Septiembre 2009 Iniesta no está bien, su mejor amigo intentará ayudarle
¿Y que mejor manera que dejarle canciones declarandole abiertamente su amor?
mlm
Si no te gusta pues no entres
Iniesta llegó a la ciudad deportiva solo, no se atrevía a ver a Xavi, necesitaba hablar con Carles primero, reprocharle lo de enredarlos, recibir un consejo completamente inútil y desvergonzado e irse con Víctor o Leo a practicar lo que mandase Pep para afrontar al otro catalán al salir del entrenamiento.
Lo que definitivamente no se esperaba esa mañana era la cartita al abrir la taquilla, decidió guardarla e ir directo a Puyol.
Después de nerviosamente y entre susurros hacerle un resumen de los últimos dos días y enfadarse con él por juntarse con Íker para hacer esas cosas, Carles se le quedó viendo, como si no creyese que lo averiguarían.
– Venga ya tío, sois los únicos que nos conocen tanto. –
– Sí, vale, diría que lo siento, pero ya veo que salió redondo – Carles le dedicó una sonrisa socarrona, como si se lo estuviese pasando espectacularmente, viéndole sufrir
– No joder, que ya no sé qué hacer, a mí no me gustan los tíos, pero – Andrés paró de golpe, notando lo que estaba a punto de decir.
– Peeeeero... – Carles le contestó, sabiendo perfectamente lo que seguía, pero queriendo escucharle admitirlo.
– Pero me cago en la puta, me lo pasé pipa cenando más formalmente, y ya ni te cuento cuando me coge de las mejillas y me susurra en el oído.– Carles asintió, sin querer cortarle, era raro ver a Andrés hablar tanto. – fue como si de golpe cogiese un cohete y nos hubiésemos ido a la luna.
Carles sonrió. – ¿Entonces por fin vas a admitir que te gusta? ¿O tenemos que seguir fingiendo que no os cocéis nada vosotros dos? –
Iniesta se sobó la cara – ¿Me vas a hacer decirlo? – Puyol asintió con una sonrisa. – ¿De verdad? – Volvió a asentir. – Tus muertos, vale sí, es posible. –
– Solo? – Carles siguió a lo suyo-
– No pienso decirlo, me niego– Andrés negó, ni de coña.
Carles soltó una carcajada. – Doncs ja t'ho faras nano, yo soy tú y me dejo de tonterías. –
Andrés sonrió, ya esperaba algo así, Puyol nunca escondía sus parejas a no ser que se lo pidieran. – Gracias, amigo por tu gran consejo. –
– Oye hago lo que puedo. – Carles siguió a lo suyo, sabiendo que Andrés se lo pensaría, aunque se riese de él.
Andrés volvió a centrarse, hoy no podía desconcentrarse o volvería a pensar en su mejor amigo, "Mierda" el catalán volviendo a llenar sus pensamientos mientras se cambiaba los pantalones y ataba sus botas, dejando el papelito en la mochila para luego.
Cuando a las seis de la tarde volvió al vestuario se lo encontró vacío, sin reparar en unas botas y una mochila a su lado, alegrándose por no coincidir con nadie, no tenía ganas de hablar.
No se duchó, ya lo haría en casa, así que se puso una sudadera encima y los pantalones de chándal con los que había venido, en febrero el frío de Barcelona pelaba y ya notaba las consecuencias de no llevar un par de capas más.
Se acordó de la nota, decidió abrirla allí mismo, total, nadie le vería.
"Me vuelves loco, en serio, contigo todo da vueltas y me siento un granito de Arena comparado con lo maravilloso que eres, ahora mismo solo sé decirte que te quiero muchísimo y darte las gracias por no odiarme por ello.
Si te arrepientes por cómo terminó la cena ayer dímelo, por favor, que ahora mismo solo puedo pensar en tu persona.
No te preocupes, que mañana tienes tu canción, que sé que la esperas.
X6X8"
Andrés sonrió, como no paraba de hacerlo en todo lo relacionado con Xavi, definitivamente no se arrepentía de haber salido con él, aún no asimilaba la sensación que crecía en su pecho cada vez que se acordaba de él.
De golpe, o no tanto, pues abrió la puerta con suavidad, un Catalán salía de ducharse con la toalla a la cintura y tarareando él viva la vida distraído sin ver a su compañero observarle estático con la mochila en la mano y un pedazo de papel en la otra.
Iniesta sintió su corazón pararse, era consciente de que su mejor amigo no era feo precisamente, pero nunca se había parado a verle, siendo cotidiano tenerlo rondando en calzoncillos por el vestuario, ahora siendo algo inexplicable, el abdomen definido ligeramente, subiendo por sus pectorales llenos de un vello que tampoco le disgustaba, llegando a su cara, esa barba dándole un aspecto distintivo que aunque denominase como "vagabundo" le daba un punto, no quería verle, pero no era capaz de despegar su mirada de aquel hombre, "Hombre" se avergonzó por verle de esa manera, a pesar de saber perfectamente que el contrario estaba igual, se sentía en un limbo, no era nada, eran amigos, pero se le aceleraba el corazón al verle, no quería ser algo más, pero se moría por saber cómo sería Xavi como pareja, nunca le habían interesado los cabellos cortos, y ahora se descubría deseando enredar sus dedos en ellos.
Un sonrojo traicionero llenó su rostro cuando Xavi se percató de su presencia, deteniendo el tarareo a un par de metros de sí.
Se vieron a los ojos durante lo que jurarían, fueron días enteros, sin saber qué hacer, no podían hablar, apenas podían respirar, sin saber qué hacer, la piel de Xavi ardiendo al ser consciente de que Andrés llevaba un rato viéndole, semidesnudo, a solas, sus mejillas tiñéndose de rojo inevitablemente, nunca se había parado a pensar que Andrés le veía en calzoncillos con regularidad y ahora se moría de vergüenza.
Decidió seguir a lo suyo, como si no notase esa mirada recorrerle.
Andrés carraspeó, muerto de la vergüenza, al ya tenerle al lado. – Buenas. –
– Hola, ¿Qué tal? – Xavi le sonrió.
– Yo... Bien, bien – Andrés no sabía muy bien que le había preguntado, demasiado ocupado intentando no comérselo con la mirada.
– Oye que, ya sé que soy guapo, pero no soy una chuche eh. – Xavi se giró encarando un aturdido y rojo Iniesta.
Andrés tragó seco, juraba que acababa de tener un cortocircuito, Xavi sin camiseta a centímetros le acababa de desenchufar cualquier pensamiento que no fuese coger y allí mismo devorarle.
Xavi se sorprendió, ¿Estaba vivo? Sí, acababa de pestañear, esos ojos, igual de brillantes que siempre significaban vida, se preguntó si la había cagado, si no debería haberle dicho nada, pero sintió unos dedos rodearle la cintura, notando esa zona arder, con la respiración entrecortada le preguntó. – ¿Andrés? –
Andrés pareció volver a conectar con la realidad, apartándose al momento. – Hostia perdón. – Se alejó avergonzado, no podía creer lo que acababa de hacer "Es mi amigo, amigo" solo quería pensar eso mientras se dirigía a la puerta casi huyendo. – Nos vemos mañana. – y saludando con la mano se fue, con un aturdido amigo tras la puerta.