One shots, historias cortas de Calle y Poché
Algunas tienen +18.
Algunas son gip.
Casi todas de mi autoría, hay algunas que son adaptaciones.
Ninguna tiene final triste.
Parte 2, hay otro libro de one shots caché en mi perfil. No son correlativos.
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Calle y Poché decidieron pasar una tarde de sábado en casa de Poché. Calle llegó con una sonrisa traviesa, llevando consigo un viejo juego de Twister que había encontrado en su armario. "¡Mira lo que traigo! Esto promete diversión," dijo mientras lo sacaba.
"¿Twister? No juego hace años" exclamó Poché, con un brillo en los ojos. "Espero que estés lista para perder, porque tengo experiencia en esto."
Ambas se acomodaron en el suelo, extendiendo el colorido tapete. Calle giró la ruleta con emoción, y el primer llamado fue "mano derecha en rojo". Mientras se estiraban, sus brazos se robaron un roce accidental, y el contacto envió un escalofrío por sus cuerpos.
"Parece que el juego ya empezó antes de tiempo," comentó Calle, sonriendo coquetamente mientras se movía para acomodarse. Poché sonrió de vuelta, con una chispa de complicidad en sus ojos. "Solo espero que no te distraigas demasiado, porque esto es solo el comienzo."
Con cada movimiento, la risa y el coqueteo aumentaban. "Pie izquierdo en amarillo," dijo la ruleta. Calle se movió rápidamente, arqueándose de manera que su cuerpo quedó muy cerca del de Poché. "Espero que estés preparada para lo que se viene," bromeó Calle, guiñándole un ojo.
"Oh, estoy lista," respondió Poché, desafiándola. "Tendrás que ser más astuta si quieres ganar."
Las posiciones se volvían cada vez más complicadas. Calle se esforzaba por mantener el equilibrio mientras una pierna de Poché se enredaba con la suya. "¡Esto se está volviendo interesante!" dijo Calle, riendo. "Creo que podríamos convertir esto en un baile improvisado."
"¿Qué tal si hacemos un trato? Si ganas, te invito a una cena. Si pierdo, tú me debes un beso," propuso Poché, su mirada traviesa. Calle, emocionada por el desafío, aceptó. "Trato hecho."
La siguiente ronda estuvo llena de risas. "Mano izquierda en azul," ordenó la ruleta. Ambas se movieron, sus cuerpos chocando en posiciones cada vez más incómodas, pero eso solo aumentaba la diversión. Calle se encontró casi en el suelo, mientras Poché se apoyaba sobre su espalda, ambas riendo a carcajadas.
"¿Estás segura de que esto no es solo una excusa para acercarte a mí?" preguntó Calle, sintiendo una chispa de atracción en el aire. "Tal vez," respondió Poché con un guiño. "O tal vez realmente estoy tratando de ganar."
Finalmente, Calle perdió el equilibrio y cayó, aterrizando sobre Poché. "¡Vaya, eso fue inesperado!" exclamó Calle, riendo mientras se acomodaba. Sus miradas se encontraron y, por un momento, todo quedó en silencio, cargado de una tensión inconfundible.
"Parece que tengo que cumplir con mi parte del trato," dijo Calle, sonriendo traviesamente. Se inclinó hacia Poché, dando un pequeño beso en la mejilla. "Eso no cuenta," bromeó Poché, riendo. "¡Necesito un beso de verdad!"
"Está bien, ¿quieres uno?" preguntó Calle, sintiendo un cosquilleo en el estómago. Poché asintió, con una sonrisa llena de expectativa. Ambas se acercaron lentamente, y cuando sus labios se encontraron, fue como un destello de electricidad en el aire.
El beso fue dulce al principio, pero pronto se volvió más intenso. Se olvidaron por completo del juego, sumergiéndose en ese momento. Calle se separó un poco, sonriendo. "Esto definitivamente supera el Twister."
"Tal vez deberíamos dejar el juego y seguir explorando esto," sugirió Poché, con un tono travieso. "¿Quién necesita un tablero de juego cuando tenemos esto?" Ambas se rieron.
Después de ese primer beso, decidieron retomar el juego, aunque sabían que la dinámica había cambiado. La próxima ronda prometía más emoción. Calle giró la ruleta y el resultado fue "mano derecha en verde". Se movieron, esta vez con más cuidado, sabiendo que cada posición podía resultar en más que solo risas.
Las cosas se tornaron aún más interesantes cuando, tras varias rondas, Calle se encontró en una posición incómoda, con una pierna de Poché cruzada sobre la suya. "¿Crees que esto es un intento de que pierda?" preguntó Calle, sonriendo. "Tal vez," respondió Poché, acercándose un poco más. "O simplemente estoy disfrutando del momento."
A medida que el juego avanzaba, los retos se volvían más atrevidos. Cuando Poché perdió, Calle le pidió que hiciera una danza improvisada. Poché, sintiendo la música en su interior, se levantó y comenzó a moverse de manera cómica, lo que provocó risas incontrolables de Calle.
"¿No deberías ser más seria?" le dijo Calle entre risas. "¡Esto es una competencia!" Poché rió, disfrutando de la diversión. "No hay competencia aquí, solo diversión. Aunque estoy ganando por puntos en este momento."
Con cada risa, las dos se fueron acercando más. En un momento de pura complicidad, Calle perdió otra vez, y en lugar de proponer un reto, decidió dar un giro inesperado. "Si pierdo, te invito a una cita en la cena," propuso, sus ojos brillando.
"Eso suena muy bien," respondió Poché, claramente emocionada. "Pero no puedes perder, porque eso significaría que tengo que llevarte a cenar, y yo soy quien cocina."
Las risas continuaron y, cuando la ruleta volvió a girar, Calle quedó en una posición que las llevó a estar muy cerca una de la otra. Las miradas se volvieron profundas, y ambas sintieron la intensidad del momento. "¿Y si simplemente disfrutamos de esto un poco más?" sugirió Calle, su voz suave. "Tal vez el Twister sea solo el principio."
"Estoy de acuerdo," murmuró Poché, su corazón latiendo más rápido. Con el ambiente lleno de expectativa, ambas se acercaron lentamente. Calle tomó la iniciativa y, en un momento de valentía, se inclinó hacia adelante, encontrando los labios de Poché nuevamente.
El beso fue apasionado, lleno de la emoción acumulada de toda la tarde. Se olvidaron del juego por completo y se sumergieron en la calidez de la conexión que habían creado.