Lunes 8 de Octubre del 2018— 20:22.

La respiración entrecortada de su cuerpo impedía que quede atrapado en un sueño relajante y que promovía su fallido intento de querer olvidar todo. Incluso si quería fingir demencia, los recuerdos y palabras de esa chica lo regresaban a la realidad que ahora odiaba con todas sus fuerzas. De nada le valía creer cosas que no eran.

—Buenos días, chico, ¿o debería decir noches?

Al notar que justamente ese hombre, el que menos quería ver, llegase, Dylan no pudo evitar molestarse a tal punto de presionar tan fuerte sus puños, pero debido a su herida de bala en el brazo un fuerte dolor surgió cerca de su hombro.

—¡Aahh...!

Le era tan chocante, doloroso, repentino y sobre todo surgido en el peor momento que sin querer, se levantó de la cama donde estuvo echado y miró al chico que estaba a su lado.

—¡Tú!

Su sonrisa fingida le daba tanta repugnancia que si no fuera porque su brazo derecho se hallaba con vendas y en estado delicado le hubiera lanzado un puñete. A pesar de tener su temperamento tan delicado, se tragó todo su odio en ese momento.

—¿Yo qué?

—...Nada.

—Bien, me gusta ese ánimo.

La situación tenía varios puntos en contra de Dylan, uno de los principales era el hecho de que ese chico, Michael, le salvó la vida. No solo eso, sino que hasta lo llevó a su casa, esto debido a que Dylan reconocía el lugar por el bucle pasado. Sus recuerdos solo le daban fecha antes de que se desmayase luego de que María escapase con la asesina y el momento actual. Aun así, varias conclusiones eran notables.

Y una de ellas, era que debía de estar del "lado" de Michael.

—Han pasado varias horas luego de ese intercambio de balas, estuvimos a nada de llegar antes de que se llevasen a la chica pero no pudimos.

La falsedad de Michael al decir eso eran muy obvio, no solo era eso, sino que no trataba de siquiera dejar de sonreír en todo momento. Las características más apropiadas de Michael eran la de una serpiente que ayudaba a Dylan a salir de un pantano, pero que su cola se hallaba tan cerca de él, capaz de hasta sentir el veneno en el aire.

El riesgo de revelarse y morir era muy alto.

—...Dices que no pudiste pero... ¡Pero tú...!

Al borde de querer agarrarlo de su guardapolvo, Dylan estuvo con el corazón a mil. Le era imposible olvidarse cómo en medio de toda esa balacera, Michael solo caminó hacia él, sin la intención de salvar a María, o la de siquiera, evitar que el muriera.

—Te lo explico, si estás en medio de un largo camino y en la mitad de la nada escuchas el sonido de balas, el de la organización que te contrató y tu nombre a gritos de dolor, ¿qué harías en esa situación?

El cambio en el tono de voz de Michael hizo que sintiera cierta intimidación de su parte, no solo eso, la mirada y hasta el movimiento involuntario de los brazos de Michael estaban a nada de que sucediera una pelea. Sin embargo, eso no hizo caer la irritación ni su ira.

El lugar en cuestión de segundos podría colapsar, y eso no le importaba a Dylan.

—¡Iría! ¡Sin pensarlo iría hacia allí! ¡¿Debe ser por algo que me han llamado no?! ¡Debe existir una maldita razón por la que...!

Agarrándolo de la bata que llevaba puesto, Michael se acercó tanto al rostro de Dylan, al punto de que sus narices se tocasen. La tensión entre ambos llegó a una cumbre en la que ambos no ocultaron su resentimiento entre sí, aunque el nivel de odio por parte de Dylan era mucho mayor del que Michael creía.

Reinicio FallidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora