One shots, historias cortas de Calle y Poché
Algunas tienen +18.
Algunas son gip.
Casi todas de mi autoría, hay algunas que son adaptaciones.
Ninguna tiene final triste.
Parte 2, hay otro libro de one shots caché en mi perfil. No son correlativos.
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-¡Mrrow! «¿Qué narices ha pasado?».
La pequeña gatita Calle agitó su cabeza quitándose un peso ligero de encima. Era ropa. Su ropa. Sus orejas puntiagudas se tensaron, intentando mirar al frente y notando el cambio de altura. Luego se miró a sí misma; patitas delgadas, uñas afiladas y pelaje negro. Se sintió mareada. Eso hizo que se sentara sobre sus patas traseras y cerrara los ojos para no marearse más.
-¡Meow, meow! «¿Un mono me acaba de convertir en una gatita? Esto no puede estar pasando, es imposible. Debe ser un error, el láser solo puede convertir a los animales. Seguro que me he desmayado del susto. Despierta, Calle», se dijo con irritación y la vez asustada.
Abrió los ojos y se mordió las patas con sus pequeños colmillos pensando en que estaba alucinando. Claramente no era un sueño. Eso le abrumó aún más. Se tumbó poniendo las patitas encima de sus ojos. ¿Ahora que debía hacer?
Por un lado, pensó en el proceso que había experimentado; había gritado, pero no había notado dolor. Eso le alivio un poco, quizá los animales lo habían hecho por el susto.
Por otro lado, se sentía tonta. Tenía que haber pensado mejor en lo que hacía, tenía que haber sido más cuidadosa y no haber dejado al mono libre por su laboratorio.
También pensó en la vida de un gato; era ciertamente muy diferente a los humanos. Los gatos tenían la vista nublosa, una lengua áspera, los oídos casi iguales que Supergirl -exagerando-y super saltos, pero solo presenció algo que no había cambiado. Su vista felina era la misma que la humana. Eso lo agradeció.
Por último, cuando se tranquilizó un poco, le fascinó el descubrimiento que había hecho. Podía transformar también a los seres humanos en otros mamíferos. Sin embargo, agitó la cabeza y se concentró.
Se llenó de miedo al darse cuenta nuevamente en lo que estaba sucediendo. ¿Cómo narices volvería a su cuerpo? Cerró los ojos para pensar y cada vez sentía más ganas de llorar.
Sabía que, aunque le maullara al mono, no le iba a entender. Ni si quiera le iba a entender de forma humana. Así que, después de unos silenciosos minutos, soltó aire por la nariz y dejó de temblar.
-Meow. "Eres una Calle, Daniela. Deja de lloriquear, ponte de pie y busca soluciones», se agitó.
Apoyó sus pequeñas patitas en el suelo con cierta firmeza mientras abría los ojos. No podía perder más tiempo. Se puso de pie y anduvo, balanceándose de un lado a otro. Tenía que acordarse de que no tenía dos piernas, si no cuatro pequeñas patas. También tenía que acostumbrarse a ser diminuta y recordar que todo lo de alrededor era evidentemente grande.
Sus bigotes chocaron con la mesa de metal. Miró hacia arriba. Había llegado donde estuvo su mono con su Tablet. ¿Dónde estaba el maldito mono que le hizo esto? Sus orejas se giraron en un movimiento de ciento ochenta grados en dirección al ruido detrás de su espalda. Vio un movimiento negro al otro lado del laboratorio.