Capítulo 17:

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Capítulo 17:


-Bájame!

La princesa susurró con rabia golpeando lo más silenciosamente posible la espalda gigante de Milo, sus pies daban pequeños toques a la piel de su pecho.

-Puedo caminar perfectamente, no tienes que actuar como un bruto

Milo simplemente acomoda a la princesa sobre su hombro, Lorelai y Octavia vigilan la puerta constantemente, cuando tuvieron el visto bueno de ambas Milo avanzó con sigilo, evitando hacer cualquier ruido que pudiera alertar a los guardias, la princesa parecía contener la respiración, abandonando su batalla con el guardia al verse fuera del ala médica. Lorelai le dedicó una última mirada a Milo antes de abandonar al grupo.

Sorteando obstáculos y guardias dormidos Octavia y Milo continuaron el camino. Se abrían paso por pasillos oscuros y pasadizos secretos. Cada susurro y cada movimiento eran guiados por Milo con presión milimétrica pues conocía todos los secretos del castillo como la palma de su mano. Se encontraron varias veces con guardias que patrullaban los pasillos con sus miradas afiladas, pero Milo busca los momentos oportunos para avanzar, sabiendo cuándo moverse y cuando permanecer ocultos en las sombras

El rugido de la tormenta parecía ayudarles también, enmascarando sus movimientos con el sonido del agua golpeando los tejados, los truenos que resonaban en el horizonte camuflaban el avance del grupo protegiendolos del agudo oído de los guardias.

Las gotas de lluvia se deslizaban por las ventanas y se filtraban por las grietas, haciendo así un ambiente húmedo y enrarecido en el interior del castillo, la luz de los relámpagos iluminaban fugazmente los tensos rostros del trío y aunque el frío y la humedad se colaban entre los huesos la determinación de Milo no flaqueaba

Cuando alcanzaron la salida de trabajadores al sur del castillo la lluvia seguía cayendo con intensidad, se miraron entre sí, los rostros estaban empapados y goteaban agua, pero aquellos ojos brillaban con satisfacción. Antes que pudieran adentrarse en la oscuridad de la noche y dejar atrás el castillo la princesa se liberó de los brazos de Milo aterrizando con un golpe seco sobre sus propios pies

-Ya no necesito su compañía - La princesa les agradece con la suavidad del tono de su voz pero habla con la seriedad necesaria para dar a entender que es una orden. Milo y octavia se miran, consternados ante el cambio de la princesa

-Princesa, nuestra lealtad está por encima de todo, si usted corre peligro nosotros estamos dispuestos a enfrentar las consecuencias - La seriedad de Octavia le hace entender a Milo que para la chica ayudar a la princesa es igual de importante para ambos.

La princesa los mira con ojos cristalinos, se removía incómoda al no saber cómo procesar la cantidad de amor y preocupación que salía de cada palabra.

-Y eso lo aprecio, más de lo que puedes imaginar. Pero si no se quedan aquí correrán peligro inmediato y no planeo irme de aquí con el peso de que sufrirán por mi. Es necesario que siga sola.

Las cejas de Octavia se arquean - Tienes idea de lo que estás pidiendo?

-Jamás has puesto un pie fuera del castillo y ahora pretendes que te dejemos ir sola y en medio de una tormenta.

La princesa suspira ruidosamente tras escuchar las palabras de Milo, como si estuviera a punto de hacer algo que realmente no quería. - Milo. Le prometiste a Lorelai que te cuidarías. Ya hiciste lo que tenías que hacer por mi, ahora cumple con tu palabra. No se pongan en mayor peligro, nunca podré pagarles lo que han hecho por mí esta noche, pero al menos denme el gusto de vivir tratando de hacerlo.

Ambos se miraron con preocupación, sabían que si salían del castillo con la princesa pasarían de ser sospechosos a ser declarados culpables inmediatamente, estratégicamente hablando tenían menos posibilidades de ser descubiertos permaneciendo en el castillo. A regañadientes y con el corazón en la garganta acceden a su petición.

La princesa les dio un último abrazo y se alejó lentamente. Desapareciendo en la oscuridad de la noche. 

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