Capítulo 3:

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Capítulo 3:

Las risas y conversaciones animadas llenaban el salón. Los elegantes invitados disfrutaban de la exquisita cena, los duques, los marqueses, los condes y los vizcondes junto a todas las doncellas habían sido invitados al salón general para una opulenta comida. En medio de toda esa gente importante Octavia trataba de ser lo más discreta posible en su misión, en una reunión así es cuando los nobles menos echarían de menos un platillo perdido. Sus cejas estaban ligeramente contraídas y la punta de su lengua se asomaba entre sus labios, sus dedos temblaban ligeramente mientras trataba de retirar la mitad de un filete de pez espada del plato que con tanto esmero había preparado.

Los movimientos furtivos de Octavia eran seguidos por la filosa mirada de Cutler, sus ojos se abrieron de par en par, captando cada acción de la cocinera. Una ceja perfectamente arreglada se arqueó mientras veía claramente como Octavia ocultaba la mitad de un flete entre sus manos. Se puso de pie inmediatamente, su rostro estaba rojo de ira y su boca se contorsiono mostrando sus blancos dientes.

-Aca tenemos a una traidora en acción - Exclamó con voz acusadora mientras apuntaba a la joven - Mira, Princesa, como tus empleados roban bajo tus narices.

El salón quedó en silencio, las conversaciones se apagaron inmediatamente y todos los ojos dirigieron su atención a la escena. Tras unos segundos pequeños murmullos se escucharon, los nobles hablaban entre ellos llenos de sorpresa y curiosidad por la acusación repentina.

Octavia estaba paralizada en su lugar, luciendo como un ciervo bajo las luces de un carro en movimiento, su corazón latía con fuerza en su pecho, sentía cada mirada como si fueran bichos subiendo por su piel, queriendo consumir su pellejo, acusandola antes de que pudiera articular palabra alguna.

La princesa, quien estaba sentada junto a su madre no pudo evitar intervenir, la tensión en el ambiente y la rapidez con la que Cutler había acusado a Octavia le estaban dando nauseas. Se puso de pie, pasando saliva con dificultad al sentir como la atención de los presentes se concentraba ahora en ella.

-¡Esperen! - exclamó la princesa, su voz resonaba en el salón. -Permítanme explicar lo que realmente sucedió.

Todos los ojos se dirigieron hacia la princesa, esperando ansiosos una respuesta. El silencio era ensordecedor, la princesa reunía el coraje para defender a Octavia, aunque eso significara mentir. Los reyes soltaron una risa nerviosa. La reina, sentada a la cabeza de la mesa, miró a su hija con una sonrisa condescendiente.

-Querida, no te rebajes a discutir por esa gente. Son solo sirvientes, no merecen tu defensa ni tu comida

-Debo confesar que fue mi decisión compartir la mitad de mi filete con Octavia - dijo la princesa, luchando por mantener su voz firme y creíble. - Hoy simplemente no tengo apetito y pensé que sería un desperdicio no darle la oportunidad de disfrutar de este delicioso plato

La sala estalló en murmullos, algunos incrédulos, otros asombrados, ¿una princesa compartiendo comida con la servidumbre? Era un escándalo. La reina Rahena, sin embargo, mostró una sonrisa burlona en su rostro, sus ojos reluciendo con desprecio y desconfianza.

-Querida hija, ¿acaso piensas que podemos creer esa historia inventada? - dijo la reina con voz sarcástica. - ¿Realmente crees que podemos aceptar que diste tu preciosa comida a una simple empleada?

La joven clavó sus uñas en las palmas de sus manos mientras apretaba los puños. ¿Por qué compartir un poco con las personas que te sirven - aunque en ese momento fuera una mentira - sería tan malo?

La reina, con una risa burlona, continuó

-No puedes seguir mintiendo tan descaradamente. Está claro que esa empleada te ha convencido para que la encubras

La princesa mantuvo su mirada firme, decidida a proteger a Octavia.

-Madre, puedo asegurarte que estoy diciendo la verdad. Octavia es una trabajadora leal y dedicada, y no permitiré que sea injustamente acusada

La reina, con una sonrisa falsa en el rostro, se levantó lentamente y puso su mano izquierda sobre el hombro de su hija, apretando con fuerza suficiente para dejar marcas, la chica suprimió un quejido: mostrar debilidad estaba prohibido.

-Oh, querida hija, ¿qué es esto? ¿Compartiendo tu comida con los plebeyos? Realmente me sorprendes con tu generosidad desmedida.

La princesa levantó la mirada hacia su madre, tratando de ocultar su incomodidad.

-Madre, el personal de la cocina trabajó arduamente en este platillo, sería una lástima desperdiciarlo solo por mi falta de apetito

Rahena dejó escapar una risa fría y sarcástica.

-Querida, parece que has olvidado tu posición en este reino. Como princesa, deberías mantener cierta distancia con los trabajadores. No es apropiado mezclarte con ellos y compartir tu comida. Te estás rebajando a su nivel.

La joven mantuvo la compostura a pesar de la tristeza y la rabia que habían anclado en su corazón.

-Madre, son trabajadores honestos, compartir con ellos no debería ser rebajarme ¿cómo lograré ser una líder si veo a todos desde arriba?

Rhaena levantó una ceja y se acercó aún más a su hija, mirándola con desprecio.

-Oh, mi dulce niña, siempre tan ingenua. No entiendes que los plebeyos no merecen tu tiempo ni tu atención. Tú debes destacar por encima de ellos, ser admirada y respetada.

La princesa respiró profundamente, luchando contra las lágrimas que amenazaban con brotar. La alarma en su cabeza le repetía una y otra vez que algo estaba mal, que todo eso estaba mal. Su mirada se cruzó con la de Octavia y Milo quienes permanecían en silencio, tratando de mezclarse con la pared.

-No quiero ser admirada ni respetada solo porque estoy sobre los demás. Un líder se preocupa por los suyos, y si ser justa significa desafiar lo establecido entonces estoy dispuesta a hacerlo

La reina soltó una risa despectiva.

-Qué ingenua eres, hija mía. No puedes cambiar el mundo con tus acciones insignificantes. Solo lograrás atraer problemas y deshonrar a nuestra familia

La princesa se mantuvo en su posición, su voz llena de determinación.

-Madre, todos merecen justicia y un trato digno, sin importar su posición. No puedo permitir que la acusen sin pruebas.

Los presentes observaban la tensa disputa entre madre e hija sin intervenir, los pocos lo suficientemente valientes murmuraban entre ellos mientras la princesa y la reina se enfrentaban con miradas desafiantes. Finalmente el rey intervino, tratando de calmar un poco la situación.

-Esta bien, hija, Octavia no será acusada de nada, si lo que dices es cierto entonces no podemos hacer más que creerte, y Rahena, podemos dejar pasar esto por esta noche, tenemos invitados que entretener

La reina al verse sin opciones se sentó en su silla con fuerza, haciendo temblar los platos sobre la mesa

-Muy bien, si quieres proteger a esa empleada, adelante. Solo espero que seas consciente de las consecuencias que tienen tus acciones. 

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