Capítulo 18:

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Capítulo 18: 

En retrospectiva salir del castillo a media noche en plena tormenta vistiendo ropa prestada no fue la mejor idea, la áspera tela se le pegaba a la piel, raspandola con cada movimiento, estaba agradecida con Octavia por prestarle una camiseta de tiras y un pantalón gris que parecía no haber sido gris desde un comienzo y unas enormes botas de goma, pero la diferencia de estas prendas con la ropa que estaba acostumbrada a usar era abismal.

El cabello empapado se le pegaba a la nuca y mechones azabaches le caían sobre el rostro tapando su vista, no sabía a donde iba, nunca se había alejado tanto, el castillo y la playa donde alimentaba a las focas eran todo lo que conocía. Decidió seguir caminando por el bosque, utilizando las espesas ramas para refugiarse un poco de la lluvia, la luz de la luna apenas se filtraba por el espesor del follaje.

No supo cuánto tiempo había pasado, la lluvia eventualmente se detuvo y el sol iluminaba ahora el cielo, los árboles se volvían cada vez menos espesos y la grama bajo sus pies parecía empezar a ser más cuidada, término en lo que parecía ser un gran campo de grama verde, habían filas y filas de rocas y frente a cada roca habían flores.

Todo parecía estar en perfecto estado, las flores frente a las rocas tenían colores vibrantes aunque estaban cortas, a medida que se acerba las rocas empezaron a tomar forma de cúpula y su material parecía ser más cercano al mármol, tenían algo grabado: un nombre y dos fechas.

-Un cementerio!

Su grito hizo volar algunos cuervos que parecían buscar comida entre las lápidas. Si estaba en un cementerio entonces debía estar cerca del pueblo. Andaba sin dinero y no tenía ni la más mínima idea de cómo lograría pagar por comida o techo pero seguro que encontraría a alguien dispuesto a ayudarla.

Trato de seguir caminando pero sus músculos no respondian, las rodillas le temblaban y las piernas fallaron bajo su peso, haciendo que cayera pesadamente sobre la grama, sabia que tenia que avanzar, no podía quedarse echada pero sus párpados parecían hechos de cemento y cada vez era más difícil mantenerlos abiertos "tal vez no pase nada, solo unos minutos" pensó antes de que todo se volviera negro.

Sari solo pedía un dia normal, solo un dia tranquilo, desde que tenía memoria su vida había sido desastre tras desastre, sus padres eran unos inmigrantes, de donde? No le preguntes, no lo sabe. Fue encontrada cuando tenía apenas 4 años en una balsa que naufragó en la costa, la encontró un florista, su nombre era Niraj Sum y aunque apenas podía sobrevivir decidió llevarse a una bebe desconocida y cuidarla como su hija.

Cuando cumplió 15 su padre falleció por una "rara" enfermedad, Sari todavía cree que de rara no tenía nada, lo que acabó con la vida de su padre fue la falta de dinero, no se podían permitir costear un buen médico, mucho menos medicina. Solo eran ellos dos y al fallecer Niraj Sari se quedó sola nuevamente, como si estuviera de regreso en esa barca.

Se hizo cargo de la floristería y con eso apenas conseguía comer, ni hablar de como hacer para pagar los absurdos impuestos que los idiotas con corona imponian sobre el reino. En su tercer arresto por falta de pago un guardia real que se compadeció de su situación la recomendó para trabajar en el cementerio del pueblo.

No tenía muchos amigos, fuera de su "club de lectura" y sus reuniones a media noche cada mes, sus días consistian en cuidar de las tumbas y hablar con los muertos mientras remplazaba sus flores para luego regresar a su casa y dormir hasta el siguiente turno.

Lo último que esperaba era tropezar con un cuerpo fuera de su tumba al acabar su turno. Lo que pensaba que era un cadáver hizo un ruido como de globo al desinflarse cuando la chica le cayó encima. Sari giró con rapidez, arrodillándose junto a la joven que luchaba por recuperar el aliento.

-Ah, estás viva, ya pensaba yo que te tendría que regresar a las profundidades de lo desconocido

-Curioso, yo dije lo mismo hace unas horas

La voz de la chica salió ronca, probablemente por la falta de aire

-¿Estábas visitando a alguien y decidiste tomar una siesta?

La joven negó con la cabeza, señalando con una mano temblorosa la salida del cementerio que daba al bosque prohibido

-Vine por ahí

-Sabes que ese bosque está prohibido, no? Aparentemente da al castillo y los imbeciles de oro temen que el pueblo se acerque a ellos, así que si te atrapan queriendo entrar te meten al calabozo por unos dos meses. Tienes suerte de que no soy una chismosa.

La joven no respondió, se quedó mirando los árboles con ojos perdidos. "Pero que muchacha mas rara" pensó Sari

-Bueno, chica cadáver, ya estoy terminando mi turno y mi cama me espera, ha sido un gusto no hablar contigo

Se encaminó a la salida, pero antes de que pudiera levantar su pierna izquierda para dar un paso la rarita se agarró de su pantalón cual garrapata.

-No me dejes acá, no se a donde ir

La joven sentía como cada músculo de su cuerpo se quejaba ante el esfuerzo de agarrarse de la otra chica, pero qué más podía hacer? Si la dejaba ir y se quedaba sola nuevamente probablemente terminaría en prisión, y seguramente sus padres pronto notarian su ausencia y empezarian una búsqueda. Necesitaba encontrar refugio, y rápido.

-Oye, ni conozco tu nombre y pretendes que te lleve conmigo?

Sabía que no podía darle su nombre real, quien sabe que tanta información sobre la princesa había llegado al pueblo y aunque su rostro siempre se mantuvo oculto para cualquier persona fuera de la corte y los trabajadores del castillo no podía arriesgarse a dar mas informacion de lo estrictamente necesario, miró las tumbas más cercanas disimuladamente

-Cirka Tanis

-¿Qué dijiste? No te escucho desde acá arriba

Cirka resopla, soltando a la otra chica y levantándose con esfuerzo, los pies le ardían y sus músculos se sentían como gelatina, la espalda le dolía después de haber pasado tantas horas en el suelo, se estiró para tratar de relajarla y suspiró con satisfacción luego de que sus vértebras sonaron. De pie era casi una cabeza más alta que aquella chica, su piel era pálida y tenía constelaciones de pecas en sus mejillas, su cabello era cobrizo y corto, le caía sobre sus hombros, haciéndola parecer como una nube enojada.

-Mi nombre es Cirka Tanis, si me puedes escuchar desde allá abajo?

Su pequeña nariz se arrugó, parecía un hamster irritado

-Ah, eres una comediante? Bueno, Cirka, tienes suerte de que soy una excelente persona y no puedo dejar desamparados a los gatos callejeros como tu.

Empezó a caminar

-Mi nombre es Sari Sum, creo que nos llevaremos bien.

Antes de ir tras Sari la joven agarró lo que parecía ser una flor salvaje creciendo entre la poca maleza que había entre las esculturas, y la depositó con suavidad en una tumba.

-Gracias

Grabado en la piedra está escrito el nombre "Cirka Santi" con el epitafio "el honor en la venganza".

-Qué tanto haces? ¡Apúrate!

El inesperado grito la sobresalta y sigue a su guía, forzando su cuerpo a seguir el ritmo de la joven mientras hace una nota mental de traerle a Cirka un obsequio real la próxima vez.

La Llama EternaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora