Han pasado dos semanas. Hyunjin sentía tranquilidad e inquietud. Nuevamente, como siempre lo hacía, le echaba la culpa a Jeon Heejin. No sabía nada de ella, y no es que quisiera saber, pero después de verla consecutivamente se le hacía raro que no aparezca en la panadería, ni se toparán por la calle o en su casa.
Así que una mañana, al toparse con su hermana y la intrusa de su novia. Sí, desde que Jungeun y Jinsol confirmaron su relación, esta última pareciese que vivía más con ellas que con sus padres.
Jungeun estaba sentada en la mesa, viendo y conversando con Jinsol. Hyunjin se unió a ellas, sentándose en una silla libre.
—Buenos días, Hyunnie —saluda Jinsol con una sonrisa —Estoy preparando el desayuno, y hay suficiente para las tres ¿quieres?
Hyunjin observa lo que prepara y no se puede negar. Debía admitir que Jinsol es buena en la cocina. Aquello era uno de los beneficios de que esté en casa.
—Claro. —responde con una sonrisa. Luego mira a su hermana que estaba con su rostro de no haber dormido nada.
—¿Qué? —Jungeun hace una mueca.
—Nada, amargada —Hyunjin rueda sus ojos. —¿Cómo puedes soportarla? Es como un ogro, todo le molesta —le pregunta a Jinsol, quien ríe.
—No le digas así. Jungie tiene su encanto, —responde acercándose a las hermanas y colocando un plato con panqueques entre ellas. —Ahorita no, porque admito que despertó de mal humor, pero después del desayuno se le pasará.
—Jinsol-ah, quiero miel en mis panqueques —se escuchó a Jungeun decir. Fue impresionante para Hyunjin como su hermana podía pasar de mirar con odio a inflar sus cachetes o hacer un pechero para pedir miel a su novia.
La peliazul asiente y busca la miel en la nevera para luego pasársela a la pelirosa.
Las tres compartieron el desayuno. Y de no ser porque Jungeun recordó algo que tiene con ver sus amistades, que incluía a Heejin, le pudo preguntar desinteresadamente sobre la castaña.
—Es raro no verla contigo —comenta a la menor.
Jungeun asiente ajena a las intenciones de su hermana.
—Estará ocupa todo el mes, así que será difícil verla —dice con un tono triste. Sabía la condición de su amiga.
—Háblale, dile que no reuniremos esta noche —Jin anima —No creo que se niegue.
Jungeun pensó unos segundos. Luego accedió y sacó su teléfono para mandarle un chat.
—¿Por qué es difícil verla? —pregunta Hyunjin.
Jungeun le mira con los ojos entrecerrados.
—¿Por qué tanta curiosidad? ¿No que te desagrada?
—Solo tengo curiosidad.
—Está trabajando —dice Jinsol.
Kim Hyunjin se extrañó, aquello le fue raro ¿Heejin trabajando? La chica mal educada y desagradable, la que vandaliza la ciudad, la misma que fuma, y roba en los callejones oscuros. Increíble. Creyó que Heejin era esa clase de persona que vagaban y conseguían dinero haciendo cosas ilegales.
—¡Oh, me ha respondido! —avisa Jungeun. —Dice que sí.
—Wow, eso fue rápido. —dice Jinsol. —Pero es genial. ¿Vendrás con nosotras? —le pregunta a Hyunjin.
—Oh no, vayan ustedes, son más cercanas a ella —realmente no quiere sentirse incómoda yendo con ellas, a pesar de ya conocerla. —Yo tengo trabajo, así que estaré ocupada.
Hyunjin está agradecida que Jinsol siempre le invite e incluya en sus planes. Definitivamente es una buena persona para su hermana.
Luego de aquello, cada una toma rumbo. Jungeun sale con Jinsol, y Hyunjin se encamina a su trabajo.
Las horas pasaron como normalidad para Hyunjin, entre atender, limpiar las mesas y hablar con Kahei de sus vidas.
Pero 'normalidad' no está escrita en el diccionario de la vida de Kim Hyunjin. Cuando anocheció y estaba por salir, la persona que menos esperaba entró por la puerta.
Creyó estar mal de la vista, o que tal vez debía tener demasiadas hambre como para ver alucinaciones. Pero hambre no puede ser, ya que se comió un par de panes con la excusa de que se echarían a perder. Entonces, una vez escuchó su voz supo que nada de lo anterior era posible.
Ante ella, una Heejin vestida con un elegante traje azul oscuro , camisa blanca y corbata negra. Su cabello castaño algo despeinado por la brisa. Los marrones orbes tenían un curioso brillo. Y sus labios mostraban un leve sonrisa.
—¡Wao! —exclamó Kahei quien estaba a su lado.
Heejin se acerca al mostrador donde estaban las dos chicas.
—Hola —le dice a ambas con aquella voz algo grave que llama la atención de muchos.
Hyunjin está incrédula, la última vez que vió a Heejin parecía salida de una pelea realizada bajo un viejo puente en la ciudad más peligrosa, pero ahora, era todo lo contrario. Se ve jodidamente bien.
—Hola ¿Qué se te ofrece? —dice Kahei amablemente con su característica sonrisa.
—He venido a buscar a Hyunjin —aquello fue una sorpresa para ambas.
—¡¿Qué?! —dice Hyunjin saliendo del trance.
—Bueno, solo si tu quieres ir —Heejin le mira. —Nos reuniremos, ya sabes, tu hermana y Jinsol, y he venido por ti. Disculpa por no decirte antes, no tenía como contactarte.
Hyunjin frunce en ceño ante la confusión.
Kahei observa el nerviosismo en que esta Heejin.
—Hyunjin ya salía así que puedes llevartela —dice Kahei empujando a su amiga fuera del mostrador.
—¿Q-Qué? Kahei, aún no-
—¿En serio? Genial. —dice Heejin con ánimo.
—Claro, solo espera unos segundos.
Kahei toma a Hyunjin del brazo y la jala al cuarto de empleado.
—¿Qué te pasa, Kahei? ¿Por qué actúas así? —Hyunjin soba su brazo. —Me dolió eh.
—Cállate y escúchame. —Ordena —Heejin ha venido a buscarte, demonios ¿la viste? ¡Esta buenísima!, y si no vas tú, iré yo. Pero como soy tú amiga no puedo hacer eso, así que te obligaré a ir. —Abre el casillero de la pelinegra y le entrega su bolso. —Mierda que suerte tienes gata apestosa. Anda. Vete.
—Pero-
—Sin pero. —la mirada de Kahei le intimida y sale antes que algo malo pase. —Mañana me cuentas como te fue. —le sonríe tiernamente.
Hyunjin tenía miedo de ir, pero más miedo da Kahei enojada.
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Crazy Like You ❥ 2Jin
FanfictionDonde Heejin es una pandillera, o eso es lo que demuestra, y le gusta molestar a Hyunjin. O donde Hyunjin odia a Heejin por ser pandillera y mala influencia. ❥ Historia 2 Jin ↳ Heejin x Hyunjin ❥ Pareja secundaria ↳Lipsoul ↳ Viseul ❥ Humor...
