Capítulo 32 | Sed de venganza incontrolable.

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Dimensión B

Jueves 18 de Octubre del 2018— 19:49.

Un sentimiento de temor se retenía en Dylan.

El hecho de que recuerde sucesos que él no experimentó y que no entendía, le atormentaba la cabeza, lo hacía querer detener todo y simplemente dejar de vivir.

¿Por qué a Dylan le tocaba sufrir? ¿A qué se debía el dolor que lo agobiaba en su mente?

Esas preguntas no eran importantes en ese instante.

De hecho, la desesperación, angustia, ira, demencia; todo eso era insignificante, tan minúsculo que no le importaba a Dylan. Solo existía algo que dominaba todos sus sentidos, desde la simple acción de respirar hasta el complejo movimientos aleatorios de sus piernas al querer huir de ese sitio.

La palabradolorera la única que se hallaba en su cabeza.

No lo sabía. No entendía.

Las razones para que sufra de tal magnitud eran tan enigmáticas que no tenía siquiera alguna teoría para saberlo, incluso la idea de pensar en uno provocaba un dolor más agudo. Sin embargo, si de algo él estaba seguro de que aqueldolortenía que ver con los bucles y sus intentos fallidos de hacer unaperfecta vida.

Esa utopía que llegó a su mente cuando se enteró que podía volver en el tiempo lo consumía lentamente, pero fue por eso mismo que él se ubicaba en ese sitio. La avaricia lo hizo retar al destino e ir por la solución de lo que creía correcto.

Cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo; siempre se hallaba con nuevos problemas y dilemas que se expandían en un mundo oscuro y peligroso. Todo desde que conoció elReloj del tiempo, aquel misterioso artefacto que lo llevaba de una dimensión a otra, pero volviendo el día y hora que él quisiese.

Pasó por tantas cosas, como salvar a María o el fallido intento de ayudar a su familia; pues al final todos quedaron hospitalizados.

Y ahora esto———

— ¡Vamos! ¡Traigan a los rehenes! Quizá con eso pudiera hablar.

Un lunático Michael reía mientras miraba como Dylan seguía moviéndose semejante a un loco, las personas que lo sostenían intentaban con una gran fuerza detener todo movimiento suyo, las patadas no llegaban a ser neutralizadas y el par estaba herido.

Hasta que en un momento determinado todo se paró, no hubo más recuerdos, no había más tortura. El tormento se acabó sin previo aviso. Aprovechando su estado inconsciente, los secuaces de Michael amarraron a Dylan en una silla, algo que les resultó raro, pues él, a pesar de tener los ojos abiertos, no se movía para nada.

Cabizbajo y con los ojos entrecerrados, Dylan miraba como Michael contestaba a una llamada de su celular. Él sonreía y no dejaba que nadie oyera lo que conversaban.

Fue entonces que esedolorcambió por completo.

Sus sentimientos fueron apagados por su propio inconsciente y reemplazados por uno semejante. Nuevamente sin poder detenerlo, una sensación de impotencia e ira se apoderó de él, era como si Dylan fuera tragado por el mismo infierno.

El calor de su cuerpo se incrementaba cada vez más, la desconfianza a lo que percibía lo hacía dejar de pensar en esos hechos; sin embargo, no podían detenerse.

—Ya llegará el momento, espero se apuren.

Susurrando ello, Michael se sentó en un sofá que ubicaba frente al sofá silla de Dylan, ambos parecían querer mirarse, pero no hubo tal acto.

Reinicio FallidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora