Capítulo 16:

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Capítulo 16:

-¿Perdón? ¿Qué harás si estas QUE?

El grito de Milo resonó en la habitación, la princesa dio un brinco, cayendo al suelo

-Cuánto tiempo llevan aca?

La chica se levantó, sus movimientos seguían siendo letárgicos y robóticos.

-Unos minutos

-¿Por qué están acá?

Sus ojos entrecerrados le dedicaron una mirada fría al trío, aunque se esforzaba por mantener la compostura, el temblor en sus manos delataba su verdadero estado. Milo permanecía junto a la puerta, sus ojos preocupados escudriñando cada gesto. Lorelai se mantenía cerca, con los labios apretados en una línea de angustia contenida. Y Octavia miraba a la princesa con una mezcla de tristeza y determinación.

-Después de darme el susto del siglo y casi morir en mis brazos realmente me culpas por querer asegurarme de que no hayas estirado la pata?

La princesa forzó una sonrisa débil, trataba de controlar el miedo y el dolor que amenazaban con desbordarse, cómo podría explicarles todo lo que acababa de escuchar? Cómo explicarles que su propia madre la había tratado de envenenar y la mandó a acostarse con el ser más despreciable sobre la tierra solo para poder deshacerse de ella?

-Estoy bien, solo necesito descansar un poco más y todo estará bien

Sus afirmaciones no eran más que cartas vacías, pasó saliva, sintiendo como el sabor metálico de la sangre perduraba aún en su boca. Milo avanzó lentamente hacia la cama, sus ojos entrecerrados le dejaban saber lo poco que creía en sus mentiras.

-Princesa, sé que intentas protegernos de lo que sea que está pasando aquí, pero no puedes hacerlo todo sola. Comparte tu carga, estamos para ti - imploró con suavidad, su voz cargada de afecto y lealtad.

La joven desvió la mirada, sintiendo cómo la muralla que intentaba construir para ocultar su vulnerabilidad empezaba a resquebrajarse. Sabía que Milo tenía razón, pero no quería exponer a sus amigos a la ira de sus padres. Lorelai, incapaz de contenerse, se acercó y tomó la mano de la princesa con ternura.

-No tienes que fingir valentía en nuestro nombre, alteza. Estamos aquí para apoyarte, sin importar lo que enfrentemos - su voz se quebraba al final

El silencio envolvió la habitación, interrumpido solo por el sonido de la respiración entrecortada de la princesa. Finalmente, con los ojos llenos de lágrimas, asintió, permitiendo que su armadura se desvaneciera por un instante. Sus ojos brillaban con las lágrimas sin derramar y su labio inferior se sacudía levemente, un pequeño quejido escapó de su boca, el sonido les quebró el corazón.

-No se que pase de aquí en adelante, y no estoy lista para contarles lo que pasó, no estoy segura siquiera de haberlo procesado... Pero necesito salir de aquí, ya mismo- su voz no era más que un hilo y pesadas lágrimas comenzaban a deslizarse

Octavia limpio las mejillas de la joven

-Está bien, podemos llevarte a tu habitación, solo necesitamos que...

Se detuvo al notar como la princesa negaba sus palabras con un movimiento de cabeza

-No, necesito salir del castillo, mientras más lejos mejor

Los tres amigos intercambiaron una mirada, tres pares de ojos que reflejaban la misma pregunta: Qué diablos había pasado?

-Milo, no puedes pensar en ayudarla, es un plan estupido. Ya tienes suficientes problemas encima con tus actividades fuera del castillo, eres uno de los guardias reales de mayor rango. ¿No te das cuenta de que poner en riesgo tu posición y revelar tu traición al reino de esta manera solo nos traerá problemas? - La voz de Lorelai temblaba ligeramente, mantenía los brazos cruzados sobre su pecho, sus cejas estaban fruncidas y sus labios eran una línea recta, su mirada gritaba la preocupación que el resto de sus facciones querían esconder.

Los puños de Milo permanecían apretados a sus costados, su rostro estaba tenso haciendo resaltar aun mas los pomulos en sus mejillas, lentamente se acerco a la chica

-Entiendo tus preocupaciones, pero me es imposible quedarme de brazos cruzados y simplemente ignorar la corrupción de los reyes y las vidas y sueños que destruyen. Si la oportunidad de un mejor futuro está en mis manos no puedo no hacer nada, si hay una posibilidad de poder vivir en lugar de sobrevivir no puedo ignorarla. - las manos del chico se fueron relajando y ahora las usaba para gesticular con pasión sus ideales.

Lorelai acortó la distancia entre ambos al acercarse otro paso, sus ojos seguían siendo incapaces de endurecer su mirada y sus manos parecían anhelar tocar al chico, pero se mantenían firmes a su lado.

-¿Pretendes que acepte sin más que nos arrastres a todos a la destrucción? Tengo una familia que depende de mí y no planeo arriesgar su seguridad y bienestar solo por tus ideales. ¿Qué crees que pasará si fallamos? ¿Qué crees que pasará si nos atrapan a todos tratando de sacar a la princesa de aca?

Milo sostenía la mirada de la chica mientras luchaba internamente para evitar que sus rodillas flaquearan ante aquello que veía en esos pozos verdes, sus cejas seguian arqueadas, la determinación no abandonaba su rostro pero sus mirada estaba cargada de angustia, su cuerpo se inclinó ligeramente hacia Lorelai

-Nunca te he obligado a nada, tal vez sientas que seguirme ahora sea un paso en falso y no te culparia si te limitas a seguir tu propio camino. Pero no puedo quedarme quieto mientras las injusticias continúan. Sé que ayudarla a escapar es lo correcto, darle la oportunidad de liberarse de un destino oscuro está en mis manos y no es algo que planeo ni puedo ignorar.

Octavia permanecía en silencio, incapaz de tomar un bando entre sus amigos. La princesa observaba con preocupación el enfrentamiento y aunque había permanecido en silencio ya no podía seguir ignorando como su petición había sido el desencadenante de la tensión entre los dos jóvenes.

-No pretendo meterlos en problemas, nunca lo he hecho y no planeo empezar ahora - el temblor de su voz había desaparecido - Este ya no es mi hogar, será mi tumba si no salgo de acá lo antes posible - El brillo de sus ojos había desaparecido -No puedo quedarme, y me iré sola de ser necesario.

Los ojos verdes de Lorelai la miraron por unos segundos para luego, llenos de lágrimas sin derramar, fijarse en Milo. La chica suspiro y posó una mano temblorosa en el brazo del muchacho.

-Sé lo importante que son tus ideales, lo se porque te aferras a ellos con la misma fuerza que yo me aferro a mi familia. Si esto es lo que quieres hacer no te detendré, solo te pido que tengas cuidado. No puedo permitir que mi familia se vea envuelta en una tragedia.

Los ojos de Milo se suavizaron, sosteniendo con suavidad la mirada de la chica, asintió levemente con la cabeza

-Lo entiendo. Haré todo lo que pueda para cuidar de mí -sonrió al escuchar el bufido que escapó de la chica y ver cómo sus ojos rotaban - Si algun dia soy demasiado para ti no dudes en alejarte, porque yo no lo haré - sus labios tocaron suavemente la piel de la frente de Lorelai.

El tacto fue efímero y el calor de sus labios abandonó la piel de la chica demasiado pronto y sus propios labios se curvaron, suprimiendo algo dentro de su garganta, su cuerpo se estremece levemente bajo el recuerdo del tacto de aquella mano áspera sobre la piel de su brazo, no aparta la mirada hasta el Milo lo hace al girarse hacia la princesa. Los dedos de Lorelai rozaron levemente los nudillos del chico antes de que se alejara.

Los pozos azules de sus ojos se congelaron nuevamente y todos los músculos de su cuerpo se tensaron

- Princesa, vamos a sacarte de acá. Tomaremos la oportunidad que nos brinda la tormenta y saldrás de aca esta misma noche

La Llama EternaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora