11 de junio de 2022
Apagué la cámara justo cuando el coche nos dejó delante de la entrada del circuito. Ni siquiera habíamos bajado todavía y yo ya tenía esa sensación en el pecho. Esa mezcla entre cosquilleo y emoción que solo se siente en ciertos sitios del mundo. Bakú estaba, sin duda, en mi top cinco de carreras favoritas. No me lo perdía ni aunque me cayera un meteorito en la cabeza. Cada año era mejor que el anterior, y este no iba a ser la excepción.
Apenas cruzamos los controles, empezaron los flashes. Pero no para nosotros, que ya estábamos acostumbrados al protocolo. Era hacia otra figura, una especie de cometa humano rodeado de tanta gente que ni se le veía la cara. Me quedé un segundo mirando, intentando descifrar el motivo de tanto alboroto.
—¿Qué pasa allí? —pregunté, señalando con la barbilla hacia el tumulto.
—Dicen que hay un jugador de la NBA o algo así —respondió Charles, sin mucho interés.
Le quité importancia con un gesto de hombros y seguimos caminando. No era el momento de chismes de famosos, teníamos nuestro propio pequeño caos que manejar. Al llegar al hospitality de Ferrari, nos sentamos en una de las mesas más apartadas, como si estuviéramos conspirando algo secreto.
—¿Te acuerdas del vídeo que me pediste hace unos meses? —le solté, como si fuera algo casual, y él me miró alzando una ceja.
Asintió, curioso.
—¿Podemos grabarlo la semana que viene?
Sus ojos se iluminaron como si le acabara de decir que le tenía reservada una pizza napolitana y una siesta en mi regazo.
—¿De verdad?
—Claro. Había pensado que podrías grabar sobre tu día —dije, bajando un poco la voz para que nadie más nos escuchara.
—Yo pensaba en algo más básico —se encogió de hombros—. ¿Un preguntas y respuestas?
—No, eso es aburrido —negué, haciendo una mueca—. Solo tienes que grabar lo que haces durante el día. Yo luego lo edito. Así los fans sienten que estás más cerca. Nada de formalidades.
—Bueno, pero tú me ayudas —me apuntó con el dedo como si fuera una cláusula legal—. Y tienes que salir en él, eres parte de mi día a día.
Sonreí, sin poder evitarlo. Le di un mini empujón con el pie por debajo de la mesa y asentí. Él se levantó poco después, que tenía que irse a preparar para los últimos entrenamientos antes de la quali. Me quedé un rato sola, terminando de organizar un par de cosas en el móvil, y cuando me levanté para ir hacia el box, BAM.
Una cabellera oscura chocó contra mí con tanta fuerza que por un segundo pensé que alguien había intentado robarme.
—¿Naia? —la agarré de los brazos justo a tiempo para que no se cayera—. ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?
Ella negó con la cabeza, y en lugar de decir una sola palabra, se me abrazó fuerte y rompió a llorar. Llorar de verdad. De ese llanto que se te mete en los huesos y te deja sin aire.
—Ven —le dije sin dudarlo, guiándola de vuelta al hospitality.
Nos sentamos en un rincón apartado y la abracé como si eso sirviera de algo, como si con eso pudiera contener todo lo que estaba sintiendo. Por fuera intenté mantenerme serena, pero por dentro se me removió todo.
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RED BLOOD - CHARLES LECLERC
FanfictionBianca y Charles tienen una relación cargada de odio desde que se conocieron en el colegio. A lo largo de los años, su odio se ha mantenido, incluso compartiendo el mismo lugar de trabajo en la actualidad. A pesar de tener un vínculo en común, ya q...
