Capítulo 34 | Experimento Ahleus.

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Dimension A

Jueves 18 de Octubre del 2018— 17:55.

Una leve garúa sorprendió a todos.

Las pequeñas gotas de agua empapaban los rostros y cuerpos de todas las personas que se hallaban resguardando a Dylan; estando este último con una cara totalmente desencajada, lágrimas caían poco a poco de sus ojos y no dejaba de soltar moquillo por su nariz.

Él ya había perdido toda la esperanza en la que se aferró.

El mundo en el que fue llevado, el lugar en el que cayó repentinamente y en especial, la desesperación que sentía por los hechos transcurridos; todo llevó a Dylan a la locura.

Sin embargo, él ya conocía tales sentimientos.

La angustia y todo lo relativo a ello era como su pan de cada día, los bucles que había pasado antes de llegar a esadimensióny la decisión que hasta ahora carga lo ataba más a la locura. Una decisión que lo perseguía a cada minuto, esto debido a que...

Yo maté a María.

Un solo pensamiento resonaba incesantemente en su cabeza.

La idea de asesinar a alguien lo dejó helado, las gotas de la lluvia descendían de su cabello y tocaban su rostro, estas gotas llegaron a camuflar el sollozo de Dylan, quien aun seguía pensando en Lorena y María. Él dejó que aquel chico maté a Lorena y no solo con un disparo, sino con varios; era como si Dylan asesinara a Lorena.

Aquellas palabras no dejaban de profundizarse en su mente y en su corazón. Necesitaba algo para olvidar tal dolor, ese algo era lo que dependía más que nadie, ese algo que lo hacía olvidarse de cualquier cosa y lo llevaba al cielo.

Necesito las pastillas de Michael.

—Pastillas...las necesito...

Él no podía olvidarse de aquellas pastillas experimentales que pudieron sobrellevar la depresión que sufría en la otra dimensión, algo que, paulatinamente, no pudo controlar y ahora lo estaba pagando con una adicción que no aceptaba.

En medio de los susurros de Dylan, los guardias pararon en una y sin percatarse de ello, Dylan chocó con la espalda de alguien. Pero eso no le importó, él solo seguía murmurando la necesidad de las pastillas, fue entonces que en medio de sus lamentos, escuchó la voz.

—¿Dijiste algo?

Alzando su rostro, se percató que el chico galán estaba fumando un cigarro y a su vez, se dirigía al lugar donde se encontraba Dylan. Entretanto, Dylan lo miró con una cara confundida, pero ya que alguien se acercaba él, no perdía nada pidiendo los fármacos que no podía dejar de pensar.

—Sí, sí, tú galán, dame pastillas.

Era notable el estado mental de Dylan, las personas que lo resguardaban solo se quedaron en silencio mientras veían como su líder se sorprendió por lo dicho por Dylan.

— ¿Pastillas? Bueno, ¿qué más da?

La sonrisa del líder fue tal que las personas que se hallaban cerca retrocedieron por propia inercia, en medio del movimiento, el líder sacó una bolsa pequeña transparente con una cantidad de pastillas, las cuales le entregó a Dylan.

— ¿Son esas pastillas?

A pesar de lo hecho por el líder, Dylan dudaba de la veracidad de las pastillas, no confiaba en la persona extraña que le ofrecía tales fármacos.

—Exacto, lo son, pruébalo, te lo confío yo,Erwan.

Dando a conocer el nombre del líder, Erwan, Dylan seguía sin saber quien era, pero no le importó. Lo único que necesitaba era algo para poder tranquilizar los sentimientos oscuros que no lo dejaban respirar ni pensar tranquilo. Al borde de la angustia, Dylan le arrebató de las manos de Erwan la bolsa y de allí, agarró cinco, tragándolo de una.

Reinicio FallidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora