14 de septiembre de 2022
Charles y yo habíamos decidido pasar unos días en Londres aprovechando que había un pequeño parón entre carreras. Nada muy elaborado: cambio de ciudad, algo de frío, y un hotel bonito para descansar sin que nadie nos molestara.
Estaba en el baño, terminando de arreglarme frente al espejo. Esta tarde jugaba el Chelsea contra el Salzburgo en Stamford Bridge, y Mason —sorpresa total— había invitado a toda mi familia al estadio... incluyendo a Charles.
Elegí una camiseta especial, de esas que guardas por nostalgia más que por estilo: me la había regalado papá la primera vez que fuimos juntos a ver al Chelsea después de mudarnos a Inglaterra. Total, me pondría una sudadera encima. En Londres ya hacía mucho más frío que en Mónaco.
Salí del baño y lo vi ahí, tumbado en la cama, esperándome con esa tranquilidad suya que me pone de los nervios cuando vamos tarde. Llevaba una camisa blanca y una americana que le quedaba ridículamente bien.
—Qué guapa vas —dijo, mirándome con media sonrisa.
—Tú no te quedas atrás —me acerqué y le di un beso rápido.
Intentó tumbarme sobre la cama, pero me separé antes de que lo lograra.
—Un poco más... —dijo, agarrándome por la cintura con cara de niño mimado.
—Llegaremos tarde —me reí, esquivándolo mientras me ponía la sudadera.
Bajamos a la recepción y esperamos al Uber que habíamos pedido. Teníamos unos cuarenta minutos hasta el estadio, así que aproveché para charlar con Charles y ponernos al día del cotilleo habitual. Gente del paddock, amigos en común, las tonterías que uno ve por Instagram y comenta por deporte.
La verdad es que dudé bastante antes de aceptar la oferta de Mason. Podría haberle puesto una excusa, decirle que justo había carrera ese fin de semana o que no podía ir, pero sabía que una búsqueda rápida en Google bastaría para desmentirme. Así que acepté.
Me preocupaba, sobre todo, la reacción de Charles. La última vez que Mason y él coincidieron, los celos estuvieron a punto de arruinarnos el día. Pero esta vez se lo tomó con calma. Nada de miradas raras ni preguntas innecesarias. Solo un "ok" y una sonrisa. Se notaba que estaba trabajando en sus inseguridades... y eso me gustaba.
Además, sabía lo feliz que haría a mis hermanos ver un partido en familia, todos juntos. Eso no pasaba desde hacía años.
Por la ventana del coche ya se sentía el ambiente del estadio. Faltaban unos veinte minutos para que empezara el partido y las calles estaban llenas de camisetas azules, bufandas y ruido. Nos dejaron en el aparcamiento de los jugadores y la zona VIP, así que solo tuvimos que tomar un ascensor para llegar al área del catering. Al cruzarla, encontramos la grada exclusiva, donde estaban nuestras butacas.
Caminaba de la mano de Charles buscando nuestros asientos cuando escuché una voz familiar.
—¡Bibi!
Reconocí a Brandon enseguida y me acerqué para abrazarlo. Luego él se fue directo a saludar a Charles y yo hice lo mismo con Alex y Helena. Al fondo estaba papá. Dudé. No sabía muy bien cómo saludarlo, ni si siquiera hacerlo.
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RED BLOOD - CHARLES LECLERC
FanfictionBianca y Charles tienen una relación cargada de odio desde que se conocieron en el colegio. A lo largo de los años, su odio se ha mantenido, incluso compartiendo el mismo lugar de trabajo en la actualidad. A pesar de tener un vínculo en común, ya q...
